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Miles de misioneros cruzan a Brasil para la cosecha de manzana y uva

Un video difundido en las últimas horas por el diputado provincial Cristian Castro volvió a poner en primer plano una realidad que se repite cada verano en Misiones, pero que este año muestra una magnitud mayor: miles de trabajadores misioneros están viajando a Brasil para emplearse en la cosecha de manzana y uva, principalmente en el estado de Río Grande do Sul.

En las imágenes se observan contingentes de jóvenes y adultos, muchos de ellos provenientes de distintos municipios del interior misionero, reunidos en puntos de salida para cruzar la frontera y trasladarse hacia las zonas productivas del sur brasileño. Según se desprende del registro, el movimiento se intensificó en los últimos días y se cuentan por miles quienes optaron por emigrar de manera temporal en busca de ingresos.

El fenómeno no es nuevo, pero la cantidad de personas involucradas y la rapidez del éxodo laboral reflejan el deterioro de las condiciones económicas en la provincia y la escasez de empleo formal o temporario bien remunerado. La zafra brasileña aparece, una vez más, como una alternativa frente a salarios deprimidos, trabajos inestables o directamente la falta de oportunidades en Misiones.

Brasil: demanda laboral sostenida y salarios más competitivos

El destino principal de estos trabajadores es Río Grande do Sul, uno de los polos frutícolas más importantes de Brasil. La región concentra la mayor producción de manzana del país, con epicentro en zonas como Vacaria y São Joaquim, y también es clave en la vitivinicultura brasileña, especialmente en la Serra Gaúcha, donde se cultivan uvas destinadas tanto a vino como a jugos y consumo en fresco.

Durante los meses de verano, la cosecha de manzana y uva demanda decenas de miles de trabajadores temporarios, muchos de ellos extranjeros. Para los misioneros, el atractivo central es económico: jornales que superan ampliamente los valores que se pagan del lado argentino, pagos semanales o quincenales y, en muchos casos, alojamiento y comida incluidos por los empleadores.

Este esquema convierte a Brasil en un imán laboral para trabajadores rurales del NEA, en especial en un contexto de recesión, caída del consumo y ajuste económico que golpea con fuerza a las economías regionales argentinas.

Un síntoma social que se repite

El video difundido por Castro no solo expone un movimiento migratorio estacional, sino que funciona como síntoma de una problemática estructural: jóvenes y familias enteras que deben dejar sus comunidades durante meses para garantizar ingresos básicos.

Mientras Brasil sostiene su aparato productivo con mano de obra temporaria bien paga, Misiones enfrenta el desafío de retener a su población económicamente activa, generar empleo local y evitar que la salida laboral sea, una vez más, cruzar la frontera.

La postal se repite año tras año, pero el volumen registrado en este inicio de 2026 vuelve a encender señales de alerta sobre el impacto social del contexto económico y la falta de alternativas en la provincia.

Fuente: Misiones Opina