Misiones Para Todos

¿Libertad educativa para quiénes?

Del "Abran las escuelas" al homeschooling

Durante la pandemia, la oposición de aquel entonces y una parte importante de la sociedad civil construyeron su identidad con una bandera irrefutable: "Abran las escuelas". Referentes de diversos sectores marchaban y presentaban amparos denunciando que el cierre de colegios era un "crimen pedagógico". Argumentaban que el aislamiento destruía la salud mental infantil y que el aula presencial era el único igualador social posible. El discurso era claro: la escuela debía estar abierta siempre porque el futuro de los chicos era sagrado.

La pirueta discursiva

La paradoja se consuma hoy. Aquella encendida defensa colectiva del aula mutó, en muchos de esos mismos sectores, en el acompañamiento a una política de ajuste y retiro estatal. Bajo el argumento de la austeridad, el sistema educativo público enfrenta un severo desfinanciamiento que ahoga desde la infraestructura básica hasta los presupuestos universitarios. Quienes antes exigían escuelas abiertas, hoy convalidan o administran la escasez: la inversión en el espacio común ya no es prioridad, sino un gasto a recortar.

La ilusión de la libertad en la pobreza

Donde esta contradicción se vuelve verdaderamente dolorosa es en los sectores vulnerables. En el marco de la reforma estructural del sistema, el gobierno de Javier Milei impulsa el proyecto de "Ley de Libertad Educativa" [Clarín]. Bajo esta propuesta, hablar de homeschooling o educación en el hogar como una elección libre es un privilegio de pocos. Para los chicos sin recursos, prescindir de la escuela es una condena directa a la exclusión. 

 La escuela pública nunca fue solo un pizarrón. Es el plato de comida caliente, el abrazo del docente que detecta un abuso invisible en casa y el único lugar donde el hijo de un obrero comparte el mismo horizonte que los demás. En un hogar donde falta el pan, donde no hay conectividad ni computadoras, el aula es el único refugio de dignidad. Desfinanciar ese espacio es dejarlos en el desamparo absoluto.

Legislar el aislamiento

El contraste no es solo económico, sino conceptual. Con la modificación del modelo tradicional, la reforma promueve la educación en el hogar sin edades mínimas ni seguimientos estrictos. El encierro doméstico que en 2021 era catalogado de "dañino e intolerable" hoy se legisla como la máxima expresión de la libertad individual. El Estado renuncia a su rol de garante de la cohesión social y delega la educación al capital económico y cultural de cada familia. 

Abandonar lo común

Pasar de exigir escuelas abiertas a desfinanciarlas mientras se incentiva el aislamiento representa un retroceso alarmante. La escuela pública no es una central de descarga de contenidos reemplazable por una pantalla; es donde se aprende a convivir con el diferente y a construir ciudadanía. Defender el aula hoy es defender el derecho a un futuro compartido. No podemos mirar para otro lado.

Por Matías Pintos