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La extravagante teoría de Santiago Caputo por la que deben recuperarse las Islas Malvinas

Santiago Caputo planteó que la Argentina debería recuperar las Malvinas porque el Reino Unido está siendo “colonizado por el Islam”. Una cosa es defender la proyección argentina sobre el Atlántico Sur y otra muy distinta construir alrededor de esa causa un relato que presenta determinadas creencias políticas como si fueran verdades reveladas.

Ayer Santiago Caputo, asesor del presidente Javier Milei, hizo un posteo bastante curioso alrededor de la cuestión Malvinas. Su planteo fue que las Islas Malvinas deben recuperarse porque el Reino Unido está siendo “colonizado por el Islam”. Yo acabo de pasar prácticamente dos meses en el Reino Unido. No vi semejante cosa.

Pero hay determinadas creencias que se repiten por razones políticas hasta terminar presentándose como si fueran una descripción objetiva de la realidad. Caputo comienza su reflexión señalando que el Reino Unido fue, en muchos sentidos, la cuna de la civilización occidental moderna. Y, en eso, enumera una serie de elementos bastante conocidos.

Desde la Carta Magna en adelante, muchas de las instituciones de las democracias liberales tienen una relación evidente con la tradición constitucional británica. Caputo menciona a Adam Smith, John Locke, John Stuart Mill, Hume, Russell, Hobbes, Newton, Darwin y Alan Turing. Es decir, reconoce el enorme peso que Inglaterra y Escocia tuvieron en la construcción intelectual, científica, política y económica de Occidente. Hasta ahí, perfecto.

Pero inmediatamente después sostiene que ver al Reino Unido “siendo colonizado por el Islam” representa un riesgo para Occidente y una tragedia histórica para quienes defienden la seguridad y la libertad. Y ahí aparece la pregunta. ¿De dónde surge que el Reino Unido está siendo colonizado por el Islam? Por supuesto que existe inmigración. Por supuesto que hay una presencia creciente de personas vinculadas con el islam en distintos países europeos. Eso es evidente. Pero de ahí a hablar de colonización hay un trecho bastante largo.

De la cuestión Malvinas a una supuesta amenaza islámica

A partir de esa interpretación, Caputo sostiene que la Argentina debería proyectarse con firmeza sobre el Atlántico Sur y recuperar las Malvinas por la relevancia geopolítica que esa región tendrá durante las próximas décadas.

Hasta ahí también hay un planteo que puede discutirse perfectamente. La proyección argentina sobre el Atlántico Sur y la cuestión Malvinas forman parte de una discusión estratégica absolutamente válida. El problema es cuando aparece el siguiente salto. Según Caputo, Occidente no podría permitirse la injerencia de un supuesto Estado islámico en esa zona de influencia. Es decir, la influencia islámica que atribuye al Reino Unido termina proyectándose directamente sobre el Atlántico Sur.

Y entonces la recuperación de Malvinas deja de ser solamente una causa nacional argentina para transformarse también en una causa de Occidente. Para que esa construcción funcione hay que sacar, de alguna manera, al Reino Unido de Occidente. El Reino Unido ya no sería Occidente. Sería el Islam. Y ahí es donde todo empieza a volverse bastante extravagante.

Cuando hace falta inventar un relato

A veces ocurre que, para justificar una acción política que puede ser perfectamente razonable, se termina inventando alrededor de ella una historia innecesaria. La recuperación de Malvinas puede ser defendida desde una perspectiva histórica, territorial, diplomática o geopolítica. No hace falta construir la idea de una colonización islámica del Reino Unido para plantearla.

Sin embargo, uno de los relatos políticos contemporáneos que se repite con bastante frecuencia sostiene precisamente que Europa está cayendo en manos del Islam. Alrededor de esa idea existen teorías conspirativas vinculadas con una supuesta sustitución de las poblaciones europeas.

He mencionado algunas de ellas anteriormente, incluso libros y autores que han adquirido una influencia importante en Estados Unidos. Y estas ideas ayudan a explicar una parte de la concepción política que impulsa Donald Trump respecto de una nueva división del mundo en zonas de influencia. Una zona vinculada con Estados Unidos. Otra vinculada con Rusia. Otra vinculada con China. En ese esquema, Europa aparece cada vez más cuestionada.

Milei también ha insistido en los últimos días con una mirada extremadamente negativa sobre Europa y con la idea de que el continente estaría prácticamente terminado como consecuencia de la inmigración. Habrá que ver. A mí no me parece que sea así.

Las creencias convertidas en verdades reveladas

El problema de los relatos políticos es que empiezan siendo interpretaciones y, con el tiempo, quienes los sostienen terminan tratándolos como verdades reveladas. Y desmontar una creencia semejante es extremadamente difícil. Hoy, prácticamente imposible.

Una cosa es decir que Europa atraviesa problemas migratorios. Otra es discutir cómo diferentes países administran esas migraciones. Otra cuestión perfectamente válida es analizar los cambios culturales, sociales o religiosos que pueden producirse. Pero decir que el Reino Unido está siendo colonizado por el Islam es otra cosa. Y utilizar esa premisa para construir una nueva justificación de la recuperación de Malvinas agrega una capa completamente innecesaria a una cuestión que ya tiene por sí misma suficiente importancia histórica y geopolítica.

Del otro lado, además, también aparecen conductas difíciles de comprender. Los británicos realizan ejercicios militares en las Malvinas, con regimientos, paracaidistas y operaciones anfibias. Como si alguien estuviera por atacar las islas.

Entonces tenemos, de un lado, una construcción política argentina que imagina una futura amenaza islámica sobre el Atlántico Sur. Y, del otro, maniobras militares británicas en unas islas que nadie está atacando. Todo bastante desmesurado.

La cuestión Malvinas es demasiado importante como para convertirla en una extensión de teorías conspirativas sobre Europa, el Islam o una futura reorganización del mundo.

Se puede discutir la proyección argentina sobre el Atlántico Sur.

Se puede discutir la política británica.

Se puede discutir la estrategia norteamericana.

Y, naturalmente, se puede discutir qué está ocurriendo con Europa.

Pero una cosa son los hechos y otra muy diferente son los relatos que construimos alrededor de ellos.

Santiago Caputo y las Islas Malvinas | +Perfil

Por Marcelo Longobardi - Perfil