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Empieza la era Manzano y Edenor en las estaciones de servicio Shell

Mercuria, Manzano y Edenor se quedaron con la refinería de Dock Sud y la red de estaciones Shell tras el cierre de la compra a Raízen

Puntos importantes

  • Se concretó la venta de Raízen Argentina por u$s1.420M, transfiriendo refinería Dock Sud y 894 estaciones Shell.
  • Mercuria (60%), J. L. Manzano (20%) y Edenor (20%) controlan los activos, incluyendo la refinería Dock Sud y Shell.
  • La compra crea un actor clave en el mercado energético argentino, sumando combustibles a electricidad y gas de Edenor.

La etapa de Raízen al frente de las estaciones de servicio Shell en la Argentina llegó formalmente a su fin este martes 1° de septiembre, cuando el grupo brasileño anunció que completó la venta de sus operaciones locales por un valor económico de u$s1.420 millones y habilitó el comienzo de una nueva administración encabezada por el trader suizo Mercuria Energy Group y sus socios argentinos.

Pero ese cambio de control comprende mucho más que las estaciones que operan con la marca Shell ya que la operación tiene como principal activo industrial a la refinería de Dock Sud e incluye además una planta de lubricantes, terminales de combustibles, instalaciones destinadas al abastecimiento de aviación y la infraestructura logística asociada al negocio.

La nueva estructura societaria que pasará a controlar estos activos tendrá a Mercuria como accionista principal, con el 60% del capital, mientras que José Luis Manzano participará con un 20% y Edenor tendrá el 20% restante.

De este modo, el cierre de la transacción completa el proceso iniciado el 4 de junio pasado, cuando Raízen anunció el acuerdo vinculante para desprenderse de su negocio argentino de downstream.

La adquisición fue instrumentada a través de Latam Downstream Holdings y Silver Projects, sociedades controladas por Mercuria.

En ese sentido, los socios de Raízen, el grupo brasileño Cosan y la petrolera Shell, informaron este martes que fueron cumplidas las condiciones establecidas para concretar la transacción, incluidas las aprobaciones regulatorias necesarias, con lo cual la operación quedó así perfeccionada para la transferencia inmediata de los activos locales.

Cabe aclarar que Shell mantiene presencia propia en la Argentina con sus actividades de exploración y producción de petróleo y gas que quedaron fuera de la compraventa.

La marca tampoco fue transferida y continuará identificando a las estaciones mediante el esquema de licencia correspondiente.

El desembarco en uno de los grandes jugadores locales

La magnitud del negocio que cambia de manos aparece con mayor claridad al ubicar los activos dentro del mercado argentino de combustibles.

El principal es la refinería de Dock Sud, ubicada en la localidad bonaerense de Avellaneda, que tiene una capacidad para procesar de alrededor de 100.000 barriles de petróleo por día.

El complejo produce naftas, gasoil, combustibles destinados a la aviación, gas licuado de petróleo y otros derivados y constituye el núcleo industrial desde el cual se abastece una parte relevante de la estructura comercial.

A esa capacidad industrial se suma una de las principales redes privadas de estaciones de servicio del país. 

Cuando se anunció la operación en junio, iProfesional informó que el paquete comprendía 894 estaciones que operan con la marca Shell, que se mantiene como la segunda gran bandera del mercado argentino detrás de YPF y por delante de Axion y Puma Energy.

La ingeniería financiera que precedió al cambio de control

El cierre de la transacción estuvo precedido por dos fuertes aumentos de capital de Raízen Argentina realizados durante agosto pasado, en las semanas inmediatamente anteriores al traspaso.

El primero fue aprobado por una Asamblea General Extraordinaria celebrada el 13 de ese mes cuando el capital social pasó de $2.283.800.000 a $214.611.535.806 mediante un incremento de $212.327.735.806.

Al tipo de cambio mayorista vigente cuando fue aprobado, ese movimiento representaba aproximadamente u$s142,3 millones.

Este proceso va en línea con los documentos preparados para concretar la compraventa que contemplaban capitalizaciones previas a la transferencia y establecían entre sus posibles destinos la cancelación anticipada de un financiamiento contratado con BNP Paribas en 2021.

La documentación societaria disponible no permite afirmar que la totalidad de aquel primer aumento haya sido utilizada para cancelar esa obligación, aunque 11 días después se produjo otro movimiento similar.

La Asamblea General Extraordinaria del 24 de agosto aprobó un segundo aumento por $40.955.529.752 y el capital de Raízen Argentina pasó entonces de $214.611.535.806 a $255.567.065.558.

La decisión quedó plasmada en un aviso publicado el 31 de agosto en el Boletín Oficial bajo el número de edicto 61450/26 y también implicó la reforma del artículo cuarto del estatuto social.

El nuevo capital quedó representado por 255.567.065.558 acciones ordinarias nominativas no endosables, de $1 de valor nominal cada una y con derecho a un voto por acción, cuya titularidad correspondía a Raízen Energía antes de completarse la transferencia.

Es decir, en menos de dos semanas, los dos aumentos de capital de la sociedad local sumaron $253.283.265.558 antes del cambio de control.

La estructura financiera de la compraventa también explica por qué el valor económico anunciado no equivale a un desembolso de u$s1.420 millones en efectivo.

El hecho relevante mediante el cual Raízen anunció originalmente la operación estableció ese monto, compuesto por un pago en efectivo al cierre y sujeto a los ajustes habituales de este tipo de transacciones, entre ellos las variaciones de capital de trabajo y endeudamiento.

Al confirmar el cierre, se precisó además que una parte del valor corresponde a deuda de Raízen Argentina asumida por el comprador.

De todos modos, el monto neto que finalmente recibirá la compañía se conocerá después de realizar los ajustes previstos sobre los estados financieros de cierre.

El corazón industrial de una red nacional

La refinería de Dock Sud es el centro de la estructura que cambia de manos, pero los activos se extienden por diferentes puntos del país.

El paquete comprende una planta de lubricantes en la Ciudad de Buenos Aires, terminales de combustibles ubicadas en Arroyo Seco y Santa Fe y la infraestructura destinada al abastecimiento del mercado de aviación.

En ese último segmento, la compañía opera instalaciones en Ezeiza y Aeroparque Jorge Newbery con una capacidad de suministro de combustible JET A-1 de 1.800 metros cúbicos diarios en Ezeiza y otros 400 metros cúbicos diarios en Aeroparque.

La empresa cuenta además con infraestructura destinada al transporte y recepción de petróleo crudo y con instalaciones para almacenar y despachar los productos elaborados en Dock Sud.

Esa integración conecta la llegada del crudo con su refinación y posteriormente con los canales de distribución destinados a estaciones de servicio, clientes comerciales, industrias y aeropuertos.

En el mismo sentido, la marca Shell seguirá siendo el rostro comercial de esa estructura aunque no haya formado parte de los activos transferidos.

El socio global que toma el mando local

El gigante suizo Mercuria ocupa el centro de la nueva estructura accionaria que comandará todas esas operaciones en Argentina y tendrá el 60% del capital de la nueva sociedad que todavía no posee un nombre de fantasía.

El grupo fue fundado en Ginebra en 2004 por Marco Dunand y Daniel Jaeggi y se convirtió en uno de los mayores traders independientes de energía y materias primas del mundo.

En la actualidad, desarrolla actividades en petróleo, productos refinados, gas natural, LNG, electricidad, metales y otros commodities, además de inversiones en activos vinculados con diferentes segmentos de la cadena energética.

Opera en más de 50 países de cinco continentes y cuenta con más de 1.400 empleados y la compra de Raízen modifica el tipo de presencia que tenía hasta ahora en la Argentina donde ya participa de la producción de hidrocarburos.

Ahora suma activos físicos que cubren refinación, almacenamiento, logística y acceso directo al mercado minorista mediante las estaciones de servicio.

Cuando anunció el acuerdo en junio, Mercuria presentó la adquisición como una inversión de largo plazo en el mercado energético argentino y destacó las posibilidades de crecimiento que observa en el país.

Una alianza construida desde Vaca Muerta

Además, el gigante suizo no llega a este nuevo negocio local solo sino que lo hace de la mano de José Luis Manzano, con quien tiene una asociación comercial de hace varios años y que no comienza con esta compra.

El principal antecedente conjunto en la Argentina es Phoenix Global Resources, compañía dedicada a la exploración y producción de petróleo y gas que nació en 2017 a partir de la combinación de Andes Energía, vinculada con Manzano y Daniel Vila, y Petrolera El Trébol, que pertenecía a Mercuria.

La compañía concentró posteriormente una parte creciente de sus inversiones en petróleo y gas no convencional y desarrolló posiciones en Vaca Muerta.

La operación ya había sido analizada por iProfesional cuando fue anunciada en junio pasado, al detallar cómo la compra incorporaba a la sociedad entre Mercuria y Manzano la refinería de Dock Sud, la red de estaciones Shell y el resto de la infraestructura de downstream.

El ex ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem participa además en inversiones energéticas a través de Integra Capital y forma parte del grupo empresario que ingresó al control de Edenor después de que Pampa Energía acordara a fines de 2020 desprenderse de su participación.

Un grupo que suma electricidad, gas y combustibles

En el caso de la distribuidora de electricidad, con esta operación incorpora otra pata a la estructura que administrará los activos y tendrá el 20% del capital de la nueva sociedad.

En su principal negocio, Edenor atiende aproximadamente 3,4 millones de clientes en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires y partidos del norte y oeste del conurbano bonaerense.

Su actividad estuvo históricamente concentrada en la distribución eléctrica, pero durante los últimos años comenzó a ampliar su radio de negocios.

Lo hizo luego de que en 2024 modificó su objeto social para habilitar inversiones en actividades que exceden el servicio eléctrico y posteriormente creó Edenor Tech como vehículo para desarrollar nuevos negocios.

La empresa también avanzó sobre inversiones vinculadas con recursos naturales y minería, proceso de diversificación que ya había colocado a Edenor en el radar de la operación por Raízen.

A fines de julio, iProfesional anticipó que la distribuidora avanzaba para participar de los activos locales mientras simultáneamente buscaba quedarse con Metrogas, lo cual logró concretar el

10 de agosto pasado cuando YPF aceptó la oferta presentada por Edenor para adquirir el 70% de Metrogas y el 5% de MetroEnergía por u$s780 millones.

La transferencia todavía debe cumplir las condiciones previstas y obtener las autorizaciones regulatorias correspondientes pero todo indica que se terminará de concretar antes de que finalice este 2026.

Metrogas presta el servicio de distribución de gas natural en la Ciudad de Buenos Aires y partidos del sur del conurbano bonaerense y cuenta con alrededor de 2,5 millones de clientes.

De completarse esa adquisición, el grupo tendrá posiciones simultáneas en distribución eléctrica, distribución de gas y, a partir del cierre de Raízen, refinación y comercialización de combustibles.

Una venta atravesada por la reestructuración de Raízen

En el caso del cambio de control de las estaciones de servicio y la refinería de Shell cierra una etapa de ocho años para Raízen en la Argentina.

La compañía nació en Brasil en 2011 a partir de la asociación entre Shell y Cosan y en 2018 tomó los activos argentinos de refinación y comercialización que hasta entonces pertenecían directamente a Shell y quedó al frente de Dock Sud y de la operación local de downstream.

La decisión de desprenderse de esas actividades se produjo dentro de un proceso más amplio de reorganización financiera y venta de negocios como parte de un proceso destinado a fortalecer su estructura financiera, reorganizar operaciones y revisar su cartera de activos.

De hecho, cuando comunicó oficialmente la venta argentina en junio, explicó que la transacción estaba alineada con la estrategia de optimizar su cartera, simplificar la estructura operativa y asignar capital hacia mercados y geografías considerados prioritarios.

Los recursos netos que finalmente obtenga la compañía, una vez realizados los ajustes previstos sobre el precio, serán destinados a la administración de su estructura de capital.

Por Andrés Sanguinetti - IP