La banda acusada de perpetrar un plan para matar al juez posadeño Fernando Verón bajo las órdenes del presunto múltiple homicida y narcotraficante Néstor Fabián Rojas, quien está detenido en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, recibió ayer la notificación de prisión preventiva por parte de la Justicia, consignaron diferentes fuentes ligadas a la investigación.
La determinación la tomó el juez Marcelo Cardozo, titular del Juzgado de Instrucción Uno de Posadas y a cargo de la pesquisa. Los detenidos, cinco posadeños - tres de ellos hermanos - y un paraguayo recibieron la novedad en horas de la tarde. También se dispuso que sean trasladados a diferentes cárceles del Servicio Penitenciario Provincial.
Los implicados son Luis Miguel Baden (35), su esposa Vanesa Da Luz (34), los dos hermanos de ésta - uno de ellos perteneciente al Ejército Argentino al momento de su detención - y el ciudadano extranjero llamado Andy León Torres, sindicado como cuñado de Rojas. Ahora se confirmó su detención por homicidio en grado de tentativa - con diferentes roles - . A la pareja también se la acusa de acopio ilegal de armas.
La medida, según agregaron las fuentes, no alcanzó a Rojas debido a que el hombre acusado de tres homicidios en Misiones aún no fue indagado. Se estableció una audiencia indagatoria por videoconferencia en la que se conectaron el juez, la fiscal y su defensor, pero el oriundo de Puerto Iguazú no quiso abandonar su celda.
Respecto de la mujer, fue la última detenida en la organización y en las últimas semanas el magistrado le denegó su liberación - ya lo había hecho antes con los otros detenidos-. La defensa pidió su desvinculación del caso o la alternativa seguir el proceso en libertad o con domiciliaria, argumentando sobre todo que tiene tres hijos menores de edad que en la actualidad no tienen madre ni padre y que están al cuidado de su abuela.
“A donde se va a escapar con tres hijos, si no tiene ni un mango y en medio de una pandemia”, reclamaron ayer desde su defensa.
Detenciones
Las primeras detenciones sobre la banda se concretaron ese 26 de mayo sobre la ruta nacional 12, en un control vehicular. Baden y León Torres se movilizaban en un auto con pedido de secuestro por robo y fueron interceptados por Gendarmería Nacional.
Al posadeño la misma fuerza ya lo investigaba desde septiembre del año pasado, cuando se determinó que asistió a un grupo de cuatro brasileños atrapados en San José con armas, silenciadores, precintos, ropas de la Policía Federal Argentina -gorras, chombas, camperas- y un poco de marihuana.
Esa banda también era guiada por Rojas desde la cárcel, donde ahora están todos juntos.
Los delincuentes extranjeros fueron rápidamente asociados a bandas criminales como el PCC. Luis Miguel Baden, señalado como “nexo local”, les llevó comida y estuvo en contacto con el grupo en su estadía en Misiones. Había vuelto tras “esfumarse” por varios meses de la capital provincial.
En su casa, que inmediatamente fue allanada por el juez Cardozo, los centinelas incautaron un fusil M16, municiones y elementos con las inscripciones de la fuerza federal como cascos, guantes tácticos y pasamontañas. Entre lo incautado hay un detalle que reafirma la relación con los brasileños presos: un abrojo con el nombre Nebriski apareció en los dos procedimientos.
Allí se concretó la detención de los hermanos implicados, quienes llegaron al inmueble apenas supieron de que había apresado a su cuñado. Según fuentes de Gendarmería Nacional, los mismos habrían querido modificar la casa y ocultar evidencia.
Los mensajes
La presencia de Baden y el ciudadano paraguayo en la capital provincial estaría ligada a la movilización de un cargamento narco. Se cree que se preparaban para ello o venían de concretarlo. Sin embargo, lo hallado en sus teléfonos confirmó la peligrosidad del grupo y, sobre todo, el sanguinario perfil de Rojas.
“Filmá todo, así ya voy armando, es necesario, yo sé lo que te digo. Hacele seguimiento estos días temprano, cuando sale a trabajar. Lo mandamos a un semáforo y chau de última. Preocupate por eso porque ese nos va a traer problemas a todos. Foto, filmación y el horario que sale para el trabajo. Esa es la hora, yo traigo la gente”, ordenaba intramuros.
Esos fueron algunos de los mensajes de texto que le mandaba al grupo desde su lugar de detención. La idea era que los dos primeros detenidos hagan la inteligencia previa y que brasileños arriben al país para concretar el crimen del juez Fernando Verón, aunque todo se habría frustrado por el cierre de las fronteras por el avance del coronavirus el 20 de marzo.
El análisis de los teléfonos también puso en la lupa a Vanesa Da Luz y una vez que todo fue incorporado al expediente, se determinó su detención. Es que se pudo establecer que apenas después de que su novio y hermanos fueran detenidos se comunicó con Rojas, pidiéndole dinero.
Siempre según los investigadores, la mujer tendría un rol activo en la organización encargada de asesinar al magistrado, aunque esos no serían los únicos encargos del Negro. Contrario a eso, la imputada niega toda vinculación y expresó que es una simple ama de casa.
Por Carlos Manuel Cardozo- El Territorio

