Misiones Para Todos

Un día se preguntarán: ¿qué nos pasó?

La última saga comenzó con “Si no te gusta, andate a Cuba” a un jubilado de la Bolsa de Comercio. Siguió en San Pablo con los insultos al presidente de Brasil y a quien presidirá su Supremo Tribunal de Justicia. Al día siguiente en la Rural gritándole desde una cabina de radio al exministro de Duhalde De Mendiguren “ladrón”, promoviendo que lo insulten cuando camine por la calle. Concluyó –por ahora– con la cadena nacional del jueves diciendo que la expresidente del Banco Central Mercedes Marcó del Pont se “robó” 10 mil millones de dólares.

En el primer caso, en la Bolsa, al enviar a Cuba al discrepante, fue aplaudido por gran parte de la concurrencia. En San Pablo, el canciller argentino Pablo Quirno festejaba sus insultos a Lula. En la Rural el presidente de la Sociedad fingió demencia mientras Milei insultaba a quien, además de haber sido ministro de Duhalde, también es cabañero y que poco antes el propio Nicolás Pino le había otorgado un premio como criador de caballos. Y en la cadena nacional, lo escoltaban como cuerpos sin consciencia autónoma los principales ministros en pétrea subordinación. Todas actitudes funcionales a que Milei crea que está siendo festejado por hacer lo correcto. En lugar de ayudarlo a mejorar no hacen más que retroalimentar la dificultad prevalente de Milei con la realidad.

El Presidente tiene los problemas que en general todos perciben, pero la responsabilidad de permitirle profundizar sus falencias es de todos quienes lo rodean. Claro que se puede disentir con una Carta Orgánica del Banco Central como la reformada en 2012 asignándole al organismo múltiples funciones o discutir que se hayan usado las reservas para pagar deuda externa del Tesoro sin acumular superávit fiscal, pero no se robaron las reservas.

Hay una obsesión de Milei con el robo: para él son ladrones Lula, De Mendiguren, Marcó del Pont. El mundo es ladrón y no es menos plausible imaginar que sea porque Milei sienta que algo que deseara mucho simbólicamente le fue robado. Probablemente, incluso, algo que no se pueda comprar con dinero.

La vicepresidente Victoria Villarruel puso en duda la salud mental de Milei; escribió: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”. Después de haberlo acompañado durante un lustro compartiendo primero candidatura a diputados en 2021 y luego la fórmula presidencial, recién ahora percibe lo que pasando tantas horas juntos debió ser evidente de 2021.

Villarruel es un espejo anticipado de lo que progresivamente les irá sucediendo a distintos funcionarios cercanos y miembros del círculo rojo en contacto directo con Milei. Un día se les preguntará: “¿qué les pasó?”. La pregunta que se impone inmediatamente a Villarruel es: ¿qué le pasó en 2021, en 2022, en 2023 y parte de 2024, que recién ahora descubre lo que estaba frente a sus ojos?

Santilli pidió la renuncia de la vicepresidente diciendo: “Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita”. Entonces el estar de acuerdo del jefe de Gabinete es con el proyecto electoral. Como quienes están de acuerdo con las líneas generales del rumbo económico. El totum pro parte como trampa sinecdótica para tranquilizar la conciencia de que se está del lado correcto de la historia. Vale reflexionar que la historia se escribe en el futuro en función de las consecuencias que producen los hechos del presente y cuando ese futuro llegue, algunos tendrán que preguntarse: “¿qué nos pasó?”.

Vale recordar a los aplaudidores acríticos de cualquier gobierno el axioma “gobernar es siempre decepcionar” porque nadie puede satisfacer las expectativas de tantos simultáneamente y reserva siempre un espacio para el pensamiento crítico y autónomo.

También es recomendable poder separar las ventajas coyunturales al grupo que el sujeto integre puedan traer las políticas de un presidente, si terminan afectando negativamente a la mayoría, porque más tarde o más temprano también de alguna manera lo afectará, salvando pocas excepciones.

Y tener en cuenta la diferencia entre lo malo y lo complicado. Sobre lo complicado podemos actuar con algún grado de posibilidad de resolverlo, lo malo está fuera de nuestro control. Lo malo, lo fuera de control en este caso, sería aquello que pertenece al orden de lo irracional. Es imposible de prever a un agente insensato, es imposible calcular el tipo y el grado de respuesta que generará cada reacción suya frente a la realidad.

Un día varios se preguntarán: ¿qué nos paso? No es lo que Milei hace con nosotros, sino lo que nosotros, por acción u omisión, favorecemos que haga con nosotros y con los demás.

Granaderos de traje. Escoltado por el equipo ministerial en idéntica posición: cruce de manos varones y de piernas mujeres. Una necesidad del Presidente. | presidencia

Por Jorge Fontevecchia-Perfil