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Lula y Bolsonaro enfrentan un balotaje con final abierto y determinante para la región

El presidente brasileño y su rival de derecha llegan a los comicios en virtual empate técnico. Economía, inseguridad, el voto evangélico y, en particular, la capacidad de movilizar a quienes no participaron de la primera vuelta, pueden otorgarle ventaja a cualquiera de los dos. Representan modelos políticos y económicos antagónicos, lo que polariza a la población.

Brasil llega al balotaje de este domingo con una disputa que trasciende la elección de un Presidente: están en juego dos concepciones distintas sobre el papel del Estado, la política económica, la seguridad pública y la distribución de los recursos.

El último informe de Datafolha, difundido este sábado, ubica al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), con el 51% de las intenciones de voto, y a Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), con el 49%. Una diferencia ínfima que incluso está dentro de los "márgenes de error" del sondeo.

Es un empate técnico, considerando un margen de error de dos puntos porcentuales.

La fotografía electoral expone la persistencia de una polarización que divide al país desde hace años. El apellido Bolsonaro conserva capacidad de movilización, mientras Lula mantiene una base importante entre los sectores de menores ingresos y en el nordeste. La pregunta es si los apoyos consolidados alcanzarán para imponerse en una elección en la que los dos candidatos arrastran niveles elevados de rechazo.

El proyecto de Lula. Propone la continuidad de un modelo que asigna al Estado un papel central en la economía, la inversión pública y la reducción de las desigualdades. Su programa contempla sostener Bolsa Família, las políticas habitacionales, impulsar la infraestructura y la reindustrialización, fortalecer la industria nacional y promover las energías renovables.

También defiende la valorización real del salario mínimo, una reducción de la jornada laboral semanal a 40 horas sin rebaja salarial y una tributación más progresiva, con mayor contribución de los sectores de altos ingresos.

Su desafío es compatibilizar las prioridades sociales con la reducción de la deuda y el control de la inflación, en un contexto en el que el costo de vida y el endeudamiento familiar condicionan las expectativas de los votantes.

El proyecto de Bolsonaro. Apunta a reducir el tamaño de la administración pública, recortar gastos, disminuir impuestos y recuperar las privatizaciones como instrumento para atraer capital privado. Su propuesta incluye reducir ministerios y cargos de confianza, reformular las reglas fiscales y ampliar las concesiones. En el terreno laboral, plantea modalidades de contratación con menores costos para determinados grupos.

La diferencia no consiste simplemente en gastar más o menos, sino en cómo impulsar el desarrollo y quién debe asumir su financiación. Mientras Lula confía en la inversión estatal y las políticas redistributivas para estimular la actividad, Flávio apuesta por una mayor participación privada y una estructura pública más reducida.

La seguridad. La violencia urbana y el avance del crimen organizado ocupan un lugar decisivo en la campaña. Flávio propone endurecer las penas, declarar entidades narcoterroristas al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, ampliar la vigilancia mediante reconocimiento facial y reforzar el control fronterizo. También plantea reducir la edad de imputabilidad penal a 16 años.

Lula, por su parte, propone combinar la persecución del delito con la cooperación entre las fuerzas federales y los gobiernos estaduales, el intercambio de inteligencia y el seguimiento financiero de las organizaciones criminales. Su programa contempla reforzar la trazabilidad de armas y municiones, recuperar territorios controlados por grupos armados y mejorar la prevención.

Impacto en la región. El balotaje también tendrá implicancias para los países de América del Sur.

Brasil es la principal economía de la región y un actor central del Mercosur, de la cooperación amazónica y de las negociaciones internacionales sobre comercio y cambio climático.

Una nueva presidencia de Lula supondría la continuidad de su orientación diplomática y de su apuesta por la integración regional.

Una victoria de Flávio Bolsonaro, en cambio, implicaría un retorno del espacio político de su padre, Jair Bolsonaro, con una agenda que prioriza la seguridad, la reducción del Estado y una relación más estrecha con los sectores conservadores internacionales.

Aunque el 94% del electorado afirma tener su decisión tomada, la disputa por el apoyo de las personas que votaron por los candidatos eliminados y los abstencionistas continúa abierta.

En una elección tan ajustada, incluso movimientos pequeños pueden tener consecuencias importantes en la votación final.

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Sondeos por consultoras

Los sondeos reflejan una contienda voto a voto, con una diferencia mínima, de solo dos puntos en las principales consultoras, entre el candidato de la derecha brasileña y el presidente de centroizquierda.

La diferencia es tan pequeña que entra dentro del margen de error de las muestras, impidiendo definir un ganador claro.

1. Datafolha (24 de octubre)

Flávio Bolsonaro: 51%

Lula da Silva: 49%

Votos en blanco / nulos / no votan: 5%

Indecisos: 2%

2. Quaest (24 de octubre)

Flávio Bolsonaro: 51%

Lula da Silva: 49%

Votos en blanco / nulos / no votan: 9%

Indecisos: 2%

3. Instituto Gerp (sondeo del 21 de octubre)

Flávio Bolsonaro: 50%

Lula da Silva: 45%

Votos en blanco / nulos / no votan: 2%

Indecisos: 2%

OPUESTOS. Lula da Silvia y Flávio Bolsonaro encabezaron las caravanas de ayer, en un intento por captar a los indecisos. | Instagram

Por Daniel Vittar - Perfil