La hermanísima ordenó mantener activa a la tropa libertaria en un año complicado. Debut de Bullrich: pelea con Villarruel, rosca por Presupuesto y acusaciones. Qué hay detrás de la pelea Mayra-Grabois. Movió Kicillof.
La indicación la escuchó Eduardo “Lule” Menem, tan hiperactivo como sigiloso, y combina una dosis de autocrítica con un movimiento preventivo. Karina Milei ordenó mantener activa a la tropa libertaria porque entiende que en 2025 hubo errores que desanimaron a los fans mileístas y porque, en paralelo, entrevé que el 2026 puede ser un año complicado para un Gobierno que no tendrá grandes logros para mostrar.
La hermanísima le pidió a Lule, el ejecutor más o menos secreto de los pactos y maniobras, el diseño de un calendario de actos y recorridas de los Milei, que ampulosamente llamaron “Tour de la gratitud” y que se estrenó, sin demasiado revuelo, en Córdoba. El presidente estará en algunas escalas y Karina en todas, como etapa de territorialidad a LLA para 2027, no solo por la reelección de Milei sino para colonizar gobiernos locales.
En frío, para la Casa Rosada la victoria en Córdoba fue igual de emblemática que el triunfo, ajustado con Diego Santilli como candidato, en la provincia de Buenos Aires. Fue toda una señal derrotar por 14 puntos a Juan Schiaretti y a Martín Llaryora, figura al que sectores del Círculo Rojo creían la salida frente a un estallido que no ocurrió, y un gobernador al que la hermanísima quiere derrotar en 2027.
Roles y oficios
Luego del sacudón por el 26-O, y de la restauración del equilibrio interno que significó que Santiago Caputo retenga el control de la SIDE y ampliara, además, el dominio en ARCA, en el karinismo dan por hecho que se restableció el orden inicial: Karina administra el partido y el armado político y Santiago incide en áreas especialmente sensibles, y con musculatura, de la gestión, con Manuel Adorni en la administración general como jefe de Gabinete.
La negociación por el presupuesto 2026, que LLA aprobó con holgura en el Senado -el capítulo más parejo salió 42 a 28- fue un reflejo de eso. El viernes por la noche, por la cámara alta circularon los Menem, Diego Santilli e Ignacio “Nacho” Devitt, el delegado de Manuel Adorni para el Congreso. Se sumaron a la rosca que hizo Patricia Bullrich, que le ofrendó a Milei la aprobación.
– ¿Qué hacén acá ustedes? ¿Andan de shopping? –saludó un legislador a los funcionarios libertarios que andaban por los pasillos.
– Y… ustedes, los peronistas, son difíciles, nunca se sabe –respondió el ministro.
– Si les sobran votos… –lo retrucó, anticipatorio, porque al rato LLA ganó la votación con amplio margen.
Pero hubo novedades y detalles. Tres senadores de la UCR –Abad, Flama y Kronenberg– votaron en contra del artículo que elimina fondos para educación y ciencia, pero, sobre todo, el scrum libertario festejó que se quedó con cuatro votos de esa entelequia llamada panperonismo: el del catamarqueño Guillermo Andrade –que votó por orden de Raúl Jalil–, la jujeña Carolina Moisés, la salteña Flavia Royón –que responde a Gustavo Saenz– y Sandra Mendoza, que reporta al tucumano Osvaldo Jaldo.
Un operador que siguió de cerca la negociación supo desde el principio que el Gobierno tenía garantizada la aprobación del Presupuesto 2026 sin ninguna modificación y sin, tampoco, correcciones que obligaran a devolver el proyecto al Senado. Desde el bloque que conduce José Mayans avisaron, incluso, que salvo el capítulo 30 (que recorta fondos), el sector de UxP estaba hasta dispuesto a dar el número para facilitar la aprobación.
“Ahora, al menos, los podemos controlar con la AGN. Con presupuesto no hubiese ocurrido la locura del traslado, sin ninguna información, del oro del Banco Central”, repasó una fuente del peronismo.
La ruta de Milei 2027
Martín Menem se convirtió en el vocero oficial de la reelección de Milei en 2027. Algo late detrás de esa coreografía. Como explicita el diputado, no hay ningún plan de reforma constitucional en el menú mediado de los Milei. El último largo de LLA es que el presidente siga en Olivos hasta 2031. De paso, en clave interna, con su poesía reeleccionista, el riojano esquiva el fuego amigo que le imputa tener un proyecto propio.
En el reparto de roles y oficios, el dato más relevante del diagnóstico karinista es que el 2026 será un año complejo, donde el Gobierno logrará sostener la estabilidad con una inflación que recién a mitad de año podría empezar con un cero delante, pero con un esquema económico desigual donde no habrá un rebote de la economía. En diciembre, según Pulso Research, al 62,3% de los consultados no le alcanzó el sueldo. Es el pico más alto desde enero de 2024. Un amigo de Milei dice que el presidente empezó a mirar con más atención la microeconomía.

A los Milei los persigue un karma clásico: luego de dos años de minoría, la condición de cuasi mayoría le impone lograr resultados. Según Pablo Knopoff, de Isonomía, como todos los gobiernos que logran un segundo aval en las urnas Milei corre contra las expectativas de sus votantes, sean fans o no. De ahí que la intermedia de 2025 pudo tener un sentido casi de reelección y que en 2027 la demanda sea mayor. Nota al pie: los últimos dos presidentes tuvieron un solo mandato.
Festival de cierres y despidos
El raid de cierres de empresas y despidos de personal –1500 puestos de trabajo por mes solo en la industria–, que se aceleró después de la victoria electoral de LLA, apareció en una conversación entre dirigentes de la UIA y Luis “Toto” Caputo, en la que la entidad que preside Martín Rapallini advierte sobre la doble navaja que lastima a la industria local: la apertura de importaciones y el contrabando. Las dos cuestiones, por acción y por omisión, son producto de decisiones oficiales: la apertura indiscriminada por un lado y la ausencia de controles, fronterizos y tributarios, por el otro.
Dos datos que mencionan en la industria. Por un lado, uno de cada 3 celulares que se venden en Argentina son contrabandeados, cuestión que hasta el 10 de diciembre dependió de Patricia Bullrich y que no hay, se quejan en la UIA, planes para enfrentar ese problema. Que no es nuevo, claro, pero que no aparece en la agenda de prioridades de Seguridad ni tampoco de ARCA, que pone poco énfasis ante la evasión o la elusión.
Por otro lado, hasta noviembre ingresaron a Argentina vía importación un millón de lavarropas. La industria local –Whirpool es de las empresas que cerró cuando leyó que con el resultado no habría cambios en la política industrial– fabricó hasta mediados de año y, en ese período, produjo unos 300 mil lavarropas. Sin computar diciembre, el stock es de 1,3 millones de lavarropas, cuando el consumo anual de ese electrodoméstico fue, en promedio, de 700 mil.

Karina mira ese cóctel económico y social incierto, donde el consumo sigue en caída y se profundiza el deterioro en los hábitos de la mayoría de las familias. Un estudio de diciembre de Management & Fit observa que solo el 15% de las familias no modificó ni limitó su consumo: el resto demoró compras no esenciales, dejó de pagar o retrasó el pago de algún servicio, redujo consumo de carnes, limitó salidas sociales o suspendió vacaciones.
La bienvenida a Bullrich
Después del traspié en Diputados, donde perdió la votación por capítulo XI, el oficialismo tuvo su debut en el Senado, donde le dieron una bienvenida áspera a Patricia Bullrich: Martín Soria le tiró encima los aportes de Alejandra Bada Vázquez, de la empresa Lácteos Vidal, a la campaña presidencial de la ahora libertaria, y escarbó en los pagos que figuran de firmas de Fred Machado a la firma de Bada Vázquez.
Al margen de la cuestión formal –que fue derivada a la comisión de Asuntos Constitucionales–, al planteo de Soria se sumó un tironeo con José Mayans que, en cada párrafo, le refriega algún asunto que tiene que ver con su gestión como ministra de Seguridad. No está claro si fue solo parte de cobrarle derecho de piso o si se convertirá en un tiroteo permanente del peronismo sobre Bullrich que tuvo, además, chispazos con Victoria Villarruel, a su vez apuntada por la senadora Cristina López por el episodio del despacho.

Bullrich prometió, además, que hay una partida especial para el renglón Bienes de Consumo del presupuesto del Senado. En Labor mostraron una nota de Adorni que promete fondos pero pide un menú de condiciones. Villarruel no votó el pliego de mandatos. Para el mismo fin, en Diputados se fijó una partida de 4.300 millones, mientras para el Senado fue 0. Cuentan en la Cámara Alta que fue, hace meses, una “orden” que habría dado Santiago Caputo ante la rebeldía de Villarruel.
Por lo pronto se convirtió en un problema para Bullrich, porque esos fondos son para movilidad de los senadores que la exministra debe convocar para sacar las leyes que envió Milei. Bullrich tuvo, además, otro tropiezo: sondeó el clima para la reforma laboral y juntó una lista de observaciones que debe llevar a la Casa Rosada para ver qué puede incorporar y qué no. Tuvo su mini celebración: logró, en un gesto que Villarruel padeció, la designación de Gerardo Milman como director de Relaciones con las Provincias.
El “orden” según el peronismo
Horas después de los incidentes en la sede del municipio de Quilmes, Mayra Mendoza recibió una encuesta exprés que le indicó que 9 de cada 10 vecinos consultados estaban a favor de ordenar la cuestión del tránsito en la ciudad, un dato que se leyó casi como un rechazo a los “trapitos”. El resultado es bastante obvio, por las experiencias con los cuidacoches, pero dice mucho más sobre una discusión estructural en el peronismo, referida a la demanda social y a las ofertas que hizo, en estos años, el PJ.
El orden social es, en general, una demanda masiva según los estudios de opinión pública. Se identifica mucho con la cuestión de la inseguridad pero tiene, además, derivadas como la cuestión del orden callejero donde una figura recurrente son los trapitos. En Quilmes, la licitación que inició Mendoza contó con el respaldo de casi todos los bloques, incluso de concejales de La Libertad Avanza (LLA) y del PRO.
Proyección Consultores midió, en un estudio reciente, el nivel de orden o desorden que asociaba con distintos dirigentes. Milei, Bullrich y Santilli encabezan el podio. El peronismo aparece muy relegado y, en general, sus principales referentes están identificados con la idea del “desorden”. Es un punto fuerte de LLA, que levanta la bandera de haber terminado con los piquetes. Con o sin intención, Mendoza encontró un punto de apoyo en la disputa por el control callejero con Juan Grabois.
La protesta, muy violenta, la llevó adelante una organización del MTE vinculada a Grabois. Fue inevitable interpretar ese episodio como parte de una interna hacia dentro del peronismo y, en particular, dentro del ecosistema del cristinismo. Entre tuits y mensajes de audio filtrados, la crisis escaló y tuvo, horas después, un hecho adicional en Lanús, el municipio que gobierna el camporista Julián Álvarez. Ahí se mezclaron otros factores: la UTEP ligada al Movimiento Evita y un referente, Agustín Balladares, con presencia territorial en Lanús y que se referencia en Axel Kicillof.
Casualidad o no, luego de los episodios de Quilmes, en otros distritos aparecieron operativos contra los trapitos: ocurrió, por caso, en La Plata, donde gobierna Julio Alak, intendente alineado con Kicillof, al que algunos empujan como posible candidato a gobernador por el kicillofismo para el 2027. ¿Detecta Alak la demanda de orden y la atiende?
El largo invierno
En el camporismo ven a Grabois en una posición fluctuante entre Cristina Kirchner y Kicillof, pero el dirigente es bastante enfático en decir que esa interna no le importa, que la discusión en Quilmes fue por el empleo de los trabajadores del MTE. En clave orga, se habla de una pelea por “recursos” y, según la lectura de un dirigente que conoce esos dominios, la tensión se agrava porque en un PJ sin orden ni mando se avecina un “largo invierno”.
No es, en apariencia, lo que piensa Axel Kicillof. Y usó el plenario de cierre de año del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para hacer la primera jugada hacia lo que define como la “etapa federal”. Dijo el gobernador que no fue un lanzamiento, pero se pareció demasiado porque fijo tres ejes: que no alcanza con el peronismo, que no alcanza con la provincia de Buenos Aires y que no alcanza con oponerse a Milei.
Bien mirado, Kicillof no tiene que lanzarse porque es, de hecho, un candidato presidencial desde el momento en que no tiene reelección. La novedad sería otra: que el gobernador diga, o mande a decir, que no tiene intención de jugar en 2027. Mientras tanto, se mueve y pone a prueba la construcción “hetedoroxa”, que fue clásica en la provincia, pero no termina de ordenarse a nivel nacional. Sus propios leales ven con intriga qué músculo puede tener la aventura 2027.

Por Pablo Ibáñez-Cenital

