El Gobierno logró aprobar el acuerdo UE-Mercosur y darle media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, consolidando el respaldo del oficialismo y de parte del PJ. La sesión también incluyó el tratamiento del pliego de Fernando Iglesias como embajador en Bélgica.
Por consenso casi general, el Senado aprobó este jueves el tratado entre la Unión Europea y el Mercosur, otorgándole la validación legislativa necesaria para su entrada en vigor. El oficialismo consiguió el respaldo de sus aliados y de buena parte del bloque del PJ, que lo avaló incorporando algunas observaciones. Además, el Gobierno logró dar media sanción a la modificación de la Ley de Glaciares.
La propuesta, negociada durante 26 años, recibió 69 votos a favor y únicamente 3 en contra, provenientes de senadores alineados con la expresidenta Cristina Kirchner: los bonaerenses Juliana Di Tullio y Eduardo “Wado” De Pedro, y la fueguina Cristina López. El debate fue breve y no hubo abstenciones.
El oficialismo cedió sus intervenciones orales y aceptó que sus exposiciones quedaran registradas por escrito en la versión taquigráfica, acelerando así la sesión. Esta urgencia respondió al interés del Gobierno en ser el primer país en ratificar el acuerdo comercial, meta que finalmente no logró: Uruguay se adelantó.
El Gobierno actuó con rapidez: tras no conseguir ser el primer país en aprobar el tratado —Uruguay lo hizo por pocas horas—, el presidente Javier Milei firmó de inmediato el decreto de promulgación. Según explicó el canciller Pablo Quirno, esto permitirá a la Comisión Europea habilitar la aplicación provisional del convenio.

De acuerdo con cifras oficiales, el 92% de las exportaciones sudamericanas hacia la UE dejarán de pagar aranceles. El acuerdo establece además cupos anuales con aranceles preferenciales: 99.000 toneladas de carne bovina, 180.000 toneladas de carne aviar y un millón de toneladas de maíz, entre otros productos. Las proyecciones indican un crecimiento exportador de hasta 122% en la próxima década para Argentina.
“El país decidió cambiar retraso por prosperidad. Durante mucho tiempo, Argentina giró dentro de una lógica proteccionista, donde miraba al mundo como un enemigo. Hoy estamos en otra dimensión: una dimensión de competir, producir, crecer y volver a ocupar un lugar en el escenario global”, destacó la senadora Patricia Bullrich al cierre del debate.
La jefa del bloque libertario añadió: “Es un resultado de más de 40 años de una estrategia que al país le va a traer los mejores resultados en la historia. El comercio aumenta la libertad: esa es nuestra mirada y nuestra filosofía. Las barreras comerciales generan un modelo corporativo, donde los precios son más altos y el poder adquisitivo se destruye”.
Acuerdo UE-Mercosur: apoyo peronista y tensiones con Brasil
Con excepción de los tres kirchneristas que se opusieron, el resto del bloque peronista votó favorablemente, siguiendo la postura que ya había expresado la mitad de la Cámara de Diputados. “No vamos a oponernos a un tema que se trabajó mucho tiempo. Hay muchas provincias que piensan que las puede beneficiar”, admitió el presidente del interbloque, José Mayans. No obstante, señaló que “hay que trabajar mucho en corregir las asimetrías que tenemos, en primer lugar no con la Unión Europea, sino con Brasil”.
El único revés para la Casa Rosada fue no lograr que Argentina se convirtiera en el primer país del Mercosur en aprobar el tratado. Bullrich había adelantado el tratamiento, originalmente previsto para el viernes, para superar a Uruguay, que tenía el proyecto en su Cámara de Representantes.

Durante el debate, Bullrich intentó adelantar la votación. Con apoyo del canciller Quirno, presente en uno de los palcos, llevó la propuesta al recinto mediante el senador radical Maximiliano Abad, pero no hubo consenso con el peronismo, que se negó a reducir los oradores. Uruguay finalmente se anticipó.
Reforma a la Ley de Glaciares aprobada con cambios
La modificación de la Ley de Glaciares obtuvo menos adhesión que el acuerdo anterior: 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención. Entre los cordobeses, Luis Juez, recién incorporado al bloque de La Libertad Avanza, apoyó la propuesta a pesar de haber respaldado la ley vigente en 2010. Carmen Álvarez Rivero también votó a favor. La peronista Alejandra Vigo, del interbloque Impulso País, se manifestó en contra.
La iniciativa redefine la zona periglacial, y protege únicamente áreas con “función hídrica” a la vez que habilita actividades extractivas en el resto de las zonas. Organizaciones ambientalistas rechazaron la reforma; a primera hora, activistas de Greenpeace escalaron las rejas del Palacio y se fotografiaron sobre inodoros de plástico con una pancarta que decía “No se caguen en el agua”.
Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza celebró la reforma de la norma con un mensaje en su cuenta de la red social X: “Media sanción a la reforma de la ley de glaciares. No es ambiente versus economía. Es ambiente y desarrollo al mismo tiempo. La Ley de Glaciares tuvo un objetivo legítimo y lo sostenemos: cuidar el agua y nuestros recursos estratégicos”.

Y agregó: “Basta de usar el ambientalismo extremo para frenar provincias, inversión y trabajo. Proteger no es paralizar. Cuidar no es prohibir sin criterio técnico. Desarrollo responsable, con reglas claras. Este es el primer paso”.
Las provincias más interesadas en la nueva ley son Catamarca, Salta, San Juan y Mendoza, por las posibilidades de explorar y explotar litio y cobre. La flexibilización fue uno de los compromisos asumidos por la Casa Rosada ante los gobernadores de esos distritos a cambio de su apoyo al Presupuesto 2026.
Una intervención muy esperada fue la de Luis Juez, quien en 2010 defendió la Ley de Glaciares vigente. “En aquel momento había que establecer un presupuesto mínimo, hacer el inventario, determinar de qué estábamos hablando. Fue un debate muy intenso, no me arrepiento. Pasaron 16 años”, señaló el cordobés.
También en defensa de la normativa, el peronista catamarqueño Guillermo Andrada, aliado del gobernador Raúl Jalil, manifestó: “El debate no es minería sí o minería no. El debate es cómo, dónde y bajo qué condiciones. Y eso exige un marco jurídico aggiornado que no sea ambiguo y corrija los equilibrios. Proteger el agua es una obligación moral y constitucional, como también lo es generar empleo”.
Fuente: Perfil

