Este mes la Argentina cumplirá seis meses de confinamiento, medida dispuesta por el gobierno nacional para hacerle frente a la propagación del Covid-19. Durante este tiempo, el modo de vivir cambió por completo y cada actividad tiene un protocolo sanitario que debe cumplirse responsablemente.
Si bien cada provincia y sus respectivos municipios fueron flexibilizando diferentes áreas, lo cierto es que el uso de barbijos, el distanciamiento social y la higienización constante se convirtieron en un primer momento en una especie de pacto social, que poco a poco se fue rompiendo.
Es así que hoy, cualquiera que camine por la calle puede notar una especie de relaje generalizado en la población. En referencia al tema, se dialogó con Santiago Campos, director de Control Comunal de Posadas, quien aseguró que los controles continúan, pero que “uno nota en la calle que la gente está un poquito más relajada”.
“El trabajo sigue siendo el mismo, tratando de que la gente tome conciencia de que esto no es algo pasajero, que por lo menos vamos hasta fin de año”, comenzó explicando. “Por ahí estamos encontrando un poquito más de desidia en zonas alejadas a lo que es el casco céntrico posadeño. Tratamos de no labrar actas porque no queremos perjudicar a los contribuyentes, pero a veces encontramos situaciones que son muy groseras”, señaló.
En este sentido, se refirió a que en reiteradas oportunidades se encontraron con negocios aglomerados de gente y muchos de ellos sin barbijos, incluso el propio dueño del local. Estas situaciones se dan con más frecuencia en la periferia de la ciudad, teniendo en cuenta que allí los controles suelen ser más escasos.
Por eso, Campos afirmó que con el objetivo de abarcar más barrios y cubrir el mayor radio posible, actualmente los equipos se organizaron por secciones para poder organizar mejor las inspecciones, “porque llegó un punto que atendíamos reclamos de todos lados”, dijo.
“Muchas veces nos reclaman ‘por qué a mí sí y al otro no’, pero en realidad se controla a todos, no se es permisivo con nadie, somos hijos del rigor. En este momento el norte de todos es cuidar la salud, es una emergencia sanitaria”, comentó.
Las sanciones por no utilizar barbijos oscilan entre las 25 y las 73 unidades fiscales (UF). Cada unidad fiscal representa el precio de un litro de nafta premium de YPF, por lo que las multas para las personas rondan entre los 1.600 pesos y los 4.800 pesos.
En tanto, para las empresas en las que se detecte que clientes o trabajadores no utilizan la mascarilla de seguridad, la multa ronda entre las 715 y las 2.858 UF, lo que significaría en estos días una suma que oscila entre los 47.800 pesos y los 191.400 pesos.
Dos personas por carrito
En julio, luego de más de 100 días sin actividad, el rubro de la venta ambulante de alimentos volvió al ruedo en Posadas. Esto les permitió trabajar a los puestos de hamburguesas, de panchos, caburé y parrillas en Posadas, siempre según las normativas dentro del aislamiento social preventivo y obligatorio.
Por eso las inspecciones municipales en la calle también están enfocadas en ellos y garantizar que los protocolos se cumplan, sobre todo teniendo en cuenta que manejan alimentos, dinero y en el caso de los carritos, están en la vía pública.
“A los carritos se les pide que más allá de la distancia, la lámina protectora, matafuego y demás, también estén presentes dos personas: una que manipule el dinero y otra la comida”, explicó Campos.
Entonces, uno se encarga de tomar los pedidos y realizar el cobro, mientras que el otro se ocupa exclusivamente de cocinar y entregar pedidos sin poder cambiar los roles. En cuanto a los consumidores, se les exige irse una vez que reciben el pedido, por lo que no pueden consumir ahí mismo.
“Trabajamos mucho con la Secretaría de Salud, teniendo en cuenta que es una actividad de primer riesgo porque tiene que ver con la comida. Además, aprovechamos esas inspecciones para detectar a aquellos que se encuentran en una situación irregular y les pedimos que se acerquen a la Municipalidad, que ya encontramos varios”, aseveró.
Es que para poder trabajar, cada vendedor debe solicitar autorización para funcionar a la Dirección General de Control Comunal a fin de su registro, acreditación y debida notificación, donde también se le asigna el lugar autorizado y habilitado para trabajar.
Finalmente, comentó que un problema que no cesa es el de las fiestas clandestinas, que cada fin de semana tienen cita en viviendas particulares, donde decenas de personas se juntan hasta altas horas de la madrugada, con música fuerte y bebidas alcohólicas.
“La semana antepasada agarramos tres, el finde pasado no pudimos encontrar ninguna, es algo difícil de encontrar si no hay denuncias, pero tratamos de recorrer todo el ejido municipal”, cerró el funcionario.
Otro tema de debate en Posadas fue el transporte público, donde hubo reiteradas quejas por parte de los usuarios, quienes aseguraban que ante la poca frecuencia, viajaban aglomerados incumpliendo las normas sanitarias, además de la falta de atomizadores con alcohol diluido para la desinfección personal.
Se consultó al respecto con la Defensoría del Pueblo, desde donde aseguraron que están al tanto de que ahora “hay mucho más control con respecto a la cantidad de gente transportada”.
Fuente: El Territorio

