Misiones Para Todos

El mal momento de Diego Hartfield: ¿es un chanta o un farsante?

El diputado nacional de La Libertad Avanza por Misiones protagonizó un incómodo episodio en la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, donde representantes de clubes expusieron las dificultades que enfrentan las instituciones por el aumento de los costos y la reducción de la ayuda estatal.

Hartfield, vicepresidente segundo de la comisión, defendió la política económica del gobierno de Javier Milei y dejó clara su posición: “Nuestra postura es tener las cuentas ordenadas”. Después fue más lejos: “Lamentablemente, vivir de subsidios puede tener sus costos”.

La frase habría sido una intervención libertaria más si no fuera por un pequeño detalle: Hartfield sabe perfectamente lo que significa que el Estado ayude a un deportista cuando todavía no tiene recursos suficientes para desarrollar su carrera. Porque él mismo recibió esa ayuda.

A los 16 años dejó Oberá y se instaló en Buenos Aires gracias a una beca que le permitió vivir durante dos años en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD). No ocurrió cuando ya era un tenista exitoso. Fue precisamente cuando necesitaba apoyo para intentar convertirse en uno.

Hasta entonces realizaba un enorme esfuerzo para entrenarse, con viajes de alrededor de 100 kilómetros diarios entre Oberá y Posadas. La posibilidad de instalarse en el CeNARD le permitió intensificar su preparación y acercarse al circuito profesional.

Hartfield llegó a ser número 73 del ranking mundial de la ATP, ganó el Challenger de Atlanta, disputó Roland Garros y enfrentó nada menos que a Roger Federer cuando el suizo era número uno del mundo.

Es decir, el Estado no financió un fracaso: invirtió en un joven deportista misionero que tuvo una carrera profesional destacada. Hartfield podría ser utilizado, incluso, como ejemplo de que determinadas políticas públicas sirven.

Pero ahora parece mirar aquella herramienta desde la otra vereda.

Mientras los clubes explicaban las dificultades para sostener instalaciones, pagar tarifas y continuar formando chicos, el exdeportista que vivió dos años becado por el Estado advirtió sobre los costos de “vivir de subsidios”.

El contraste fue tan evidente que otros legisladores se lo pusieron delante.

“Fue becado por el CeNARD cuando tenía 16 años, en 1995. Vivió de esa beca del Estado durante varios años y hoy lo tenemos parado en la vereda de enfrente, tratando de destruir todo, como los clubes de barrio”, cuestionaron durante la reunión.

Hartfield tenía una oportunidad extraordinaria para explicar por qué considera positiva la asistencia estatal cuando permitió desarrollar su carrera y perjudicial cuando la reclaman instituciones que hoy intentan hacer lo mismo con miles de chicos.

No lo hizo. Se levantó y se fue de la comisión.

De la Renovación a Milei

La contradicción tampoco resulta completamente novedosa en la breve trayectoria política del extenista.

Antes de convertirse en uno de los principales referentes de Javier Milei en Misiones y asumir el discurso libertario contra la denominada “casta”, Hartfield había debutado electoralmente dentro del Frente Renovador de la Concordia: en 2015 fue candidato a concejal de Oberá dentro del oficialismo provincial.

En 2025 llegó al Congreso encabezando la boleta de La Libertad Avanza y convertido en crítico del mismo espacio político que le había abierto la puerta para competir por primera vez por un cargo electivo.

Ahora la historia parece repetirse, pero con el Estado.

Cuando era un adolescente de Oberá que soñaba con llegar al tenis profesional, una beca pública fue una herramienta que le permitió instalarse en Buenos Aires, entrenarse y perseguir ese sueño. Pero ahora que los clubes reclaman ayuda para seguir formando deportistas, Hartfield advierte que “vivir de subsidios puede tener sus costos”.

Fuente: Misiones Opina