Todavía con muchos dolores en el cuerpo y dificultades en la visión por los golpes recibidos, Héctor Ericson (35) denunció que fue víctima de una brutal paliza propinada por dos efectivos de la comisaría de Campo Viera que irrumpieron en su domicilio.
El hecho se registró el domingo 4, alrededor de las 21, en el paraje Kilómetro 39 del municipio de Campo Viera.
Ericson y su madre, María Ester Espíndola (54), aseguraron que una comisión policial llegó hasta el lugar tras el requerimiento de un vecino que alertó sobre el accionar de un grupo de jóvenes que se encontraban consumiendo bebidas alcohólicas frente al predio de la Escuela 244.
“La gurisada se junta ahí, toman y hacen desmanes. Entonces alguien llamó a la Policía, pero llegaron atropellando mi casa y me lastimaron mucho, cuando en realidad no tuve nada que ver con lo que investigaban”, indicó el presunto damnificado.
Según consta en la denuncia radicada ayer ante la Fiscalía de Instrucción en turno, al notar la presencia del móvil policial los jóvenes implicados escaparon corriendo y cortaron camino por su propiedad, lo que habría alertado a los uniformados.
En tal sentido, Ericson aseguró que “lo único que escuché fue un griterío y gente corriendo; salí a ver y me topé con los policías en mi terreno. No sé si se confundieron o qué, pero ni me preguntaron y ya me tumbaron a las piñas. Me pegaron con cachiporras, me esposaron, a la rastra me subieron al móvil y me fueron pegando hasta la comisaría de Campo Viera”.
Precisó que fueron dos los funcionarios que se ensañaron con él, al punto que uno de ellos habría desenfundado su arma reglamentaria y le apuntó a la cabeza.
“Fue de terror, pensé que me mataban”, reconoció en una entrevista a este medio.
Temor de madre
En tanto, su madre graficó que “le pegaron peor que a un animal. Todavía tiene el ojo en sangre y, de la manera que le pegaron, podría haber perdido la vista. Los policías de Campo Viera son muy maleducados y provalecidos”.
Espíndola y su hijo residen solos en dicho domicilio, mientras que en el mismo terreno vive otro hijo de la mujer con su concubina, la que está embarazada.
“Mi nuera después estuvo muy mal, le subió la presión por todo lo que pasó y todavía no se repuso bien”, lamentó.
Según precisaron desde la Unidad Regional II, Héctor Ericson fue detenido por resistencia a la autoridad, aunque el implicado negó los cargos.
“Los policías entraron a mi terreno y ni siquiera me dieron tiempo a reaccionar. Como no pudieron agarrar a los otros se desquitaron conmigo y me llevaron preso. Me soltaron el lunes a la tarde y todavía me dijeron que tengo que pagar una multa”, precisó.
Hematomas en la espalda, piernas y brazos sintetizan los golpes padecidos con elementos contundentes que la víctima definió como cachiporras. “Los policías de Campo Viera están malacostumbrados a pegar y la mayoría no denuncia por miedo. Pero si esto sigue así y nadie hace nada, van a terminar matando a alguien”, alertó la señora Espíndola.
Antecedentes en la comisaría
En junio, una serie de denuncias por apremios y manejos poco claros en la comisaría de Campo Viera derivaron en el relevo del jefe, aunque los reclamos persisten.
Por ejemplo, a finales de septiembre una trabajadora sexual se presentó ante la Fiscalía de Instrucción en turno y radicó una denuncia contra un uniformado de la comisaría de Campo Vierapor “amenazas y violencia de género”.
Según declaró, el 15 del mes pasado una comisión policial allanósu domicilio en el marco de una causa penal contra uno de sus hijos, ocasión en la que uno de los efectivos la maltrató físicamente y de palabra.
“Empezó a revisar mi mochila y vio lo que había adentro. Entonces agarró y tiró todo arriba de la mesa, siendo que estaban presentes mis dos hijas menores.
Adentro de la mochila tenía mis elementos de trabajo: un consolador, preservativos y geles íntimos porque me dedico a la prostitución. Ahí, el policía Herrera me dijo: 'Prostituta, vos tenés el sida. Sidenta', sólo para dejarme mal delante de mis nenas”, lamentó la denunciante.
Por Daniel Villamea- El Territorio

