La quiebra judicial pedida por el Hotel Presidente y los embargos solicitados por Manuel Tienda León acorralan a la aerolínea de Leonardo Scaturice, que opera con apenas dos aviones y acumula una deuda millonaria en dólares con proveedores de leasing.
"El área de Prensa cerró", le revela una fuente de Flybondi a PERFIL en el más estricto off the record, y agrega: "No creo que puedas hablar con nadie ya". La versión encuentra una lógica en la renuncia hace pocas semanas de Lucía Ginzo a su cargo de Gerenta de Asuntos Corporativos y Comunicación Externa. Pero no fue la única salida de la low cost conducida por Leonardo Scatturice.
Durante el mismo mes de mayo se sumaron las bajas de Federico Pastore, Chief Commercial Officer (CCO), y de la propia CEO de la aerolínea, Paz Lovisolo. La ejecutiva, que había asumido su cargo en febrero de este año, abandonó la gestión de la línea aérea de bajo costo pero retiene la presidencia y el rol de General Counsel en COC Global Enterprise, el holding financiero comandado por el propio Scatturice.
Desde la ciencia de la administración y la estrategia corporativa, la decisión de cortar todo vínculo comunicacional con el exterior equivale a renunciar a gestionar la propia reputación. En firmas que prestan servicios públicos masivos, la elección de Scatturice de fijar un silencio corporativo sistemático suele interpretarse como una señal de inviabilidad estructural.
La manifestación más severa de esta crisis se encuentra hoy en la Justicia. El histórico Hotel Presidente, un establecimiento de cuatro estrellas ubicado en Cerrito 850, promovió un pedido de quiebra contra Flybondi ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 24, a cargo del juez Guillermo Pesaresi.
El reclamo asciende a más de 660 millones de pesos por 49 facturas emitidas e impagas entre diciembre de 2025 y junio de 2026 en concepto de servicios de alojamiento y uso de salones para las tripulaciones de la aerolínea.
Si bien el magistrado rechazó inicialmente la solicitud por fallas técnicas en las Facturas de Crédito Electrónicas MiPyMEs, el expediente judicial continúa abierto. La presentación llegó a la mesa del juez luego de que la administración de Scatturice no atendiera las intimaciones y cartas documento previas enviadas por el establecimiento.
Este frente de tormenta judicial posee un antecedente directo. En mayo, el gigante del transporte terrestre, Manuel Tienda León, inició un juicio por cobro ejecutivo contra la aerolínea de Scatturice por un pasivo acumulado de más de 122 millones de pesos, tras una serie de mediaciones a las que la conducción de Flybondi directamente no asistió.
En esa causa, el juez concedió un pedido de embargo preventivo sobre las cuentas bancarias de la low cost. Sin embargo, al momento de ejecutar la orden, los abogados se encontraron con una traba fáctica: las cuentas bancarias del holding de Scatturice se encontraban prácticamente vacías o con saldos mínimos. La compañía no tiene el saldo suficiente para cubrir la deuda de su logística.
Fue precisamente ante ese escenario de falta de liquidez inmediata de la compañía que el Hotel Presidente decidió avanzar un paso más allá y activar la vía extrema del pedido de quiebra.
Este bloqueo informativo total terminó empujando de manera inevitable a los proveedores a dirimir los conflictos por la vía judicial ante la ausencia de interlocutores válidos. Al mismo tiempo, la falta de respuestas a la prensa traslada toda la presión y la responsabilidad a las autoridades de control estatal: la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
La inacción de la ANAC ante Flybondi
Por ley, la ANAC cuenta con la potestad de exigir de forma inmediata planes de contingencia financieros, aplicar multas efectivas o, en última instancia, suspender preventivamente el Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA).
La inacción del organismo se da en un contexto donde los datos de la consultora Adventus registran que, bajo la administración actual, Flybondi acumuló más de 2.500 vuelos cancelados, afectando a más de 350.000 usuarios entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026.
Las métricas de performance de mayo de 2026 reflejan que la puntualidad de Flybondi se hundió hasta el 26,64%, mientras que sus cancelaciones alcanzaron el 46,93% de su grilla programada. En el mismo período, su competencia directa, JetSmart, exhibió una puntualidad del 90,13% y un índice de cancelación de apenas el 0,32%.
PERFIL intentó comunicarse por distintos medios con la ANAC para obtener explicaciones, pero al cierre de esta edición no se obtuvo ninguna respuesta. En idéntica sintonía, este medio realizó gestiones directas con un alto directivo de la compañía de Scatturice, que inicialmente se mostró interesado en conversar, pero finalmente interrumpió las comunicaciones.
Flybondi tiene aviones retenidos y cortes de combustible
La crisis operativa de la firma responde a la drástica reducción de sus activos en el aire. De una flota teórica original que promediaba las 15 aeronaves, la realidad de los registros aeronáuticos públicos arroja que la empresa intenta operar sus rutas con apenas dos aviones: los Boeing 737-800 bajo las matrículas LV-KDQ y LV-KJD.
El resto de la flota se encuentra paralizada debido a una deuda en dólares que los proveedores de leasing (lessors) estiman en unos 25 millones de dólares por cánones mensuales impagos por parte del grupo inversor de Scatturice. A este rojo se suman deudas por 5.5 millones de dólares con talleres de mantenimiento pesado ubicados en México, que se negaron a devolver las aeronaves hasta que se liquiden los saldos.
A la inmovilización de los aviones se sumó un factor que amenaza con paralizar los pocos servicios que quedan en pie. Una fuente interna de la empresa confió a este medio que la petrolera YPF habría informado este último jueves el corte definitivo del crédito para la carga de combustible de la aerolínea debido a los abultados retrasos en los pagos.
En términos de análisis económico, esta situación de insolvencia no encuentra una justificación macroeconómica: en un contexto donde el acceso a divisas para el pago de servicios en el exterior se encuentra normalizado, el default comercial de la compañía parecería responder de manera exclusiva a la gestión financiera de Leonardo Scatturice.
Con una pérdida drástica de mercado que la hizo caer del 25% al 6% en pocos meses, deudas en talleres internacionales que inmovilizaron sus aeronaves y líneas de crédito cortadas en los aeropuertos para el abastecimiento de combustible, la duda que más repiten las fuentes del sector de vuelos comerciales es sobre la sustentabilidad de Flybondi.
¿Está garantizada la operación de la aerolínea para los próximos 120 días o la gestión de Scatturice evalúa presentarse en Concurso Preventivo de Acreedores? Por estas horas, esa es la pregunta del millón que desvela al mercado aerocomercial argentino.

Por Nicolás Gonzalez-Perfil

