La reconfiguración de la política misionera tiene asignaturas pendientes, una de ellas es el nepotismo explícito.
La entusiasta "perestroika" impulsada por Hugo Passalacqua tiene un enorme desafío que es demostrar que hay voluntad de cambio y no solo una supuesta disputa de poder con el exlíder de la Renovación y ahora cuestionado Carlos Rovira.
El establisment misionero priorizó el acomodo ante la aptitud o el talento y durante años jamás dijo una palabra, lo mismo que la insolente herencia de cargos de los intendentes, diputados, concejales, etc. Sabemos que muchas personas que cumplen funciones públicas no estarían en ese lugar sino fuera porque el poder/mano generosa las puso ahí, entonces un gesto de transparencia ideológica sería comenzar a terminar con ese germen infame que devalua a la política que es la portación de apellido como mayor virtud para acceder a un cargo.
El árbol genealógico participativo de la política misionera tendrá que ser parte de la agenda electoral del 2027. Un punto débil de todos los esquemas políticos pero que hoy el poder real solo lo tiene el gobernador de Misiones para decir basta seamos serios, esto tampoco va más.
Aguafuertes misioneras por Aldo Druetta
Inspirado en Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt



