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Del Plan V de Vidal al Plan B de Bullrich

Milei, el plagiador, copia a Mauricio hasta el infortunio del tercer año. Por Jorge Asís

Del Plan V de Vidal al Plan B de Bullrich

Infortunio

Javier Milei, Flatulencia de Buzo, es el plagiario que le copia a Mauricio, el Ángel Exterminador, hasta el infortunio del tercer año.
Dilema de la relación política con mujeres gravitantes de paulatina perversidad.
Al margen de los reiteradas promesas místicas siempre incumplidas del ministro Luis Caputo, Virgencita, y de la vacilante decisión del desplazamiento, al Fenómeno le crece justamente el desencuentro previsible con la senadora Patricia, la Montonera del Bien que con su Plan B evoca aquel Plan V que sigilosamente le instalaron a Mauricio los impulsores de la candidatura presidencial de la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, que gobernaba la Provincia del Pecado y como una Amazona enfrentaba frontalmente “a las mafias”.

Vidal medía mejor

El Plan V aludía a la progresiva centralidad de María Eugenia que contaba con un entorno invalorable de alcahuetes que ahora suelen destacarse como buchones voluntarios de Milei.
Entre los medios que le importaban a Mauricio, el “vidalismo” planteaba la necesidad de cambiar al candidato. Manera inteligentemente indirecta de inducir el lanzamiento explícito de la gobernadora que “medía mejor” que el acosado presidente Mauricio, que con los pantalones bajos había acudido a la “salvación del Fondo”.

La imagen superior de la Chica de Flores agudizaba el disparate de la economía que Virgencita no podía dominar, mientras el Ángel trajinaba el proyecto vulnerable de continuar más allá de 2019 con los atributos del poder que le brindaba el derecho constitucional.
Mientras tanto la gobernadora prefería secretamente alejarse de la Provincia por las extenuantes “amenazas de las mafias” que la incitaron a alojarse en el cuartel militar que le deparaba cierta sensación de seguridad, aunque le reproducía severas dificultades cotidianas para el entramado familiar de buena madre divorciada y con hijos.
Pero el dilema del Plan B de Bullrich es, en comparación, más significativamente grave que aquel inventado Plan V de Vidal que acosaba al Ángel.
Personalidades con temperamentos rigurosamente distintos. Imposible encontrar algún punto de contacto común entre la Montonera del Bien y la Chica de Flores de Girondo que finalmente asumió el destino de derrota holgada en el intento de reelección para ser electoralmente fumigada por Axel, el Gótico, mientras Mauricio culmina detonado por la omnipotencia del tuit altivo de La Doctora, que prefirió secundar a Alberto, el Poeta Impopular que reluce como triste paréntesis en la historia del peronismo.

La próxima traición

Patricia suele jactarse de sus condiciones ideológicamente flexibles para digerir de modo natural las mudanzas personales. Al extremo de no sorprender, en adelante, a nadie. Al contrario, la sociedad le reconoce el atributo y casi aplaude como aprueba la admirable identidad de saltimbanqui. Sin el menor espanto aguarda el próximo viraje que ciertos observadores prefieren calificar de “próxima traición”.

Desde la plácida adolescencia, la Monto verbal de los ’70 supo activar en la catástrofe generacional de la tergiversada Juventud Peronista de las Regionales cuando su jefe político era Rodolfo Galimberti, Galán de Cuero Negro.
Pronto Patricia tampoco tuvo el menor reparo en acercarse a la cultura explícitamente recaudatoria de los peronistas capitalistas de los ’90 que solían militar la pasión del menemismo. Primero participó desde la pureza celestial de Gustavo Beliz, Zapatitos Blancos, pero continuó con ceremonias de menor pureza como jefa de campaña de Carlos Corach, Vladimiro, hasta tomar lícita distancia del populismo y aceptar la alternativa racional de Ricardo López Murphy, el Gato Bull Dog, y atravesar en poco tiempo la sistemática transferencia hacia el radicalismo de Fernando De la Rúa, el Traicionable, para asumir pronto la transparencia de la lamentablemente estancada señora Elisa Carrió, la Bien Pagá, o para acercarse lo más posible a la celebridad del Ángel y alcanzar la magnitud de interlocutora primordial del doctor Alberto Nisman que fue escandalosamente suicidado durante un verano feroz.
La incomparable Patricia alcanzó incluso la presidencia de PRO, partido inicialmente vecinal del Ángel, aunque se constata que la penúltima estación es el grupúsculo del Fenómeno.
Cuando la dejaron afuera del ballotage, Patricia estableció una alianza estratégica con el Ángel que la detestaba y Milei que la había vencido. Entre los tres avanzaron con la aventura de vencer al peronismo representado por Sergio, el Profesional, que justamente había inventado -y hasta financiado- a Milei.

El juego de la diferenciación

Patricia fue una endurecida Ministra de Seguridad. Cartera que el Fenómeno tenía previamente reservada para la vicepresidenta, señora Victoria Villarruel, La Cayetana (por Álvarez de Toledo). Para ser precipitadamente después la senadora principal de La Libertad Avanza y comenzar el juego de la diferenciación que de entrada se entendió como ensayo indispensable para la sociedad que reclamaba el viraje.
El juego diferenciador arrancó exactamente cuándo el Círculo Rojo le picó el boleto al Fenómeno, cuando circulaban candidaturas de relativos outsiders como Brito, Jorgito el Banquero, y Daniel Hadad, el Fenicio, y se agudiza repentinamente la teoría de la disolución personal. Aunque sin la celeridad que en su momento supo diluir la prepotencia del antecedente olvidable, el furtivo Plan V de Vidal que atormentó al Ángel como atormenta hoy con intensidad a los inseguros hermanos Milei los desplantes continuos del Plan B que impulsan los arrebatados torcedores de la Montonera del Bien.