Rockhopper y Navitas no son las únicas compañías petroleras vinculadas al petróleo en las Islas Malvinas, son la punta de un gran iceberg de empresas que iniciaron en la década del '70 los primeros intentos de exploración petrolera y que, tras la guerra de 1982 y el triunfo británico, se lanzaron vorazmente sobre los yacimientos marinos existentes alrededor de las islas. La historia del petróleo en Malvinas se remonta a los primeros intentos de británicas Shell y BP, para luego desembocar en Harbour Energy y Noble Energy. Lo curioso es que desde los '70 los diferentes gobiernos argentinos no sancionaron a las grandes compañías extranjeras que buscaron explotar el crudo malvinense. Tanto la última dictadura militar antes de la guerra como el menemismo en los '90 intentaron explorar y explotar el petróleo de Malvinas con empresas británicas, pero fracasaron. Shell fue la compañía inglesa que más avanzó sobre el petróleo de Malvinas y varios de sus directores cumplieron un rol fundamental en el intento de desarrollo la Cuenca Malvinas tras abandonar la petrolera angloholandesa y fundaron varias compañías que se asociaron en esos intentos. La investigación efectuada por El Extremo Sur determinó que desde la finalización de la guerra debieron pasar casi 30 años hasta que Argentina tuviera una norma sancionatoria como la "Ley Pino Solanas", aunque a pesar de la misma existen varias compañías que jamás fueron sancionadas por sus actividades en las islas e inclusive en los últimos años a algunas se las ha beneficiado con subsidios estatales para la explotación en Vaca Muerta o en la actualidad la administración libertaria le otorgó incentivos fiscales a través del RIGI para exportación de GNL. Junto a Shell asoman Harbour Energy, Noble Energy y otras empresas petroleras o de servicios vinculadas al saqueo clandestino de los recursos naturales que fomenta la corona británica y habilita el gobierno Kelper de las islas.
Los primeros pasos de BP
La historia del petróleo en Malvinas se remonta a las primeras búsquedas exploratorias efectuadas en los años '70 cuando la compañía británica British Petroleum (BP) inició las primeras exploraciones de sísmica 2D en la plataforma offshore circundante a las islas.
En la investigación efectuada en 2022, Grace Livingstone (profesora asociada del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge) desarrolló contundentes elementos documentales sobre los avances concretados en materia petrolera sobre las islas en la década del '70.
Investigación "Oil and the Falklands/Malvinas: oil companies, governments and Islanders" de Grace Livingstone
Livingstone sostuvo en su investigación denominada "Oil and the Falklands/Malvinas: oil companies, governments and Islanders" que "a finales de la década de 1960, las compañías petroleras comenzaron a solicitar al Foreign Office licencias para explorar las aguas circundantes a las Islas Malvinas. En 1971, el gobierno británico encargó un estudio geológico de la zona, el cual concluyó que las perspectivas eran ‘lo suficientemente prometedoras como para fomentar una mayor exploración comercial' (Griffiths et al., 1975). Un antiguo geólogo jefe de BP analizó los datos para los ministros en 1975 e informó que algunas áreas eran ‘decididamente prometedoras' (Kent, 1975). En 1976, el gobierno también encargó a Lord Shackleton -miembro laborista de la Cámara de los Lores- que realizara un estudio sobre las perspectivas económicas de las islas".

La investigadora británica reveló que en los años '70 había una gran avidez de pequeñas compañías por avanzar con el petróleo de Malvinas, pero el gobierno inglés decidió "colaborar más estrechamente con BP, una compañía en la que el gobierno británico poseía una participación mayoritaria". Detalló que "mientras las empresas pequeñas buscaban licencias de exploración inmediata, los grandes actores del sector, como BP -preocupados por los aspectos jurídicos de la disputa de soberanía-, preferían la exploración petrolera conjunta".
Livingstone reveló un dato poco conocido y confirma que "acompañados por funcionarios del Departamento de Energía (DofE), ejecutivos de BP visitaron Buenos Aires a finales de 1976, donde se reunieron con el ministro de Energía del gobierno militar argentino y con directivos de empresas petroleras argentinas (Forrest, 1976). Los representantes de BP también se entrevistaron con el secretario de Energía argentino, Daniel Brunella, durante su visita a Londres en 1977. Con el firme propósito de iniciar operaciones conjuntas entre el Reino Unido y Argentina en el Atlántico Sur, BP mantuvo dos reuniones con funcionarios del Foreign Office (FCO) a principios de 1977".
El propio gobierno Kelper publica en su página oficial de las islas que entre las décadas de 1970 y 1980 "se llevaron a cabo diversos estudios, en su mayoría de carácter académico, que culminaron con la perforación de los tres sondeos del DPSP en el Banco Maurice Ewing, lo cual confirmó la existencia de rocas madre petrolíferas potenciales en la zona".
Asimismo, se detalla que en los años 1977 y 1978 se concretaron dos campañas exploratorias con sísmica 2D en coincidencia con los datos aportados por Livingstone; quien sostuvo que "teniendo en cuenta estas inquietudes empresariales, los funcionarios del FCO redactaron un memorando para los ministros en el que se señalaba que las empresas necesitarían ‘un acceso pacífico a la zona durante un periodo (de 10 a 20 años) suficiente para permitirles recuperar la cuantiosa inversión. Ninguna empresa operará en la zona si existe oposición argentina'".

Gran Bretaña mostraba preocupación por los intentos exploratorios de la dictadura militar en la plataforma offshore. Livingstone lo describió sosteniendo que "el gobierno argentino encargó a dos empresas estadounidenses -Geophysical Services International y Western Geophysical- la realización de estudios sísmicos en las aguas frente a la costa argentina a principios de 1977; se trataba de un primer paso hacia el otorgamiento de licencias de exploración petrolífera. Uno de los estudios fue financiado por BP, Chevron, Mobil, Elf Aquitaine y Total, lo que reflejaba el interés de las multinacionales en la zona (Anglin, 1977)".
En ese marco agregó que "BP, que había presionado intensamente para iniciar labores de exploración durante la década de 1970, perdió entusiasmo tras examinar los datos del estudio geológico, los cuales estuvieron disponibles en 1979 (Harding, 1979; registro de la reunión del FCO con BP, 1981; Ure, 1981)".
Cerrando el primer capítulo del petróleo en Malvinas, la investigadora de Cambridge describió que "sin embargo, empresas de menor tamaño siguieron presionando con fuerza para obtener acceso inmediato a las aguas de las Malvinas; entre ellas figuraba una propiedad del diputado laborista Colin Phipps, a la que el Foreign Office (FCO) autorizó a realizar un estudio aeromagnético a principios de 1979 (Richardson, 1979). La British National Oil Corporation (BNOC), una empresa estatal creada en 1975, también empezó a interesarse por las Malvinas: invirtió 250.000 libras esterlinas en la adquisición de datos de estudios geológicos y se reunió en Buenos Aires con representantes de la petrolera estatal argentina YPF para tratar sobre una exploración conjunta en 1979 (FCO a la Embajada británica, 1979; Reidy, 1978; Reidy (ii), 1978)".
Thatcher y el disparate menemista
Eran tiempos de la revolución iraní de 1979 que disparó los precios del crudo internacional y se duplicó la cotización del barril, mientras en mayo de ese mismo año llegaba al gobierno británico Margaret Thatcher y la denominada "Dama de hierro" extendió su poder hasta noviembre de 1990.
Livingstone reveló que "durante el primer mandato de Margaret Thatcher, se produjo un cambio sutil en las demandas del ‘lobby' petrolero británico, representado en el gobierno principalmente por el Ministerio de Energía. Esto se debió en parte a que el gobierno de Thatcher estuvo más cerca que las administraciones anteriores de firmar un acuerdo de retroarrendamiento (‘leaseback'); de hecho, propuso la idea a Argentina en conversaciones secretas celebradas en 1980, aunque finalmente la descartó tras una fuerte reacción adversa en el Parlamento".
La investigadora británica indicó que "el ministro del Foreign Office, Nicholas Ridley, mantuvo conversaciones secretas con el viceministro de Asuntos Exteriores de Argentina en julio de 1980 -subsecretario de Relaciones Exteriores, el cual era ocupado por el diplomático de carrera Enrique Jorge Ros-, en las que ambos países acordaron en principio un acuerdo de retroarrendamiento (Comité DOP, Registro de Máxima Confidencialidad, 1980). A su regreso, el Comité de Política de Defensa y Ultramar (DOP) acordó buscar la aprobación de los isleños para dicho acuerdo (Comité DOP, Registro de Máxima Confidencialidad, 1980)".
Dicho acuerdo secreto entre el gobierno Thatcher y la dictadura militar fracasó al pasar por el Parlamento del Reino Unido y ser rechazado en la Cámara de Comunes.
Las petroleras como BP que habían ejercido presión en los años '70 al conocer los primeros informes geológicos perdieron el interés ya que se presumía que los yacimientos existentes en la zona de Malvinas eran de menor cuantía que los existentes frente a las costas continentales de Argentina. "En consecuencia, grandes empresas como Shell y Esso adquirieron licenciasde Argentina entre 1979 y 1982 para realizar prospecciones petroleras en alta mar", sostuvo Livingstone.
Tras la guerra de Malvinas en 1982 se calmaron las apetencias de las petroleras por el crudo de las islas, pero una década y media más tarde volverían a la carga.
No obstante, Livingstone sostiene que "tras el conflicto de 1982, el gobierno de las Islas Malvinas comenzó, por primera vez y de forma unilateral, a ofrecer licencias de exploración petrolera. Sin embargo, esta medida se adoptó únicamente tras un considerable debate en el seno del gobierno británico y después de que fracasara un intento de exploración conjunta con Argentina en la década de 1990".

En el inicio de la década del '90 se produjeron dos grandes intentos de avanzar sobre el petróleo de Malvinas. Con la llegada de Carlos Menem a la Casa Rosada se corporiza un profundo cambio de política internacional frente al Reino Unido apuntado a la colaboración y de seducción con los Kelpers.
La investigadora de Cambridge confirmó que "tras alcanzar un acuerdo sobre pesca en 1990, el Reino Unido y Argentina firmaron una Declaración Conjunta sobre Hidrocarburos en 1995, la cual incluía disposiciones para la exploración y explotación conjunta de hidrocarburos en el Atlántico Sudoccidental".
Con el menemismo se desarrolló una "política de seducción" hacia los isleños y la estrategia diplomática, diseña por el canciller Guido Di Tella, buscó acercarse a los habitantes de Malvinas.
En ese período le llegaron a los kelpers videos de los dibujos animados Pingu (1993), fotos de los nietos de Di Tella (1994), ejemplares en inglés del libro El Principito (1996) y libros sobre la Patagonia (1997); aunque el punto culmine se produciría en 1998 con el envío de los famosos ositos Winnie the Pooh.
Es que el menemismo buscó denodadamente avanzar junto a Inglaterra y sus empresas sobre el petróleo de las islas. Tanto fue así que en 1995 la YPF privatizada en 1992 y transformada en Sociedad Anónima se asoció a British Gas (BG) para obtener licencias petroleras en el mar circundante de Malvinas.
En octubre del '94 YPF y British Gas firmaron un acuerdo para buscar petróleo en Malvinas, así lo registran los documentos de Naciones Unidas. Si bien BG no es parte de BP, sí se trata de una compañía con intervención del gobierno británico que fue privatizada por Thatcher en 1986 y se convirtió en British Gas plc.
Conocido el entendimiento, el gobierno de las islas dio a conocer un comunicado donde sostuvo que "el Gobierno de las Islas Malvinas acoge con satisfacción el interés manifestado por British Gas/YPF en el desarrollo de cualesquiera reservas de petróleo que pudieran descubrirse en torno a las Islas Malvinas. Hasta la fecha, el Gobierno de las Islas Malvinas no ha recibido ninguna propuesta por parte del consorcio en cuestión". Así figura en el material de la ONU denominado "Falkland Islands (Malvinas) Working paper prepared by the Secretariat", fechado en junio de 1995.
La intentona menemista fracasó cuando el gobierno de los isleños, en octubre de 1996, desechó esa posibilidad de exploración entre BG e YPF, por lo que licitó por su propia cuenta licencias exploratorias sobre el petróleo circundante a Malvinas.
Desembarco de Shell tras la guerra
El gobierno Kelper lanzó en 1996 la primera ronda de licitaciones petroleras sobre Cuenca Malvinas Norte (NFB según sus siglas en inglés).
La propia página de las islas revela que "se adjudicaron siete licencias de producción (a 14 empresas) como resultado de una ronda de licitación competitiva. Las licencias abarcaban 48 bloques (aproximadamente 12.800 kilómetros cuadrados). Estudio sísmico 2D exclusivo de Amerada Hess; estudio sísmico 2D exclusivo de Lasmo; estudio sísmico 2D y 3D exclusivo de Shell; estudio sísmico 2D de SCA".
La investigación académica reconstruye la ronda de licitaciones y entre los adjudicatarios aparecen Shell asociada con la italiana AGIP; Amerada Hes; Lasmo/Clyde Expro/Desire; IPC/Lundin Oil y Desire Petroleum.

Tras realizar pozos exploratorios 2D y 3D en 1997 para la evaluación geológica de los yacimientos de Malvinas Norte; en 1998 la petrolera británica se asoció con AGIP para efectuar pozos de exploración en el área PL002.
La documentación oficial de las Falkland Islands identifica a Shell Exploration and Production South West Atlantic BV (SEPSWA) como operador y a AGIP South Atlantic BV como socio; aunque Shell figuraba como operador del área y AGIP como socio en la licencia otorgada.
Durante la campaña de perforación de 1998, Shell perforó el pozo 14/5-1. El Departamento de Recursos Minerales de las Falkland Islands señaló que Shell encontró fuertes indicios de gas, pero el pozo fue posteriormente taponado y abandonado. Posteriormente, Rockhopper -que adquirió esa superficie- reinterpretó los resultados y denominó el descubrimiento Johnson.
Existe además otro pozo perforado por Shell, 14/10-1, del cual se recuperó petróleo vivo en superficie, con una gravedad aproximada de 27° API. El análisis posterior confirmó que provenía de una roca generadora madura.
Ben Hillier aparece como uno de los principales geólogos de Shell (Shell Production & Development) encargado de interpretar los resultados que iban arrojando las tareas exploratorias entre los años 1997 y 2000. Hillier es coautor junto a Phil Richards, integrante del British Geological Survey, de los dos trabajos fundamentales de las primeras campañas de exploración en Malvinas.

Cuando se analiza la estrategia corporativa global se observa que dentro de Shell se le daba prioridad en la participación en áreas de frontera o en licencias costa afuera de ultramar que dependía de las evaluaciones de riesgo geopolítico y de los balances de rentabilidad corporativa que lideraban ejecutivos de la plana mayor, como los comités de exploración y producción integrados en esos años por directivos de la talla de Malcolm Brinded y Linda Cook. Estos dos directivos de Shell por aquellos años cobraron relevancia más adelante.
El desplome del precio internacional del petróleo en 1998, que llevó el crudo a 11 dólares, modificó la estrategia de las grandes compañías y Shell abandonó sus intereses en Malvinas.
La etapa post Shell
El gobierno de islas declaró en el año 2000 abierta la etapa de licencias para la producción petrolera en Malvinas y en los años 2001 y 2002 se adjudicaron diez licencias de producción -que abarcaban 232 bloques- a Falklands Hydrocarbon Consortium (Falkland Oil and Gas Ltd y Hardman Resources), con Falkland Oil and Gas Ltd (FOGL) como operador.
En el 2005 se adjudicaron a Rockhopper Exploration dos nuevas licencias que abarcan 6 bloques (previamente devueltos por Shell y AGIP), mientras que FOGL y Hardman devolvieron otros 18 bloques.

Ese mismo año el gobierno kelper suspendió el sistema de concesión de licencias de "puerta abierta" y FOGL devolvió el 50% de su participación en las licencias de 2002 que mantenía conjuntamente con Hardman Resources. Esta devolución fue exigida por la administración de las islas a cambio de modificaciones en el programa de trabajo acordado.
En 2007 FOGL devolvió la licencia PL030, seguida del 25% del resto de sus licencias de 2004. La australiana BHP Billiton adquirió el 51% de participación en todas las áreas de FOGL y quedó como operador; aunque en el 2011 volvió a transferirle dicho porcentaje a la Falkland Oil and Gas. En el 2012 Noble Energy y Edison se asocian FOGL en la plataforma offshore de las islas; un año más tarde Noble Energy es designado como operador de las licencias de FOGL en la Cuenca Norte.
En el lapso posterior las petroleras Rockhopper y Navitas fueron adquiriendo preponderancia en Malvinas hasta quedarse con la casi totalidad de las licencias otorgadas por el gobierno de las islas y junto a ellas en la actualidad solamente aparecen JHI Falkland Inc. asociada a Navitas y Borders & Southern Falkland Islands.
La primera opera también en Guyana asociada a ExxonMobil, TotalEnergies y Mid-Atlantic Oil & Gas; mientras que segunda sólo se desempeña como empresa de exploración y servicios petroleros en Malvinas habiendo hecho un descubrimiento en Darwin durante el 2012.
Entre los años 2012 y 2013 Premier Oil entró al juego petrolero de Malvinas participando en el área de Rockhopper y fue aprobada como operadora de dicha área a través de Premier Oil Exploration and Production Limited (POEPL).
Desire Petroleum que ya había ingresado a la exploración en Malvinas en la segunda mitad de los años '90 es adquirida por FOGL entre los años 2013 y 2015.

Un párrafo especial amerita BHP Billiton que operó en Malvinas y tuvo su filial BHP Petroleum Argentina explotando yacimientos como Sierra Morada y Chiuido/Sierra Chata en la Cuenca Neuquina durante los años '90 y luego los fue abandonando progresivamente hasta que se los vendió a Mobil.
En tanto que BHP que se había fusionado con Billiton en 2001 relacionándose también a la minería, aunque sale del petróleo en el 2022 mediante el acuerdo con Woodside, y a partir del 2025 desembarcó en el ámbito minero nacional controlando el 50% de Vicuña en los yacimientos sanjuaninos de cobre Josemaría y Filo del Sol que fueron recientemente incorporados en los beneficios del RIGI.

Shell: salida de Gerentes y nuevas empresas
Ya sin participación en Malvinas desde finales de los '90 en el año 2009 se produce un cambio de conducción en la petrolera Shell que generará nuevos actores en el mundo petrolero internacional y que volverán a tener contacto con el petróleo de las islas.
Ese año se produce un recambio traumático en la compañía. El CEO Global Jeroen van der Veer se retira de su cargo por cuestiones de edad y entre los directores que se encontraban por debajo se desata una guerra intestina por el poder.
Entre quienes aspiraban al máximo cargo asoma Linda Cook que se desempeñaba como directora Ejecutiva de la División Gas y Energía, además de miembro del Comité Ejecutivo global de Shell. De su lado se ubicó Malcolm Brinded, quien era el director Global de Exploración y Producción y ambos integraban la cúpula directiva.
Enfrentado estaba Peter Voser quien se desempeñaba como director Financiero (CFO) y resultó ganador del puesto en la asamblea de accionistas que relegó a Cook y Brinded dejándolo al frente de Shell en julio del 2009.
Producto del resultado y la pérdida del máximo cargo en el Directorio, Linda Cook abandona Shell tras desempeñarse durante 29 años. Con ella abandonan la petrolera anglo-holandesa Malcolm Brinded y Keith Hill, quien era Gerente Regional de exploración.
Linda tenía 50 años y los medios británicos aseguran que cobró alrededor de 7,6 millones de dólares por el despido acordado, pero junto al fondo de retiro el paquete de compensación ascendió a los 35 millones de dólares y eso generó mucha controversia.

Harbour Energy: El rol clave de Linda Cook
Cook transita unos pocos años fuera del mundo petrolero y asume cargos de importancia en la empresa de aviones The Boeing Company; KBR, Inc.; Cargill Inc.; BNY Mellon; Marathon Oil Corporation y Shell Canada.
Pero el dato más interesante surge a partir de su reinserción con fuerza en el mundo petrolero, un ámbito en el que se movía como pez en el agua luego de estar en el Directorio de Shell durante casi tres décadas.
En 2014 Cook se unió a EIG Global Energy Partners como socia y miembro del Comité Ejecutivo. Se trataba de un fondo de inversión privado especializado en energía y la creación de empresas petroleras por intermedio de adquisiciones e inversiones.
Asimismo, se desempeñó como Chairman de Maverick Natural Resources, otro activo petrolero controlado mayoritariamente por EIG.
Ese recorrido lo efectuó junto a su ex compañero de Shell Malcolm Brinded, mientras que Keith Hill se sumó como presidente no ejecutivo de ECO (Atlantic Oil & Gas Ltd.) que tenía licencias de exploración en la Cuenca Norte de Malvinas.

Durante ese mismo año 2014 EIG junto a Noble Group crean la empresa Harbour Energy Ltd. Vale recordar que Noble Group ya había puesto su mira sobre el petróleo de Malvinas cuando con Noble Energy y Edison se asociaron a Falkland Oil and Gas Ltd (FOGL). Luego de ser nombrada como CEO de Harbour Energy, Linda Cook lidera un proceso de adquisiciones.
La petrolera Chrysaor adquiere, en 2017, activos del Mar del Norte británico a Shell por aproximadamente 3.000 millones de dólares y Harbour/EIG financian la operación; es así como Cook, que había sido una de las máximas ejecutivas de Shell, pasa a ser Chairman de Chrysaor.
En el año 2021 Chrysaor y Premier Oli efectúan un movimiento de fusión inversa dando origen a Harbour Energy plc., una nueva compañía petrolera que cotiza en la Bolsa de Londres.
Queda picando la incógnita de cuánto influyó el conocimiento y la experiencia que tenía Cook en sus casi 30 años de Shell para desembarcar en el petróleo de Malvinas y en la explotación offshore del Mar del Norte.
La nueva compañía liderada por Cook se diversifica y se transforma en una poderosa compañía a nivel global. En esa etapa de expansión se decidió abandonar los yacimientos malvineros por su alto nivel de conflictividad y la petrolera se abocó a desembarcar en el territorio argentino.
En el año 2024 Harbour Energy adquiere la cartera upstream de la alemana Wintershall Dea incorporando activos en Noruega; Alemania; Norte de África; México y Argentina.
En el país controla el 37,5% de los yacimientos off shore de gas localizados en la Cuenca Austral incluyendo Fénix, Carina/Aries, Vega Pléyade y Cañadón Alfa. Todos en asociación con asociado con TotalEnergies (37.5%) y Pan American Energy (25%); mientras que en Vaca Muerta de la Cuenca Neuquina pasó a controlar el Bloque San Roque con desarrollo de shale oil y el de Aguada Pichana Este donde comparte sociedad con la francesa TotalEnergies.

El dato más interesante surge de la sumatoria de Harbour Energy al consorcio que se propone desarrollar la licuefacción del gas natural de Vaca Muerta para exportarlo al mundo. Allí la Harbour de Cook se asoció en Southern Energy con Pan American Energy, YPF, Pampa Energía y Golar LNG para la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) desde Punta Colorada en las costas de Río Negro.
El proyecto de Southern Energy ingresó entre los aprobados por la gestión de Javier Milei al RIGI (Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones) calculándose una inversión de 7.000 millones de dólares en su primera etapa, que incluyen la instalación de las barcazas de licuefacción Hilli Episeyo y Esperanza (MK II).
Sobre este particular, la diputada rionegrina Magdalena Odarda presentó hace un par de semanas denuncias en su provincia por los vínculos de Harbour Energy con su pasado por el petróleo de Malvinas y los incentivos fiscales otorgados por el actual gobierno libertario.

La compra de Noble Energy por Chevron
Un caso interesante que se suma a todo este entramado de empresas petroleras vinculadas a Malvinas es del Noble y sus dos vertientes.
Por un lado, asoma Noble Group que era un gigante de la comercialización global de materias primas (commodities) y agricultura, con sede principal en Hong Kong y Singapur. Colapsó financieramente en 2018 y se desmanteló hace unos años tras un gran escándalo contable.
Noble Group sí participó directamente en la fundación y el financiamiento inicial de Harbour Energy en 2014, uniéndose a EIG Global Energy Partners.
Mientras que Noble Energy adquirió una participación del 35% en los bloques de exploración (tanto en el área norte como en el sur) operados por la británica Falkland Oil and Gas Limited (FOGL). Su llegada fue muy celebrada en su momento por los mercados británicos, ya que significaba la entrada de una gran empresa de EE.UU. a la zona en disputa.
Si bien Noble Group y Noble Energy no son parte del mismo entramado societario, ambas compañías tienen vínculos desde diferentes aristas con el petróleo de Malvinas. La primera financiando a EIG (durante la gestión de Linda Cook) en la creación de Harbour y la segunda con una participación directa en la exploración petrolera de los yacimientos de las islas junto a FOGL.
Noble Energy se retiró de Malvinas en el año 2015 tras realizar el pozo exploratorio Humpback en la cuenca sub-marina de Fitzroy, luego en el 2020 sería comprada por la mega petrolera Chevron.

Chevron fue la punta de lanza del gobierno Cristina Fernández de Kirchner para impulsar Vaca Muerta. A través de un acuerdo secreto firmado con YPF en el 2013 la petrolera estadounidense aportó el conocimiento técnico para desarrollar en fracking en la Cuenca Neuquina y al mismo tiempo le brindó un paraguas protector tras la expropiación de Repsol producida en el 2012.
Con la compra de Noble Energy la petrolera Chevron no solamente queda vinculada a la exploración del petróleo de Malvinas que efectuó anteriormente, sino que además pone en tela de juicio los beneficios fiscales otorgados desde en el 2020 a la compañía
Las sanciones argentinas desde 2012
Desde los años '80 en adelante no existieron sanciones por parte del Estado argentino a las petroleras que operaron en Malvinas y recién en 2011 se sancionó la Ley 26.659 -"Ley Pino Solanas"- que impuso multas y castigos a esas compañías.
Es decir que durante más de 30 años no se arremetió contra ninguna de las petroleras involucradas en la Cuenca Malvinas. Por el contrario, en tiempos de la dictadura militar y del menemismo se hicieron infructuosos esfuerzos por explorar y explotar el petróleo existente en las islas junto a las compañías británicas, al gobierno del Reino Unido, el de los Kelpers e YPF.
Recién en 2012 en tiempos del primer mandato de Cristina Kirchner se produjeron las primeras sanciones contra FOGL, Argos, Desire, Rockhopper y Borders & Southern. La segunda oleada de sanciones llegó en el 2013 incluyendo a las anteriores compañías y a Premier Oil. Mientras que en el 2015, segundo mandato de CFK, fueron declaradas "ilegales y clandestinas" las petroleras Noble Energy, Noble Energy Falklands.
Tras todo el período de gobierno de Mauricio Macri no hubo sanciones a las petroleras que operaban en Malvinas y recién al promediar la gestión de Alberto Fernández se iniciaron "procedimientos" contra Chrysaor, Harbour Energy y Navitas Petroleum; aunque no hubo sanciones como en los períodos anteriores.

En dos años y medio de gestión de Javier Milei tampoco hubo sanciones contras las petroleras que intervinieron en Malvinas y recién ahora la administración libertaria se propone iniciar nuevamente "procedimientos" al tiempo que envió un proyecto de ley para incrementar sanciones que nunca aplicó en función de la normativa ya existente.
Llama la atención que en el listado de petroleras sancionadas nunca hayan aparecido Shell, BP, EIG y Chevron desde el 2020, mientras que Harbour solamente asomó en un "procedimiento" en el año 2021.
Vale recordar que Shell opera en la Argentina de la década del '20 del siglo pasado y fue protagonista del desarrollo del yacimiento Diadema en la provincia de Chubut y también opera actualmente en Vaca Muerta, mientras que BP (a través de su entonces subsidiaria Amoco) está asociada PAE desde noviembre de 1997.

Lo de Harbour Energy con Linda Cook a la cabeza es también preocupante ya que no solamente tiene yacimientos en explotación en la Cuenca Austral, sino que también en Vaca Muerta y ahora es pieza clave en Southern Energy para la exportación del GNL asociada a YPF.
Es meritorio preguntarse si se trata de un Estado nacional "bobo" o intencionalmente cómplice de esta falta de sanciones y defensa de la soberanía de los recursos naturales en las Islas Malvinas; aunque peor aún es descubrir que varias de estas compañías vinculadas al petróleo malvinero han recibido beneficios e incentivos fiscales pagados por el Gobierno nacional a través del Plan Gas en Vaca Muerta y ahora del RIGI para las inversiones que impulsa la administración libertaria.
La historia del petróleo en Malvinas es clara y contundente, pero el accionar de los diferentes gobiernos, salvo algunas excepciones, deja grandes incógnitas a la hora de poner como prioridad la defensa de la soberanía nacional sobre las islas.

Por Marcelo García-EESP

