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La timba de Caputo: el Banco Central perdió USD 1.000 millones de oro argentino

El informe de la Auditoría General de la Nación dejó al descubierto la matriz especulativa del Ministerio de Economía. El patrimonio nacional puesto en la ruleta de los mercados internacionales.

Según la Auditoría, apostaron las reservas de oro del país en la ruleta financiera a través de contratos de alto riesgo, y el resultado fue catastrófico. Una pérdida neta de USD 1.023 millones en efectivo para cubrir apuestas con derivados que salieron al revés.

Frente al escándalo, la defensa oficial apela a una pirueta retórica insostenible. Argumentan que esos mil millones de dólares fueron el costo de una supuesta cobertura para proteger el metal. Mientras el oro subió un 53% a nivel global, las divisas líquidas de la autoridad monetaria se desangraron para pagarle a los especuladores del exterior. No existió estrategia alguna de resguardo, sino una especulación fallida comandada por la lógica de los mercados que terminó costándole una fortuna al Estado.

Lo que los técnicos independientes señalan con justa razón es la gravedad extrema de comprometer el oro físico de la Nación en operaciones de opciones y futuros, un mecanismo sin precedentes en la historia de las auditorías del BCRA. A esto se le suma el absoluto secretismo en torno a la expatriación de los lingotes, que fueron sacados físicamente del país rumbo a cuentas extranjeras. Hoy se conocen las consecuencias de ocultar los contratos: un agujero negro en las arcas públicas.

La justicia ya investiga las denuncias por malversación de caudales públicos e incumplimiento de los deberes de funcionario público que apuntan directamente al corazón del equipo económico. En un contexto de ajuste brutal sobre los jubilados, la educación y las provincias bajo el dogma innegociable de la falta de recursos, enterarse de que Caputo entregó más de mil millones de dólares líquidos en la mesa de dinero internacional resulta intolerable.

No hubo error de cálculo ni administración responsable del riesgo. Cuando se juegan los recursos estratégicos del país a espaldas del Congreso y el resultado es el vaciamiento de las reservas divisas, no queda margen para la duda: se la timbraron.

Por Matías Pintos