El diputado provincial libertario Adrián Núñez construyó buena parte de su voto contra el Presupuesto 2027 de Misiones sobre objeciones institucionales y económicas que merecen ser discutidas. Siempre se pueden encontrar razones para apoyar o rechazar un presupuesto.
Y conviene aclarar algo desde el principio: esta editorial no cuestiona el derecho de Núñez a votar en contra. Mucho menos su obligación de controlar al Gobierno provincial. Para eso fue elegido y está muy bien que lo haga.
La discusión es otra: la coherencia de los argumentos que utiliza para hacerlo.
Porque varias de las herramientas que Núñez presenta como preocupantes, peligrosas o directamente intolerables cuando se utilizan en Misiones son usadas también por el Gobierno nacional de Javier Milei.
Y ahí empiezan las piruetas porque, de eso, Núñez no dice nada.
Deuda: mala acá, necesaria allá
Núñez cuestionó el endeudamiento autorizado en el Presupuesto provincial y dejó una frase fuerte: “la deuda no es otra cosa que impuestos futuros”.
Es un argumento perfectamente defendible.
El problema es sostenerlo solamente en Posadas.
El Gobierno de Milei tomó deuda todos los años. En 2025 firmó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por USD 20.000 millones y durante 2026 continuó tomando financiamiento en pesos y moneda extranjera. Para 2027 sigue pidiendo autorización para endeudarse.
Entonces la pregunta es bastante sencilla.
Si endeudarse significa comprometer ingresos futuros, ¿por qué ese principio cambia cuando quien firma es Javier Milei?
La deuda no se vuelve inocua cuando cruza el límite de Misiones.
Facultades delegadas: peligrosas según el domicilio
Núñez también cuestionó que la Legislatura entregue facultades propias al Poder Ejecutivo.
Otra vez: buen argumento.
Pero habría que avisarle a la Casa Rosada.
La Ley Bases declaró la emergencia administrativa, económica, financiera y energética y delegó expresamente facultades legislativas en el Poder Ejecutivo nacional.
No fue una picardía escondida en una resolución. Fue una de las principales herramientas que Milei pidió al Congreso para aplicar su programa.
Entonces aparece otra pirueta.
En Misiones, transferir facultades del Legislativo al Ejecutivo sería una señal preocupante de concentración de poder.
En Buenos Aires, parece convertirse en una herramienta necesaria para gobernar. Curioso.
Emergencias buenas y malas
Núñez cuestionó también la prolongación de la emergencia económica provincial.
Y en esto tiene un punto atendible: cuando una emergencia se vuelve permanente empieza a perder justamente su carácter excepcional.
La emergencia misionera lleva muchos años y esa diferencia debe señalarse.
Pero Milei llegó a la Presidencia utilizando también la emergencia como una de sus principales herramientas jurídicas. Primero mediante el DNU 70/2023 y luego con la Ley Bases.
Por eso la discusión no es si ambas situaciones son iguales.
La discusión es otra.
Si gobernar mediante facultades excepcionales merece reparos institucionales, deberían merecerlos tanto cuando gobiernan los otros como cuando gobiernan los propios.
Cuando el presupuesto se convierte en “dibujo”
Uno de los argumentos más fuertes de Núñez fue que, si una Legislatura aprueba determinadas partidas y luego el Ejecutivo las modifica, el presupuesto puede terminar convertido en una formalidad o, como dijo él, en un “dibujo”.
La frase es buena.
El problema es que el Presupuesto nacional también se modifica después de aprobado.
Durante 2026 hubo decisiones administrativas que cambiaron partidas y aumentaron gastos. Incluso la SIDE, con su historial oscuro de carpetazos y espionaje político, recibió refuerzos presupuestarios importantes mediante decisiones posteriores.
Entonces cabe devolverle la pregunta.
Si modificar lo aprobado por la Legislatura convierte al Presupuesto de Misiones en un dibujo, ¿cómo deberíamos llamar a las modificaciones que hace el Gobierno nacional sobre lo aprobado por el Congreso?
¿Un dibujo federal?
El famoso “cheque en blanco”
Núñez repitió varias veces que no estaba dispuesto a entregar un “cheque en blanco” al Poder Ejecutivo provincial.
Perfecto.
Pero también el Ejecutivo nacional tiene márgenes para reasignar partidas, modificar determinadas autorizaciones y administrar herramientas presupuestarias previamente aprobadas por el Congreso.
Otra vez aparece la misma pregunta.
¿Por qué un margen de discrecionalidad es un cheque en blanco en Misiones y una herramienta de gestión cuando la utiliza Milei?
No hace falta defender al Gobierno provincial para advertir la contradicción.
Alcanza con utilizar la misma vara.
La escuela del relato
Y acá la discusión deja de ser solamente presupuestaria.
Porque las piruetas de Núñez se parecen bastante a las piruetas discursivas de Milei.
El mecanismo se repite: se toma una parte de la realidad, se la presenta como una verdad completa y todo aquello que incomoda queda convenientemente fuera de cuadro.
Milei lo hace con varios números de su Gobierno.
“La economía crece”
El Presidente viene describiendo una economía en fuerte expansión.
Pero los últimos datos oficiales mostraron una foto bastante menos cómoda: caída mensual de la actividad, retroceso industrial, descenso del PBI respecto del trimestre anterior y una desocupación del 7,9%.
Eso no significa que toda la economía argentina esté en caída libre, pero con un trimestre más caería técnicamente en una recesión.
Además, no alcanza con repetir “crecimiento” como si los demás indicadores no existieran.
Una economía puede mostrar recuperaciones y, al mismo tiempo, tener señales preocupantes. Sobre todo, cuando más de la mitad de los sectores muestran retrocesos.
La realidad suele tener esa mala costumbre de ser más compleja que un tuit.
Los 500 mil empleos
Milei también reivindicó la creación de más de 500.000 puestos de trabajo.
El dato merece una aclaración importante: Ese crecimiento se explicó por cuentapropismo y empleo asalariado no registrado (en negro), mientras el empleo en blanco viene caminando para atrás y en chancletas.
No significa que esos puestos no existan.
Significa que decir simplemente “creamos 500 mil empleos” es hablar de gente que perdió su trabajo en blanco y se rebusca con changas o se hizo monotributista. Entonces: eso explica qué clase de empleo se creó.
Y mientras tanto, la desocupación llegó al 7,9%. Cuando arrancó Milei en 2023 era de 5,7%.
Otra vez, elegir un número y esconder el resto.
Los “10 mil terroristas”
Después apareció una afirmación todavía más disparatada.
Milei dijo que durante 2025 su Gobierno había expulsado a 10.000 “terroristas”.
Los registros oficiales disponibles hablaron de 772 expulsiones por distintos delitos y de miles de rechazos migratorios, que son otra cosa: personas a quienes directamente no se permitió ingresar al país por falta de papeles.
No aparece una categoría oficial de 10.000 terroristas expulsados.
Ahí ya no estamos discutiendo liberalismo, keynesianismo ni monetarismo.
Estamos comparando una afirmación presidencial con los registros del propio Estado.
Y los números no coinciden.
La mora que “cayó”
Milei compartió además una publicación asegurando que la mora bancaria había caído abruptamente.
Pero hay un problema: su propio Banco Central lo desmiente.
En julio de 2026, la irregularidad de los créditos a las familias llegó al 12,9%, el mayor nivel de la serie iniciada en 2010.
Para quien está mirando una planilla puede parecer una sutileza.
Para quien no puede pagar la tarjeta es una burla de mal gusto.
Los siete “golpes de Estado”
Finalmente están los supuestos siete intentos de golpe contra Milei.
Lo que existieron fueron pedidos de juicio político, que ni siquiera llegaron a tratarse en el recinto. Y vale aclarar que un juicio político es un mecanismo expresamente previsto por la Constitución.
Convertir expedientes parlamentarios en “golpes de Estado” habla de una distancia con la realidad preocupante.
El espejo
Y ahí vuelven a encontrarse Milei y Núñez.
Núñez cuestiona deuda, delegación de facultades, emergencias, reasignaciones presupuestarias y discrecionalidad del Ejecutivo.
Está en todo su derecho.
El problema empieza cuando esas mismas herramientas dejan de ser peligrosas, abusivas o escandalosas apenas las utiliza un gobierno libertario.
Milei hace algo parecido con los números: elige el dato que conviene, recorta el período que sirve y acomoda la definición hasta que la realidad entre, aunque sea a los empujones, dentro del relato.
No se trata de pedirle a Núñez que deje de controlar al Gobierno de Misiones. Se trata de algo bastante más básico: que sea coherente y mida a los propios con la misma vara que utiliza para castigar a los demás.
Porque la realidad tiene una costumbre bastante desagradable para quienes viven del relato: tarde o temprano los deja desnudos.
Y si Núñez realmente pretende alguna vez gobernar Misiones, va a necesitar bastante más que contradicciones bien editadas, frases armadas y videos para las redes sociales.
Para gobernar no alcanza con señalar la pirueta ajena mientras se aplaude la propia.
Por Luis Huls-Misiones Opina

