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Los diputados que casi no hablaron en 2025: 17 no dijeron una palabra y varios no llegaron ni a 100

Un relevamiento sobre las intervenciones en el recinto mostró el costado más silencioso de la Cámara baja durante 2025. Hubo 17 legisladores que no hablaron nunca y decenas que apenas pronunciaron unas pocas palabras en todo el año, en un período que, paradójicamente, tuvo una actividad parlamentaria inusualmente alta.

Aunque 2025 fue un año de fuerte movimiento en la Cámara de Diputados, no todos los legisladores dejaron huella en el recinto. Entre febrero y diciembre se pronunciaron 1.149.895 palabras, en uno de los períodos ordinarios más activos para un año electoral desde 2017. Pero detrás de ese volumen alto de actividad apareció también la otra cara del Congreso: la de los diputados que casi no hablaron o directamente no hablaron nunca.

El informe anual elaborado a partir de las versiones taquigráficas de la Cámara baja para el Índice de Calidad Legislativa expuso ese contraste con nitidez. Mientras en el recinto hubo debates largos, sesiones especiales, reuniones informativas e incluso la interpelación al entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos por el caso $LIBRA, un grupo numeroso de diputados cerró el año con una participación oral inexistente.

El dato más llamativo lo aportó el fondo de la tabla. Hubo 17 diputados que terminaron 2025 sin pronunciar una sola palabra en el recintoni siquiera para aclarar el sentido de su voto. Y a ese lote se sumó otro universo igual de elocuente: legisladores que apenas dijeron una, dos, tres o algunas decenas de palabras en todo un año legislativo. En los hechos, una presencia casi muda.

Los diputados que no dijeron nada

El grupo más extremo quedó integrado por 17 diputados que cerraron 2025 en cero. Entre ellos hubo ocho representantes de La Libertad Avanza: Pablo Ansaloni, Rocío Bonacci, Facundo Correa Llano, Nicolás Emma, Florencia Klipauka Lewtak, Lorena Macyszyn, Guillermo Montenegro y Carolina Píparo.

A ese lote se sumaron ocho diputados de Unión por la Patria: Tanya Bertoldi, Celia Campitelli, Gabriela Estévez, José Gómez, Magalí Mastaler, Marcela Passo, Julio Pereyra y Brenda Vargas Matyi. También apareció Nancy Ballejos, del PR

Dentro de ese grupo hubo dos casos que sobresalieron todavía más. Uno fue el de Rocío Bonacci, que completó su segundo año como diputada sin hablar una sola vez en el recinto. El otro, todavía más contundente, fue el de Julio Pereyra, que concluyó su mandato sin haber pronunciado una palabra en sus cuatro años de banca.

El dato impactó más porque no ocurrió en un año de parálisis legislativa. Por el contrario, la Cámara tuvo una actividad intensa, con una decena de sesiones especiales, reuniones informativas y extraordinarias en febrero y diciembre. Es decir: no faltaron oportunidades para intervenir. Lo que hubo, en estos casos, fue silencio.

Los que hablaron menos de 100 palabras

Debajo de los 17 diputados que quedaron en cero apareció otro pelotón que, aunque técnicamente no terminó sin registros, tuvo una participación igual de marginal. Son los legisladores que no llegaron ni a 100 palabras en todo el año. En términos políticos, casi una ausencia oral.

En el borde de ese grupo quedó Ricardo Garramuño, de Somos Fueguinos, con 104 palabras. Apenas por encima de la barrera simbólica de las cien. Más abajo figuraron María Sotolano, del PRO, con 62; Daniel Vancsik, de Innovación Federal, con 25; Yamila Ruiz, también de Innovación Federal, con 24; y Jorge Ávila, de Encuentro Federal, con 22.

Con 13 palabras aparecieron Ricardo Daives, de Unión por la Patria, y Elia Marina Fernández, de Independencia. En el caso de la tucumana, ese número respondió a su jura del 3 de diciembre, cuando dijo: “Por la provincia de Tucumán y mi querida ciudad de Aguilares, ¡sí, juro!”.

También quedaron en ese lote Gabriel Chumpitaz, de Futuro y Libertad, con 11 palabras; Ignacio García Aresca, de Encuentro Federal, con 10; y con 9 palabras Marcela Antola, Emilio Monzó y Juan Carlos Polini. Más abajo, con 8, figuraron Gabriela Besana y Sofía Brambilla.

Con apenas 7 palabras quedaron Jorge Antonio Romero y Aníbal Tortoriello. Con 6, Romina Diez y Estela Mary Neder. Con 4, Luis Basterra, Gerardo Gustavo González, Luciano Laspina, María Luisa Montoto y Florencio Randazzo. Con 3, Belén Avico, Beltrán Benedit, Alejandro Bongiovanni, María Florencia De Sensi, Carlos García, Roxana Monzón, María de los Ángeles Moreno, Nilda Moyano, José Carlos Núñez, Verónica Razzini, César Treffinger y Natalia Zabala Chacur.

Todavía más abajo, Hilda Aguirre y Ramiro Fernández Patri dijeron solo dos palabras. Y en el último escalón de quienes sí registraron alguna intervención quedaron Héctor Baldassi, Emmanuel Bianchetti, Jorge Chica, Dante López Rodríguez, Gisela Marziotta, María Graciela Parola, José Federico Tournier y Martín Yeza, todos con apenas una palabra en todo 2025.

Hablar para votar, no para debatir

Una parte de esos registros mínimos no respondió siquiera a discursos formales, sino a intervenciones obligadas para informar el sentido del voto cuando el sistema electrónico no los había computado. Es decir, hubo diputados que no hablaron en ningún debate, pero no quedaron en cero solo porque en algún momento debieron decir “afirmativo”, “negativo” o una fórmula parecida.

Ese detalle explica por qué otros 43 legisladores no dieron ningún discurso durante el año y, aun así, no figuraron con el casillero vacío. Simplemente quedaron anotados con una o algunas palabras por esa mecánica de votació

La diferencia, entonces, es técnica pero no política. En un caso, el diputado no dijo absolutamente nada. En el otro, apenas abrió la boca para dejar asentado cómo votaba. En ambos, la conclusión de fondo es similar: una participación oral prácticamente nula en el recinto.

El contraste con un año de alta actividad

La contracara de ese silencio fue un 2025 de mucha exposición parlamentaria. El relevamiento contabilizó 1.149.895 palabras pronunciadas entre febrero y diciembre, en un año en el que la Cámara tuvo una actividad inusualmente alta para tratarse de un calendario electoral.

Martín Menem volvió a encabezar el ranking general con 84.977 palabras, favorecido por su rol como presidente de la Cámara, desde donde interviene de manera permanente para conducir el debate y conceder el uso de la palabra. Detrás quedaron Germán Martínez, con 33.991, y Christian Castillo, con 33.932.

También sobresalieron Nicolás Massot, Silvana Giudici, Juan Manuel López, Pablo Juliano, Nicolás del Caño, Miguel Ángel Pichetto y Victoria Tolosa Paz. Otra vez, la izquierda mostró una presencia oral muy alta en comparación con otros bloques, con varios de sus integrantes entre los puestos principales.

Ese contraste terminó por hacer todavía más visible a los silenciosos. Porque mientras algunos diputados acumularon miles de palabras, otros atravesaron todo el año sin intervenir o con participaciones tan escasas que apenas alcanzaron para una jura, una aclaración de voto o una frase suelta.

El conteo no mide por sí solo la calidad del trabajo legislativo. Hablar mucho en el recinto no implica necesariamente ser mejor diputado, del mismo modo que una baja exposición oral no alcanza para definir toda una tarea parlamentaria. La actividad en comisiones, la negociación política, la presentación de proyectos o el trabajo territorial también forman parte de la función.

Pero el dato no deja de ser significativo. El recinto es el escenario central de la representación política, el lugar donde los legisladores fijan posiciones, defienden proyectos, responden críticas y dejan asentada su voz ante debates que impactan sobre millones de personas. Por eso, terminar un año entero sin hablar, o hacerlo con menos de 100 palabras, no pasa inadvertido.

Cámara de Diputados de la Nación | Diputados

Por Julian D’Imperio-Perfil