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Maíz para hacer caja y soja para ahorrar: la nueva ecuación de negocio del campo argentino

El campo mejoró su liquidez financiera un 15% respecto del año pasado, lo cual atenúa la urgencia por vender. Aún hay potencial por u$s21 mil millones

El campo argentino atraviesa un momento de elevada liquidez financiera, aun cuando el porcentaje de la cosecha sojera ya liquidada es considerablemente menor al que se registraba a esta altura del año pasado. La situación se explica por el aporte del maíz y del trigo, que permitieron a los productores mejorar su situación de caja en u$s2.184 millones.

Esa relativa holgura hace que hayan escasas perspectivas de aceleración en las ventas de soja, a pesar de los buenos precios que está registrando el mercado global. Sobre un total estimado en 50 millones de toneladas, apenas se cerraron ventas por el 42%, una cifra notoriamente inferior al 53,5% que se registraba hace un año. Claro que, en aquel momento, lo que había incentivado las ventas era el recorte transitorio de siete puntos porcentuales en las retenciones, un plan que rigió en el primer semestre.

Ahora, en cambio, el ministro de economía, Toto Caputo, se comprometió con su colega estadounidense, Scott Bessent, a no repetir esquemas de incentivo temporario, tras las quejas de los "farmers" que, justo cuando se les cerraba el ingreso al mercado chino, veían una competencia desleal por parte de Argentina.

Lo cierto es que el remanente de la campaña sojera asciende a unos 29,4 millones de toneladas. Con una cotización de u$s488 en el mercado de materias primas de Chicago, eso supondría un ingreso potencial de u$s14.300 millones en los próximos seis meses.

Es uno de los motivos por los cuales el gobierno manifiesta tranquilidad respecto de que podrá ingresar al año electoral sin sufrir turbulencias cambiarias. Sin embargo, no hay certeza sobre cuál será el ritmo al que se irán produciendo los embarques, precisamente porque el escenario actual no incluye -a diferencia de los años previos- una necesidad urgente de generación de caja por parte de los productores.

Por qué el trigo y el maíz aportan liquidez al productor

Un reporte de Marianela de Emilio, técnica del Inta y consultora de AgroNegocios, señala que las excelentes campañas de trigo y maíz aportaron liquidez, con lo cual cambió el panorama de pesadez financiera que sufrió gran parte de los productores en los últimos años.

"El productor priorizó hacer caja con los cereales debido a sus altos rendimientos y por el menor nivel de retenciones en comparación con la soja. Esta aceleración en las ventas provee al sector de una liquidez sumamente oportuna de cara al inicio de la siembra gruesa 26/27, propiciando el canje por insumos y la cancelación de deudas pendientes", afirma la experta.

Además, hay otro factor que juega a favor de una actitud cauta. Si bien fueron beneficiados por un recorte adicional de dos puntos, los productores sojeros siguen pagando, en concepto de retenciones, un 24% por la exportación del poroto, o del 22,5% para los derivados industrializados.

Esto implica que el precio efectivo que reciben los productores es de u$s371, que deben liquidar al cambio oficial. Eso les deja unos $558.000 por tonelada. Y, si quisieran readquirir los dólares en el mercado cambiario local, tendrán que pagar la cotización MEP. Al final del circuito, el precio real de la soja se ubica en u$s363. Sigue siendo un buen precio si se lo compara con los u$s278 que promedió la campaña del año pasado, pero tal vez no lo suficientemente atractivo como para no esperar hasta fin de año, cuando se ponga en práctica el calendario de rebajas mensuales y progresivas anunciadas por el gobierno.

La demanda de China y las proyecciones de exportación para 2027

El otro factor que saca urgencia en las decisiones de los productores es la perspectiva de que los buenos precios no sean apenas un fenómeno pasajero sino que se mantengan en el mediano plazo.

Si bien el último reporte del US Department of Agriculture revisó al alza los stocks mundiales, hay motivos para sostener los precios altos. En el caso de la soja, el preacuerdo para reestablecer un flujo comercial entre Estados Unidos y China hizo que se reforzara la demanda global.

El stock de 29,4 millones de toneladas de soja, 27,9 millones de toneladas de maíz y 8 millones de toneladas de trigo indican que la actual tiene todavía un potencial exportador de u$s21.800 millones.

Claro que esa cifra no se verificará, dado el "modo goteo" en que se prevé que entrará el campo, especialmente para la soja. Los expertos del negocio agrícola afirman que, si se mantuviera el ritmo histórico de ventas para esta época del año, se exportarían unos 19,6 millones de toneladas de soja y unos 15 millones de maíz. Con los precios de hoy, eso implica una cifra algo superior a u$s12.500 millones.

Pero, como siempre, todo dependerá de las cuentas que hagan los productores. Lo primero que observan los economistas es que el hecho de haber subido de precio no significa que los granos hayan recuperado su nivel de compra en relación al resto de la economía.

Un reporte de Fundación Mediterránea señala que la soja mejoró un 11% respecto del año pasado, pero todavía está debajo de su nivel histórico. Mientras que el maíz retrocedió un 9% y el trigo un 11%.

En otras palabras, los productores celebran la suba de precios, pero todavía no ven una recomposición importante en sus márgenes de rentabilidad.

El punto más crítico es el de la capacidad de compra de insumos. Esa relación se había agravado al extremo cuando estalló el conflicto de Medio Oriente y se disparó el precio del petróleo. En las últimas semanas hubo una mejora, aunque todavía el poder de compra de la tonelada de soja frente a la urea y el fosfato diamónico se ubica un 18% debajo del promedio histórico. En cambio, se mantiene la capacidad de compra de glifosato.

Por Fernando Gutiérrez-IP