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Gigante del agro autorizó que sus empleados vean un partido de la selección y en medio activó despidos

La compañía acumula un rojo multimillonario y viene de pedir un Procedimiento Preventivo de Crisis. Detalles de la controversia y denuncias de vaciamiento

Considerada una de las principales productoras de maquinaria agrícola de la Argentina, Metalfor acaba de quedar en el ojo de los cuestionamientos tras ejecutar despidos de una forma insólita. En concreto, la firma despidió a 35 empleados de su planta de Noetinger, en la provincia de Córdoba, tras autorizar a su plantel de operarios a ver el partido en el que la selección nacional venció a Egipto. Fue en ese lapso que los cesanteados recibieron el telegrama de despido en sus respectivos hogares. Metalfor viene de abrir un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) en el Ministerio de Trabajo cordobés por el atraso en el pago de los sueldos de sus 600 trabajadores directos. La empresa acumula un pasivo financiero del orden de los 55.000 millones de pesos.

El día del cotejo, declararon los cesanteados, la compañía en cuestión autorizó que sus operarios se retiren de la planta al mediodía. Fue en ese lapso que varios de los ahora exempleados de Metalfor recibieron mensajes de Whatsapp donde se les solicitó que se acerquen a la oficina de correo local.

Los primeros operarios que arribaron al correo rápidamente informaron al resto de sus compañeros que debían retirar los telegramas de despido.

Despidos en pleno partido de la Scaloneta

"Me fui a mi casa contento porque digo ‘Me voy a sentar a comer, voy a mirar el partido en familia. Si hay un gol de Argentina, lo voy a festejar con mi familia’. Y te puedo asegurar que en ese momento en el que la Argentina estaba jugando, yo levantaba el telegrama de despido, lo leía y lo dejaba a un costado y volvía a mirar el partido", declaró al respecto Fausto Barbero, uno de los cesanteados.

"A los cinco minutos volvía a levantar el mismo telegrama y lo volvía a leer para tratar de entender qué era lo que me estaba pasando en ese momento", agregó.

Por su parte, Santiago Luna, otro de los trabajadores despedidos, afirmó que Noetinger es una localidad de 6.000 habitantes donde ese tipo de situaciones resulta poco frecuente. Afirmó que la compañía comenzó a perder capacidad comercial durante 2025 siendo que, un año antes, Metalfor había liderado las ventas de su segmento.

"Ya en 2025, los primeros meses nos empezaron a pagar en cuotas, que se hicieron cada vez más largas", precisó.

Luna dijo que en los últimos tres meses la empresa comenzó a abonar cuotas de $50.000 a cada operario, con una periodicidad de entre dos y tres días. "Ahora nos encontramos con que nos deben casi el 60% del mes de mayo, la totalidad de junio y los días de julio que alcanzamos a trabajar", expresó.

Entre los empleados de Metalfor aún en funciones predomina la incertidumbre ante distintos movimientos que viene llevando a cabo la cúpula de la firma. Uno de ellos: el traslado de piezas desde la planta de Noetinger hacia dos fábricas en Marcos Juárez, donde funciona la sede central de la empresa.

"Están vaciando la fábrica de a poco y nos damos cuenta de que algo está pasando", afirmó Luna, quien además expuso que los titulares de la compañía "prácticamente no aparecen. No tenemos contacto con nadie, pero uno no tiene vendas en los ojos y se da cuenta que la empresa está mal".

Perfil de Metalfor

Fundada en 1974 por el emprendedor Luis Dadomo en El Fortín, Córdoba, la empresa nació como un pequeño galpón de herrería. Con apenas 20 años, su fundador fabricaba, pintaba y vendía personalmente sus productos por todo el país.

Tal como indicó iProfesional recientemente, a lo largo de 50 años Metalfor se transformó en el termómetro de la salud del campo argentino. Se especializó en pulverizadoras autopropulsadas, esas máquinas imponentes con brazos laterales de 30 metros que aplican fitosanitarios con precisión quirúrgica.

Su dominio es tal que, según registros de la propia firma, respaldados por los datos de patentamientos sectoriales, una de cada dos pulverizadoras que trabajan en los campos argentinos lleva su marca. Además, es uno de los pocos fabricantes nacionales que se atrevió a competir en el segmento de las cosechadoras, un mercado históricamente dominado por multinacionales como John Deere o New Holland.

En 2017, tras décadas de crecimiento que incluyeron el desembarco en Brasil con una planta propia, Metalfor pasó a manos de Bertotto Boglione, otra empresa metalúrgica nacional de gran trayectoria. Su importancia en el tejido productivo es vital, ya que no es solo una fábrica, sino el corazón de una cadena de proveedores locales y una red de 25 sucursales propias que cubren todo el territorio nacional.

Por Patricio Eleisegui-IP