El gramo de droga multiplica más de diez veces su precio en el mercado asiático, con mulas presas y capos casi siempre desconocidos por la Justicia. La PROCUNAR aumenta la presión con entregas controladas. Cómo juega el país en el ranking de la droga más cara del planeta
El 29 de enero último, una valijadel vuelo AF 411 de la aerolínea Air France que partía desde Buenos Aires a París llamó la atención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La pieza de equipaje, descubrieron, le pertenecía a una mujer llamada Susan D., con pasaporte chileno, que había llegado desde Santiago. El destino final de esa mujer: Hong Kong, región administrativa de la República Popular China.
Los investigadores intentaron ubicar a Susan, de 43 años, oriunda de Santiago mismo. Pero ya era tarde, de madrugada, una escala de medianoche. La oficina de Air France ya había cerrado. Susan esperaba despegar a París para conectar a Hong Kong con un vuelo de KLM. Finalmente, la mujer chilena apareció con su pasaporte y su boarding pass. Era apenas una pasajera en tránsito, al parecer, sin antecedentes penales en territorio argentino. Tenía un sobre con poco más de mil dólares, algunos pesos chilenos. Y luego, le abrieron la valija.
Once paquetitos se disimulaban entre la ropa. Era cocaína, desde ya, pero no era una cocaína común y corriente. Tests posteriores realizados por el Departamento Pericial Químico de Prefectura demostraron que era la droga de mayor calidad encontrada por las autoridades argentinas en la historia reciente. El resultado final fue de 94% de pureza. El potencial de estiramiento, coinciden fuentes en torno a la causa, es inmenso.

Así, Susan terminó presa en Argentina. El 4 de mayo último, admitió su culpa y acordó con su defensora oficial una pena de cuatro años y seis meses ante el Tribunal en lo Penal Económico N°1 con la jueza Sabrina Namer, otra mula que pagó. El dueño de la droga ni siquiera fue sugerido en la condena en su contra.
Este es un problema recurrente en las investigaciones de contrabando de droga, donde el hilo se corta por lo más fino en los tribunales. La duda es, casi siempre, quién es el cerebro de la operación, quién conecta al despachante con el destino final. Para esclarecer esto, la PROCUNAR -el área de la Procuración dedicada a esclarecer delitos narco- intensificó las entregas controladas en el exterior de envíos narco encontrados en Argentina, con cinco operativos en el último mes en puntos como Londres, París y Barcelona. Hasta hoy, la PROCUNAR no tuvo un diálogo con las autoridades chinas para abordar el problema.
Un investigador de alto rango en el centro de la problemática asegura: “Con respecto a las entregas vigiladas, siempre se trata de si al país de destino le interesa el operativo. Muchas de estas operaciones se gestionan por la dark web y en redes sociales. Las cantidades son pocas y las operaciones son muchas".
Mientras tanto, una parte del narco argentino, la que disimula su droga en valijas y encomiendas, mira con interés hacia Oriente, para burlar los controles del gobierno de Xi Jinping y hacer una fortuna.
La máquina de multiplicar billetes
El riesgo tiene sentido. El kilo de cocaína que cuesta 3500 dólares a precio mayorista en Bolivia o unos 12 mil en el Conurbano bonaerense se multiplica más de diez veces en su destino asiático. En febrero de este año, un lote de 30 kilos disimulado en un cargamento de madera proveniente de Costa Rica fue hallado en la zona de Kwai Hung por el HKSAR, la Aduana de Hong Kong. El valor estimado por kilo en el mercado local, según las autoridades, fue de más de casi 130 mil dólares por kilo.
El precio en Asia solo es superado en países como Australia o Arabia Saudita, dada la distancia y los controles feroces de los países musulmanes. En el año 2026, en la era del fentanilo y la locura de laboratorio, la cocaína todavía es una commodity de lujo. Y los narcos que operan en la Argentina lo saben bien.
Visto desde aquí, comprar droga en China o Hong Kong parece algo imposible. “Se consigue, eh, se consigue”, decía años atrás un empresario de renombre, con fuertes lazos con el mercado asiático, acostumbrado a visitar Beijing o Shanghai, mientras se rascaba el tabique: “En China continental es más difícil, ni hablar para los locales, pero hay un mercado para extranjeros y turistas en el circuito VIP de la noche. En Hong Kong, desde ya, es más simple”.

La bolsa más cara del mundo
Los datos oficiales del Gobierno chino al respecto son casi nulos. El problema, mientras tanto, se repite hace años, aquí y en el otro extremo del planeta. El Global Report on Cocaine de las Naciones Unidas de 2023 estableció el precio del gramo callejero en la China continental promediaba los 127 dólares, con otros 145 en Hong Kong, a valores de 2019. En Arabia Saudita, el gramo se disparaba en ese entonces a 533 USD en moneda norteamericana.
El mismo reporte informó que Hong Kong -donde se incautaron casi tres toneladas y media en 2021- es empleado por traficantes como “un punto de tránsito” hacia el resto del Sudeste asiático. El gramo de cocaína en Malasia escala a 200 dólares. Una mujer de la Villa 1-11-14, beneficiaria de planes sociales, madre de tres hijos, víctima de violencia de género, fue condenada en 2022 por enviar droga a ese país.
Y en el medio, están los argentinos, casi siempre mulas, prestanombres, gente pobre. Un informe oficial de la Aduana argentina reveló diez paquetes enviados por courier a Hong Kong que fueron interceptados entre 2022 y el primer trimestre de 2023. Otros dos estaban destinados a la China continental.

La droga estaba disimulada de formas creativas en aquellos envíos, irónicamente, en productos producidos en China: 3,7 kilos ocultos en cambiadores de bebé y camperas inflables a Hong Kong, por ejemplo. En otros envíos de 2,8 y 2,4 kilos con rumbo a China detectados hallados entre abril y julio de 2022, estaba impregnada en ropa deportiva.
Así, las causas se repiten en los últimos años. Algunos lotes fueron más ambiciosos que otros. El 16 de julio de 2021, diez kilos fueron hallados ocultos en pallets de vitaminas que viajaban desde Ezeiza a Shanghai en un vuelo de KLM. El 3 de octubre de 2024, un changarín de Quilmes Oeste terminó condenado en el TOPE N°3 a cuatro años y ocho meses por despachar medio kilo a Hong Kong con un nombre falso en un paquete del Correo Argentino.
Ese mismo mes, el mismo Tribunal condenó a otro hombre defendido por un abogado público por un paquete narco enviado a Israel por correo privado y otros tres a China, uno con más de cinco kilos. Le dieron cuatro años y siete meses; se negó a hablar en su indagatoria. El hombre tiene 63 años, un monotributista de Villa Celina.

Una olla popular
A comienzos del mes pasado, el juez Pablo Yadarola procesó a un joven porteño con pasado de ratero -condenado dos años atrás por recibir los contenidos de una cartera robada a una mujer- y a otros cinco sospechosos por un envío de poco más de un kilo a Hong Kong.
Otros cinco sospechosos cayeron tras una decena de allanamientos, entre ellos dos ciudadanos dominicanos. El ratero usó un documento trucho para enviar los paquetes a mediados de 2025, con un sistema bastante crudo: credencial robada, foto propia pegada.
El ratero, efectivamente, habló en la causa: su testimonio, muy inusual, fue clave para entender la problemática:
“En ese momento estaba en situación de calle, me había echado mi señora por problemas de consumo de drogas... Estaba viviendo en Plaza de Mayo y en algunos paradores del gobierno, e iba a comer a Plaza de Mayo, porque se hace una olla popular allí todos los días, y siempre había gente que iba a ofrecer distintos tipos de changas de laburo, hasta que un día se acercaron a mí y me pidieron para hacer el envío de unos parlantes, de algo de electrónica. Al otro día, vino un muchacho y me llevó hasta ahí a la sede del correo".
Otro sospechoso ligado al remitente fue detenido. El sospechoso -un hombre con antecedentes por amenazas y resistencia a la autoridad que supuestamente llevó al ratero a entregar la encomienda- desinstaló su WhatsApp mientras lo allanaban, en presencia de la PFA. Sin embargo, se recuperó un chat del aparato, que decía: “Esto va a Hong Kong. Ahí te muestro”. Los dominicanos acusados, que cayeron con droga fraccionada y pasajes a Salta en sus domicilios, estaban vinculados a este sospechoso mediante una serie de transferencias de dinero. Sin embargo, el arquitecto de la jugada a Hong Kong es un enigma.
Todos los imputados están presos con prisión preventiva. Mientras tanto, la investigación a cargo del juez Yadarola continúa.
Por Federico Fahsbender - Infobae

