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Guerra en Ucrania: cuatro años en cuatro mapas

La invasión a gran escala emprendida por Rusia a su país vecino cumple cuatro años. France 24 repasa los avances y retrocesos de las tropas rusas, así como la contraofensiva ucraniana, las grandes batallas, los reclamos de las partes en el marco de los dilatados diálogos de paz y las consecuencias para el continente europeo. 

El 24 de febrero de 2022, cuando el mundo comenzaba a recuperarse de la pandemia de Covid-19, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció una “operación especial” en Ucrania. Por primera vez en mucho tiempo, una potencia que no era Estados Unidos iniciaba una invasión militar a otro país. 

Los esfuerzos diplomáticos para detener el conflicto fueron estériles y, desde entonces, las consecuencias para Ucrania, Rusia, Europa y el mundo solo se han incrementado. A continuación, analizamos la guerra de cuatro años desde cuatro ángulos. 

El avance ruso vs. la contraofensiva ucraniana

La especulación rusa de una caída de Kiev en semanas se diluyó en poco más de un mes. Las tropas del Kremlin se encontraron con una resistencia inesperada por parte de Ucrania, que, con apoyo de armamento de sus aliados occidentales, activación de sus reservas e intervención de buena parte de la población civil, obligó al invasor a retroceder y le permitió recuperar amplias zonas de su territorio.

Mapa avance y retroceso de la guerra de Rusia en Ucrania desde febrero de 2022 hasta febrero de 2026.
Mapa avance y retroceso de la guerra de Rusia en Ucrania desde febrero de 2022 hasta febrero de 2026. © FMM

Dentro de su contraofensiva, el 16 de agosto de 2024, las tropas ucranianas sorprendieron al mundo con una incursión en la región rusa de Kursk. El objetivo era obligar a Moscú a ceder la presión que ejercía en Donetsk y Lugansk. Una meta que no se cumplió porque Rusia mantuvo su presencia en el territorio invadido, mientras recuperaba la zona atacada con apoyo de tropas norcoreanas.

La situación en Kursk ha cambiado dramáticamente en los últimos dos años.
La situación en Kursk ha cambiado dramáticamente en los últimos dos años. © FMM

Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos, Rusia tomó control de unos 4.700 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano el año pasado, un área que representa casi el doble del tamaño de Moscú. Según el Ejército ruso, el Kremlin tiene actualmente un control total o parcial de algo más del 19% de Ucrania, con una ocupación total de unos 116.000 km², algo en lo que concuerdan los mapas ucranianos.

“Hay un empate costoso o un estancamiento trágico"

Analistas consideran, no obstante, que estas cifras (un aumento de un punto porcentual respecto a la posición rusa hace dos años) representan avances menores frente al alto costo de la guerra.

“Hay un empate costoso o un estancamiento trágico. Rusia avanza muy poco para el potencial que tiene y Ucrania tiene la fuerza suficiente para ralentizar el avance ruso, pero no para recuperar territorio”, considera Juan Battaleme, exsecretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa argentino y profesor de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), en diálogo con France 24 en Español.

Las grandes batallas

La primera gran batalla ocurrió en la capital del país agredido. Los cálculos del Kremlin indicaban una caída inmediata de Kiev, pero fallaron. “Demostró la capacidad de Ucrania como hábil defensor. El 'shock' estratégico que supuso la invasión rusa en Crimea lo lograron resolver. Lograron no modernizar, pero sí desarrollar una fuerza que fuera capaz de enfrentar a los rusos en caso de que hicieran el mismo tipo de operación”, destacó Battaleme. 

El Ejército de Moscú sí tuvo éxito en el prolongado sitio de Mariúpol y el asedio a la acería de Azovstal, que resultó en el control de la ciudad y la creación de un corredor terrestre hacia Crimea, región que ya se había anexionado en 2014.

Rusia también sufrió una derrota estratégica en Járkiv, cuando Ucrania reprimió su avance sobre la segunda ciudad más grande del país.

El enfrentamiento de Bajmut es considerado uno de los más sangrientos y prolongados, con un alto costo humano para ambos mandos. Los especialistas consideran que fue una guerra de desgaste.

Las grandes batallas en el actual conflicto entre Moscú y Kiev.
Las grandes batallas en el actual conflicto entre Moscú y Kiev. © FMM

Los intensos combates en Severodonetsk-Lysychansk llevaron a la ocupación rusa de la mayor parte de la región de Lugansk, mientras que, con las contraofensivas de Járkiv y Jersón, Ucrania recuperó grandes extensiones de territorio. 

“Rusia, una vez que logró consolidar su control de esa mancha roja, se preparó para una guerra de números. Ucrania estaba peor preparada para una guerra de desgaste”, aseguró el profesor consultado.

Los diálogos de paz en imágenes

En el marco de las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos, Rusia reclama que Ucrania se retire de una zona de Donetsk, que aún controla.

Esto representa aproximadamente el 20% de la región. Según el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, la Administración de Donald Trump intenta que no sea una retirada, sino el establecimiento de un área desmilitarizada o de libre comercio. Además, el Kremlin exige el reconocimiento de las zonas que actualmente controla, incluida la península de Crimea, como territorio ruso.

Por su parte, Ucrania considera indispensable retomar el control de la central nuclear de Zaporizhia para la reconstrucción de posguerra. EE. UU. sugirió la posibilidad de un control compartido, pero Kiev rechazó cualquier tipo de gestión con Moscú.

Mapa de los reclamos en las conversaciones de paz.
Mapa de los reclamos en las conversaciones de paz. © FMM

La cuestión de las garantías de seguridad es otro de los asuntos que se encuentran arriba de la mesa. El Gobierno de Zelenski sostiene que necesita algún tipo de intervención de los aliados de Occidente para asegurarse de que no tendrán una nueva invasión, mientras que el ruso Vladímir Putin afirma que la expansión de tropas occidentales al este fue uno de los motivos de la “operación especial” en Ucrania. 

“Las pretensiones de los ucranianos y las pretensiones de los rusos son completamente incompatibles y, como ninguno de los dos siente que ha perdido la guerra, es muy difícil plantear condiciones de paz”, analizó el exfuncionario de Defensa argentino.

La transformación de Europa

El Viejo Continente se modifica a pasos acelerados desde 2022, con consecuencias económicas, cambios energéticos y una nueva mirada en su política de defensa. 

Europa cubría alrededor del 50% de su provisión de gas natural con importaciones que llegaban, vía gasoducto, desde Rusia. Esa demanda se redujo en dos tercios durante los últimos tres años.

Para sustituir esa energía, se desarrolló una dependencia del gas natural licuado de Estados Unidos (GNL), que es exponencialmente más caro. Esto tuvo un impacto en la cuenta que pagan los ciudadanos europeos y contribuyó, junto con el precio de los alimentos, a un incremento inflacionario que llegó a alcanzar el 11.5% en octubre de 2022.

Al mismo tiempo, las políticas belicistas se volvieron a apoderar de Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, que el gasto europeo en defensa creció casi un 80% en comparación con el período anterior a la guerra.

Impacto en la economía europea.
Impacto en la economía europea. © FMM

La narrativa bélica llegó a su punto culmen el 20 de noviembre de 2025, cuando el jefe del Estado Mayor francés, Fabien Mandon, afirmó:

“Si nuestro país flaquea porque no está dispuesto a aceptar, seamos sinceros, perder a sus hijos (…) entonces estamos en peligro”.

En ese marco, al menos diez países europeos mantienen o reinstalaron el servicio militar obligatorio en 2026, Francia y Alemania, entre ellos.

“Todos se vieron perjudicados, tienen que gastar más en defensa, tienen que repensar su relación con el instrumento militar y tienen que pensar una autonomía sin romper con los Estados Unidos por los próximos 10 años”, reflexionó Battaleme, y agregó: “Europa es un claro perdedor, en el sentido de que tiene que moverse de su zona de confort y tiene que repensarse”.

Por Martín Bustamante-France24