El fondo COC Global intimó al histórico accionista de la low cost por las irregularidades y amenaza con llevarlo a tribunales argentinos y extranjeros
La crisis de Flybondi entró en una etapa todavía más delicada a partir de que COC Global Enterprise intimó a Cartesian Capital Group, histórico inversor de la low cost, para que intervenga y normalice la situación de una compañía que, según denuncia, está sin autoridades, tiene sus cuentas bancarias embargadas y no puede realizar pagos ni transferencias.
El ultimátum llega después de más de un mes de silencio si se tiene en cuenta que el 15 de julio pasado, COC había hecho pública una revisión de la compañía en la que denunció la existencia de pasivos ocultos, desviaciones de fondos y decisiones que consideró fuera de toda lógica comercial.
Desde entonces, el fondo que dirige el empresario Leonardo Scaturice asegura haber realizado reiterados intentos para obtener una respuesta de los representantes del accionista.
Según el comunicado difundido este martes 18 de agosto, no consiguió ninguna comunicación por lo ahora entiende que esa ausencia tiene consecuencias concretas.
Es decir, Flybondi estaría impedida de adoptar las decisiones necesarias para normalizar su situación financiera y operativa y hacer frente a compromisos con sus trabajadores.
Del silencio público a las acciones legales
La paciencia, al menos públicamente, se terminó.
El grupo anunció que iniciará acciones legales en tribunales argentinos y extranjeros para intentar que Cartesian regularice la situación societaria.
Las demandas tendrán además un segundo objetivo que es el de determinar eventuales responsabilidades por las irregularidades que COC asegura haber identificado dentro de Flybondi.
La ofensiva contiene, sin embargo, una revelación que puede resultar todavía más importante para entender qué está ocurriendo puertas adentro de la aerolínea.
Ese dato se vincula con que COC, que desembarcó en Flybondi en junio de 2025 y desde entonces quedó públicamente asociado con su conducción, asegura haber destinado más de u$s70 millones durante el último año para sostener las operaciones y colaborar en la reestructuración de determinados pasivos.
Pero ahora establece una diferencia fundamental al sostener que ese dinero fue entregado "en calidad de aportante financiero y no de accionista".
Un comunicado para identificar al responsable
En el documento dado a conocer durante esta jornada, identifica expresamente a Cartesian como "el accionista de la compañía" y asegura que el fondo estadounidense no realizó aportes ni extensiones de fondos durante el mismo período.
La distinción abre un interrogante societario que hasta ahora había permanecido en segundo plano y es saber quién tiene efectivamente el poder jurídico para tomar las decisiones que Flybondi necesita para intentar salir de la crisis.
COC afirma haber financiado su supervivencia reciente, pero sostiene que no posee la condición accionaria que le permitiría resolver la situación que ahora reclama que atienda Cartesian.
Perfil del inversor que está desde antes del primer vuelo
Cartesian Capital Group no es un fondo que haya aparecido con los últimos problemas de Flybondi sino que es uno de los inversores que participaron de la construcción financiera de la low cost desde antes de que transportara a su primer pasajero.
Se trata de una firma global de private equity con sede en Nueva York, fundada en 2006 por Peter Yu, quien previamente había creado y dirigido AIG Capital Partners.
Yu también pasó por Washington ya que trabajó en el Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca durante la administración de Bill Clinton.
Documentación presentada ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos (SEC), describe a Cartesian como una administradora global con más de u$s3.000 millones de capital comprometido, con inversiones internacionales en múltiples sectores.
Su vínculo con Flybondi comenzó en julio de 2017, cuando la aerolínea todavía se preparaba para iniciar sus operaciones comerciales en la Argentina y consiguió una ronda de financiamiento por u$s75 millones de la cual Cartesian fue el inversor líder.
Junto al fondo participaron Yamasa Co. Limited y ejecutivos de larga trayectoria en la industria aérea, entre ellos Michael Cawley, ex COO de Ryanair, y Michael Powell, ex CFO de Wizz Air.
La composición de aquella ronda mostraba desde el comienzo la intención de combinar capital financiero con experiencia específica en el modelo de aerolíneas de bajo costo.
Peter Yu fue nombrado director de Flybondi Limited el 7 de julio de 2017 y los registros societarios británicos continúan identificándolo como director activo de esa compañía, un dato particularmente relevante frente a la discusión que acaba de abrir COC sobre quién debe intervenir para normalizar la empresa.
El propio Cartesian mantiene, además, a Flybondi dentro de su portfolio internacional de inversiones, un recorrido que explica por qué la intimación lanzada ahora tiene un peso diferente con COC está reclamando una definición al inversor financiero que acompaña el proyecto desde sus orígenes.
Las cuentas bloqueadas agregan urgencia al conflicto
La disputa societaria explota cuando Flybondi enfrenta simultáneamente un problema inmediato de caja si se tiene en cuenta que ARCA avanzó judicialmente contra FB Líneas Aéreas, la sociedad que opera la low cost.
Lo hizo por obligaciones fiscales y previsionales impagas y consiguió medidas cautelares sobre cuentas bancarias.
Entre las ejecuciones conocidas aparece un reclamo de casi $1.981 millones correspondiente a aportes y contribuciones patronales de marzo, además de otras demandas tributarias.
Los embargos no equivalen por sí mismos a una prohibición judicial para que los aviones continúen operando sino que el problema está en la disponibilidad de fondos.
COC asegura que las medidas trabadas sobre las cuentas provocaron que Flybondi esté actualmente imposibilitada de realizar "cualquier tipo de pago o transferencia bancaria". La consecuencia es especialmente sensible para una aerolínea, un negocio que necesita mantener una cadena cotidiana de pagos vinculados con combustible, aeropuertos, mantenimiento, leasing, salarios, tasas y otros costos indispensables para sostener la programación.
En ese escenario, COC reclama que se recomponga la conducción para poder enfrentar compromisos inmediatos y dar certeza sobre la continuidad de las operaciones y las fuentes de trabajo.
De una auditoría interna a una posible batalla judicial
Los problemas financieros no explican por sí solos la dureza de la ruptura ya que COC también está cuestionando lo ocurrido dentro de Flybondi antes de la salida de la conducción que permaneció hasta mayo.
La primera exteriorización ocurrió el 15 de julio cuando habló de pasivos que no habían sido informados, desviaciones de fondos y decisiones comerciales que consideró injustificables.
Ahora avanza un paso más y sostiene que los directivos que condujeron Flybondi hasta mayo eran los mismos que estaban al frente antes del involucramiento de COC.
Afirma además que, de acuerdo con lo relevado hasta ahora, aquella gestión habría dado lugar a las maniobras que terminaron colocando a la compañía en su situación actual.
De todos modos, no existe hasta ahora una sentencia judicial que haya establecido fraude ni responsabilidades por esos hechos, una distinción necesaria ahora que el fondo anticipó que llevará sus planteos a los tribunales.
Ese paso puede transformar una investigación empresarial interna en un conflicto legal en el que eventualmente deberán determinarse responsabilidades y analizarse documentación contable, financiera y societaria.
COC también reconoció expresamente las consecuencias que la situación está provocando sobre trabajadores, extrabajadores y pasajeros, y aseguró comprender tanto los reclamos laborales como las dificultades sufridas por los usuarios de la aerolínea.
Una estructura que conduce hasta el Reino Unido
La decisión de preparar acciones judiciales fuera de la Argentina tiene relación con la arquitectura corporativa construida alrededor de Flybondi.
La operación aérea local se desarrolla mediante sociedades argentinas, pero por encima de ellas aparece Flybondi Limited, constituida en el Reino Unido.
Antes del ingreso de COC, la estructura conocida mostraba a Flybondi Limited como cabeza societaria de los vehículos vinculados con el negocio argentino.
Dentro de esa organización aparecía Pangaea Two Acquisition Holdings, vehículo relacionado con Cartesian, como principal accionista de la compañía británica.
Ese detalle permite entender por qué una disputa por derechos accionarios, obligaciones de los inversores o decisiones del directorio podría terminar excediendo los tribunales argentinos.
Un paso inicial ahora en dudas
El proyecto que informó COC al desembarcar en Flybondi contemplaba que el nuevo grupo asumiera el liderazgo del directorio y ocupara las posiciones de chairman y vice chairman, mientras Cartesian continuaría como accionista y conservaría representación en el board.
La operación fue interpretada entonces como un cambio de control de la low cost pero la descripción realizada ahora por el propio COC es diferente y obliga a revisar aquella lectura.
Si sus más de u$s70 millones fueron efectivamente entregados como financiamiento y no como capital accionario, queda por determinar qué ocurrió con el esquema societario anunciado en 2025.
Una crisis que cambió de naturaleza
Flybondi llegó a esta pelea después de atravesar un período de fuertes dificultades operativas, acumulado este año cancelaciones, inconvenientes con su disponibilidad de aeronaves y cuestionamientos regulatorios.
ANAC ya había avanzado con actas de infracción por cancelaciones, dentro de procedimientos administrativos que podían derivar en sanciones.
La situación se deterioró posteriormente y terminó combinando problemas operativos con dificultades financieras, reclamos laborales y ejecuciones fiscales.
Pero el comunicado de COC agrega ahora una dimensión distinta.
Ya no se discute solamente cómo financiar a Flybondi, sino quién está jurídicamente en condiciones de conducirla y asumir las decisiones necesarias para atravesar la emergencia.

Por Andrés Sanguinetti-IP

