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Cuáles son las opciones que estudian los bancos para reducir la morosidad récord de deudores de tarjetas de crédito

El impacto del salto en los impagos genera inquietud entre bancos, fintech y familias, mientras el Congreso define alternativas urgentes

En la actualidad el sistema financiero argentino atraviesa una etapa de transición con una tasa de interés en baja pero con niveles de mora en tarjetas de créditos bancarias y no bancarias en niveles récord que alcanzaron en marzo los registros más altos desde la crisis del 2001.

Este problema afecta hoy a una gran cantidad de familias y en menor medida a empresas, y esta situación genera una gran preocupación en las asociaciones bancarias como ADEBA, ABA y ABE y también en las fintech dueñas de billeteras virtuales donde el endeudamiento es más preocupante con esas deudas no bancarias donde Mercado Libre lidera ese mercado.

El aumento de la morosidad bancaria y no bancaria provoca una gran preocupación en el Gobierno y en los bancos públicos, privados y en las empresas dueñas de billeteras digitales.

Mientras que los bancos públicos y privados nacionales y extranjeros estudian distintas alternativas para reducir la morosidad algunos diputados y senadores de la oposición presentarán en los próximos días proyectos para aliviar la situación de unos 5.000.000 de personas.

La mora bancaria es el incumplimiento en el pago de obligaciones financieras (préstamos, o tarjetas de crédito) en la fecha acordada.

La morosidad llegó al nivel más alto en 25 años

El índice de morosidad aumentó en los primeros meses de 2026. De acuerdo con informes del sector y según cálculos de la consultora 1816 la irregularidad en financiación con tarjetas de crédito a familias llegó al 11%, y se trata del mayor nivel desde la crisis de 2001-2002, y en el sector no bancario las cifras rondan el 25 por ciento y el impacto más fuerte se da en muchos jóvenes y jubilados.

Esto genera intereses moratorios y punitorios junto a reportes negativos en centrales de riesgo y las posibles acciones legales como embargos que los bancos podrían realizar sobre sus clientes. En marzo la morosidad bancaria alcanzó el 11,2% y con un impacto del 9,1% en las familias.

Por ese motivo las cámaras bancarias como ADEBA, ABA y ABE han comenzado a estudiar algún tipo de mecanismo para aliviar la situación de esas personas diferente al actual donde los bancos refinancian el saldo deudor pero a tasas anuales que en algunos casos hacen impagable esa refinanciación.

Pero también en la Cámara de Diputados habría presentados por lo menos seis proyectos de ley impulsados por bloques opositores, que proponen un régimen de desendeudamiento y reestructuración de deudas de consumo, la eliminación de intereses por mora y la creación de planes de pago sostenibles. El proyecto más mencionado, es el llamado "Segunda Oportunidad", que prevé la mediación estatal entre deudores y entidades financieras o fintechs, con topes para que las cuotas de refinanciación no superen el 30% de los ingresos familiares algo parecido a los requisitos para tomar un crédito hipotecario donde el valor de la cuota no puede superar el 25 o el 30% de los ingresos. Según datos del Poder Legislativo en abril de 2026, la morosidad afecta al 40% de los jóvenes y cuadruplicó su tasa en el segmento de jubilados.

Qué alternativas evalúan los bancos para frenar la crisis

Este tipo de regulación propuesta por los legisladores preocupa a las entidades bancarias y no bancarias que han empezado a evaluar alternativas donde se destaca la posibilidad de refinanciar el saldo deudor en forma similar a como se hizo en la pandemia si el cliente lo solicitaba.

En este caso las entidades evalúan que la refinanciación sea a tasa fija en un valor que no supere el 30% nominal anual sin costos operativos en lugar del 120 al 150% que se paga hoy por una refinanciación de saldo deudor y también se establecerían montos máximos de refinanciación que por ahora se están analizando.

También las entidades evalúan el plazo para pagar esas cuotas que podría ir de un mínimo de 6 meses a un máximo de 24 meses. En este caso el plazo superaría el periodo en que finaliza el mandato del Gobierno de Javier Milei. La intención de los legisladores es que la ley salga antes de julio próximo.

Hay que destacar que en la pandemia la mora bancaria se vio inicialmente contenida por medidas de alivio del BCRA, como la refinanciación automática de saldos impagos en abril 2020 y la extensión de plazos para deudores por las Circulares "A" 6938 y 7107 del BCRA y esto generó una caída temporal en los niveles de morosidad bancaria. Las medidas del BCRA permitieron que, entre abril de 2020 y mayo de 2021, se incrementaran en 60 días los plazos de mora admitidos para carteras de consumo y comerciales.

En el caso de la refinanciación los saldos impagos de tarjetas de crédito de abril 2020 fueron refinanciados a un año, con 3 meses de gracia y en 9 cuotas.

Por ese tipo de ayuda financiera la morosidad promedio en 2020 había llegado al 7% y luego de esto se mantuvo cerca del 3,2% para las familias gracias a la flexibilización de esas normas.

Cómo evolucionó la morosidad desde la pre pandemia hasta hoy

Para dimensionar la situación en la pre pandemia hay que recordar que la morosidad promedio del sistema era del 7% en diciembre 2019, con un 6% para las personas físicas y 7,5% en empresas cuando por ejemplo a fines del 2016 era del 3,2% para el promedio del sistema en su conjunto, y del 3,9% para personas y del 2,8% para empresas. La crisis del 2018 explica el gran salto del 3,5% al 5,1% y luego al 7% en 2019.

Al analizar estos números no debe soslayarse que, ante la pandemia se flexibilizaron los criterios para la calificación de los deudores, dado por las circulares "A"- 6938 y "A"- 7107 del BCRA que autorizaron que hasta mayo 2021 se incrementan 60 días los plazos de mora admitidos en las categorías 1, 2 y 3 de las carteras de consumo y comercial y además, hasta esa fecha, se suspendiera la recategorización obligatoria. Cuando se habla de "cartera anormal" se refiere a los casos de los deudores en situación 2 a 6. Esto dio lugar a la caída significativa en la morosidad promedio en 2020, en plena pandemia, a niveles de 3,2% para el caso de las personas.

A diferencia del problema de la pandemia que fue no poder salir a trabajar por más de un año y con un PBI que cayó un 12% la situación hoy es muy distinta y está relacionada con mucha gente que se endeudó desde el 2.024 y esperaba que la recuperación económica sería mejor a la actual porque los salarios crecerían muy por encima de la inflación y se reduciría muy fuerte la tasa de interés nominal.

La mora en tarjetas de crédito bancarias subió del 2% en enero 2025 al 11% en enero 2026. En hogares subió al 9,3% y en las fintechs supera el 25%.

La mora sube porque con inflación baja, las cuotas ya no se licúan y la deuda pesa más sobre el salario y las tasas reales positivas encarecen refinanciar el saldo deudor.

El problema de los punitorios desregulados

Además el problema fueron los punitorios desregulados ya que desde fines de 2023 cada banco pone su tasa de refinanciación y esas tasas van hoy del 100% a 122% TNA si no se paga solo el mínimo del valor total pero el año pasado esas tasas llegaron en algunos casos al 250% anual.

Desde un banco privado consultado por iProfesional explican que si el resumen mensual es de $500.000 y se paga el mínimo de $50.000 quedan $450.000 que se financian con un interés compensatorio de una tasa del 50% TNA más IVA más comisiones y se llega a un Costo Financiero Total (CFT) del 80% frente a una inflación del 35%. Pero si el deudor se atrasa y no paga ni el mínimo, suma un punitorio que va del 100 al 120% TNA sobre el mínimo impago lo que en seis meses genera que la deuda se cuadruplique.

En la actualidad los principales bancos y las billeteras digitales han diseñado mecanismos específicos para acompañar a los clientes en mora y evitar su exclusión financiera pero el abordaje varía según el perfil de la entidad, el tipo de cliente y la antigüedad de la deuda para evitar situaciones de impagos graves de esos saldos pero se estudian otras opciones.

La principal recomendación es refinanciar la deuda con la entidad financiera para evitar el agravamiento de la situación. En casos graves, el impago prolongado puede llevar a la inhabilitación de cuentas bancarias y al remate de bienes embargados.

Por Carlos Arbia - IP