En medio de la creciente presión de Washington en la licitación, la embajada de China cuestionó las acusaciones de "influencia maligna" del congresista Brian Mast. Desde la empresa Jan De Nul negaron vínculos con China a través de su socio local y rechazaron cualquier conexión o componente de capitales chinos en la oferta.
La embajada de China en Argentina respondió a las acusaciones que circularon en Estados Unidos en torno a la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, el mismo día en que el Gobierno avanzó con la apertura del último sobre para definir qué firma operará la vía navegable troncal del Cono Sur durante los próximos 25 años. El proceso, que moviliza alrededor de diez mil millones de dólares en inversiones, concentra el interés de dos grandes consorcios internacionales que quedaron bajo la lupa en medio de acusaciones cruzadas por la supuesta presencia indirecta del gigante asiático.
En un comunicado enviado a PERFIL, Beijing rechazó las versiones que circulan en sectores cercanos a la Casa Blanca sobre una supuesta influencia china en el proceso a través de uno de los competidores. "Son especulaciones infundadas", calificó la representación diplomática. La réplica de Beijing ocurrió luego de que en los últimos días, previo a la apertura del sobre final de la licitación, se difundiera una carta de un legislador afín a Donald Trump en la que acusa al consorcio que lidera la licitación en Argentina, Jan de Nul, de operar bajo la "influencia maligna china", lo que fue desmentido por fuentes cercanas a la empresa según supo este medio.
La acusación se suma a una serie de movimientos diplomáticos y comerciales recientes entre Buenos Aires y Washington, que dejaron entrever la utilización de la dimensión geopolítica (marcada por la Doctrina "Donroe" para la región que supone la exclusión de China de áreas sensibles) para incidir en el tramo final de la licitación, en un contexto donde se superponen tensiones corporativas y operaciones de lobby en Washington. En juego, en tanto, está la convocatoria de la principal vía fluvial de la Argentina y sus vecinos, que no solo prevé una facturación anual de entre 200 y 300 millones de dólares sino que se posiciona como un punto geopolítico estratégico en el Atlántico sur.
El comunicado de China sobre la Hidrovía
En ese contexto, la embajada de China, a cargo de Wang Wei, cuestionó la intervención de Washington en la disputa por la concesión del dragado y balizamiento, advirtiendo además sobre la "politización de la seguridad" en cuestiones comerciales, un enfoque utilizado como "herramienta para excluir competidores".
"China repudia aún más estas especulaciones infundadas, basadas en lógicas erróneas, sobre la participación de compañías chinas en el proyecto de la Hidrovía"", reza el texto donde, una vez mas, también condena que Estados Unidos recurra al concepto de seguridad para intervenir en la competencia reglada por el estado argentino para la administración de la vía navegable. "El supuesto argumento de que piensan en la seguridad de Argentina no es nada más que un pretexto sin ningún fundamento", sostiene.
En otro apartado, Beijing reclamó un entorno "justo, transparente y no discriminatorio" para la participación de empresas en la licitación. Si bien no lo menciona directamente, coincide con la decisión del gobierno argentino respecto a una condición clave del proceso: que las empresas oferentes no reciban financiamiento ni subsidios de estados extranjeros.

De esta manera, quedaron fuera de competencia gigantes estatales chinos con presencia global como China Communications Construction Company (CCCC) o Shanghai Dredging Company (SDC), una cláusula que en círculos diplomáticos fue interpretado como un gesto en función del alineamiento de la política exterior argentina con los intereses de los Estados Unidos bajo el gobierno de Milei.
"La República Popular China informa su profundo rechazo a cualquier tipo de práctica discriminatoria contra las empresas chinas. Es un tema que genera preocupación y que fue planteado en reiteradas ocasiones a las autoridades del gobierno argentino", indica el texto. "Frente a esta situación, confiamos en que un entorno empresarial justo, equitativo, transparente y no discriminatorio, cimentado en el compromiso con la apertura de mercados y los principios de competencia leal, redundará en beneficio de todas las partes", concluye.
El contexto: cómo China quedó en el medio de la competencia por la Hidrovía
La licitación de la Hidrovía Paraná Paraguay tiene como protagonistas a Jan De Nul, la empresa belga que opera la Hidrovía desde 1995, junto a la argentina ServiMagnus; y DEME, un consorcio de capitales estadounidenses que en las semanas previas a la apertura del sobre final, llevado a cabo este viernes 22 de mayo, movió fichas en Washington (con cartas al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Estado) para expresar una "preocupación": la supuesta presencia de componentes o vínculos chinos en el proyecto rival (especialmente en su socio argentino).
En medio de acusaciones cruzadas, que incluyó una visita de autoridades de Jan de Nul a la embajada de Estados Unidos, no es la primera vez que la embajada china sale a responder acusaciones estadounidenses en suelo argentino. Cuando Peter Lamelas, el médico de origen cubano designado por Trump como embajador en Buenos Aires, se presentó ante el Senado de su país para su audiencia de confirmación, prometió mantenerse "firme contra la influencia maligna de potencias adversarias en la región" y anunció que recorrería las provincias para "vigilar que no hagan acuerdos con los chinos".
La embajada china respondió entonces que esas declaraciones estaban "plagadas de prejuicios ideológicos y de mentalidad de Guerra Fría basada en un juego de suma cero" y advirtió sobre el riesgo de un resurgimiento de la Doctrina Monroe en su versión siglo XXI, que pretende apartar a China de participar en proyectos de infraestructura estratégica y minerales críticos de América Latina.

Por Cecilia Degl'Innocenti-Perfil

