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El riesgo superó los 500 puntos: la City cree que todavía no se vio lo peor y alerta por el efecto elecciones

El índice trepó a 512 puntos y en lo que va de agosto se deterioró 19%. Los motivos detrás de la suba y las proyecciones del mercado rumbo a 2027

En el ranking global de riesgo país, Argentina tiene por encima a países que atraviesan crisis severas de distinto tipo, la mayoría del continente africano.

Ahí figuran Senegal, Mozambique, Ucrania, Gabón, Congo y Camerún. Recién ahí aparece Argentina, en el séptimo lugar, con 512 puntos.

Senegal, se encuentra al borde del default. En Camerún, hace más de 60 días que el jefe de Estado dejó el país y no aparece. Congo sufre una epidemia de Ébola. Ucrania, se sabe, soporta desde hace varios años un ataque del régimen de Vladimir Putin.

La escalada del riesgo país de las últimas jornadas en Argentina hay que buscarlo en variables locales que se vienen deteriorando, sin que el Gobierno muestre una reacción que permita una reversión de corto plazo.

De parte de los inversores, en ese contexto, se nota un incipiente desarme de las carteras de activos financieros. Algo que no luce alarmante, a menos que este movimiento se profundice y contagie al mercado cambiario.

Algo que por ahora no se avizora.

El riesgo país que esperaba el Gobierno

Lo más relevante del caso argentino es que hasta hace algunas semanas, el Gobierno había dejado trascender que el objetivo era llegar hasta los 300 puntos.

Federico Furiase, secretario de Finanzas, mencionó entonces que a ese nivel de riesgo país, el Gobierno podría salir, finalmente, a buscar refinanciamiento de la deuda en dólares en Wall Street.

Obviamente, esa idea quedó archivada hasta nuevo aviso. El Gobierno confía en que su programa monetario 2026-2027 será suficiente para convencer al mercado financiero -y al FMI- de que los dólares están. Y estarán.

No es casual que el viceministro José Luis Daza haya anunciado hace unos días que la intención es que el Banco Central salga a comprar u$s10.000 millones adicionales en el mercado.

Motivos de un cambio de tendencia

¿Qué pasó que el escenario cambió? La última buena noticia que había incorporado el mercado se vinculó con la recalificación de la deuda argentina, por parte de las tres calificadoras de riesgo internacionales.

Ahí fue cuando el indicador cayó a la zona de los 400 puntos, con tendencia a la baja.

Desde entonces, lo que se modificó fueron las novedades de la denominada "economía real". Los datos surgidos desde el INDEC y de las cámaras empresariales dan cuenta de que los sectores productivos siguen a la baja, con afectación en los ingresos de la población y en el empleo.

Esa realidad empezó a impactar en las encuestas de opinión. La imagen presidencial y en la gestión oficial, si bien se mantienen en zonas electoralmente competitivas, se deterioraron.

En ese contexto, algunos de los economistas ortodoxos -algunos de ellos muy identificados con la gestión de la Casa Rosada, como Miguel Angel Broda- advirtieron por el peligro político al que se expone el Gobierno en un contexto de caída de la actividad económica.

Broda, Miguel Kiguel, Lucas Llach y Carlos Melconián -todos ellos identificados con el liberalismo económico- coincidieron en reclamar modificaciones en la toma de decisiones a la Casa Rosada, con el objetivo de que la actividad repunte lo más pronto posible.

Expectativa: ¿el riesgo país seguirá en alza?

"El riesgo país se encontraba en los máximos de los últimos años y era lógico que los bonos argentinos se tomaran una pausa; lo que en el mercado se conoce como una toma de ganancias", aseguró el analista financiero Martín Genero a iProfesional.

"No me parece que la dinámica sea la de una caída sensible en los precios de los activos. Argentina tiene buenos números fiscales y un nivel de deuda decreciente, con un Banco Central que sigue comprando dólares. Menos que antes, pero que se mantiene activo en el mercado cambiario", completó el analista ante la consulta de iProfesional.

"No están los fundamentos que hagan prever una caída en los valores de los bonos. Javier Milei sigue siendo muy competitivo para las próximas elecciones. Falta todavía", reseñó.

En ese contexto, Genero no descarta que el "riesgo país" suba hasta los 600 puntos en las próximas semanas, pero como reacción a la "toma de ganancias" que él mismo caracterizó. "Yo espero que, en el peor de los casos, el riesgo llegue a 600 puntos para volver a comprar", dijo.

La mirada desde Wall Street y el efecto elecciones 2027

La gran incógnita que hoy domina las mesas de dinero es qué pasará en 2027, el año en que Javier Milei buscará revalidar su mandato en las urnas.

En este contexto de alta sensibilidad, un reciente informe de FixScr (la afiliada local de Fitch Ratings) arrojó luz -y algunas sombras- sobre lo que se puede esperar para la economía argentina y, fundamentalmente, para el precio del dólar bajo dos escenarios políticos contrapuestos.

El mercado financiero internacional sigue con lupa cada paso del experimento libertario.

El informe de la calificadora advierte que 2027 será, por definición, un año de "mayor incertidumbre y volatilidad", marcado por la clásica dolarización de carteras que precede a cada elección presidencial en Argentina.

Los analistas de Fix diseñaron dos caminos posibles: uno de continuidad y estabilidad, y otro de fuerte tensión política que obligaría al Gobierno a extremar el uso de sus herramientas financieras.

En el primer escenario planteado por la calificadora, el supuesto central es que el oficialismo logra ser reelecto sin demasiados sobresaltos. En este marco de continuidad política, la economía argentina lograría consolidar un proceso de normalización macroeconómica.

Para diciembre de 2027, el tipo de cambio oficial se proyecta en $2.047, lo que representaría una devaluación nominal del 26% anual respecto al cierre de 2026.

Sin embargo, el mercado también contempla la posibilidad de un panorama político más hostil para el Gobierno actual. Fix plantea un "escenario alternativo más pesimista", donde la incertidumbre electoral genera una presión mucho mayor sobre las variables nominales.

Si el oficialismo enfrenta dificultades políticas o dudas sobre su continuidad, la volatilidad se dispararía.

En este caso, el dólar oficial cerraría 2027 en $2.246, lo que implica una devaluación nominal mucho más acelerada, del 34,4% anual.

La inflación en este contexto no lograría bajar de los dos dígitos cómodamente, situándose en un 26,3% anual.

Por Claudio Zlotnik - IP