Misiones Para Todos

El cierre de empresas es una tragedia

Con el caso de Fate como ejemplo, podemos graficar el perjuicio que es para un país experimentar una disminución en la cantidad de compañías en su territorio. Se forma un círculo nocivo: se pierden empleos, cae la actividad económica, el Estado recauda menos y por ende reparte menos recursos entre las provincias. En Argentina se consolidó una tendencia, con más de 22 mil empresas que cerraron bajo la administración Milei, no es un fenómeno aislado, sino una de las características centrales del programa económico.

La tradicional empresa de neumáticos Fate finalizó sus operaciones hace poco más de un mes y bajó la persiana dejando sin trabajo a casi un millar de empleados -que continúan acampando en las instalaciones de la empresa-. Además, deja sin uno de sus principales clientes a una serie de proveedores y afecta fuertemente la economía del lugar donde estaba instalada, en este caso en la zona norte de la provincia de Buenos Aires.

A las fuentes de trabajo privado registrado se suma la desaparición de facturación y tributación, ergo, cae la recaudación nacional, por lo tanto, disminuye también la masa coparticipable que se reparte entre las 24 jurisdicciones nacionales. A menor escala, sucede lo mismo cuando cierran empresas medianas, pequeñas y micro.

Este circulo negativo se perpetúa cuando el ministro Caputo adelanta que el primer trimestre va a ser muy malo en términos de recaudación de recursos para las provincias. Y la receta esgrimida será la de siempre: ajustar el gasto público para mantener el superávit fiscal -que no cuenta los intereses de los bonos emitidos por el país-, por lo que el ciclo se repite; la economía continúa en estado catatónico, las empresas siguen cerrando o achicándose, se recauda menos y se reparte nuevamente en menor cantidad. Así ad infinitum.

Los economistas que se precian de tal suelen afirmar como dato importante de la economía de una Nación la cantidad de empresas per cápita de un país, una de las razones es la que acabamos de desarrollar. Por ese motivo es que preocupa que en tan solo dos años más de 22 mil empresas cesaron sus operaciones en el país. El número es contundente, por más tortura y omisión de datos que ejerza el ministro Sturzenegger.

Esta sangría empresaria contribuyó a la caída del empleo, al estancamiento económico y a la disminución de la recaudación. ARCA dejó de recaudar IVA, Impuesto a las Ganancias y otros impuestos coparticipables. En el caso de la tierra colorada Misiones recibe 3,4% de la masa coparticipable, lógicamente, si el total se reduce, también se achica lo que recibe la provincia teniendo que afrontar compromisos como el pago de salarios, mantenimiento de hospitales, escuelas, asistencia a los más vulnerables, garantizar la seguridad y desarrollar políticas públicas que amortigüen la crisis cada vez más con recursos propios.

Así funciona el Estado, tratando de exponer ejemplos prácticos y alejarse de cualquier purismo ideológico.
La advertencia realizada por el ministro Safrán, entre otros funcionarios del gobierno provincial, por el faltante de miles de millones de pesos no es una disputa partidaria ni una exageración con otros fines. Cuando el ministro de Hacienda señala que la provincia recibió 40 mil millones pesos menos durante el pasado mes medido de manera interanual se refiere al ciclo que hemos descripto y sus efectos en la economía de la provincia.

El ejemplo de la tradicional firma de neumáticos no fue elegido por casualidad ni solo por el tamaño de la empresa, se busca graficar que lo que sucede en la provincia de Buenos Aires, como también ocurre en Córdoba o Santa Fe, repercute en nuestra geografía, no tiene consecuencias solo en otra jurisdicción, afecta en lo cotidiano a Posadas, Eldorado, Oberá y a todas las reparticiones mencionadas: escuelas, hospitales, fuerzas de seguridad y un largo encadenado de mejoras o servicios públicos que son afectados, en pocas palabras en una economía regional y nacional terminan todas conectadas en menor o mayor medida.

Esta lógica, con las características particulares de cada sector, se replica en el consumo masivo, la construcción, el turismo. La base tributaria se resiente a raíz de la menor actividad, a consecuencia de esto cae la recaudación y la coparticipación.

La pérdida de empleos formales no se traduce inmediatamente en desempleo, para la estadística un obrero calificado con antigüedad que poseía un empleo formal y pasa a trabajar para una aplicación de reparto o de transporte es considerado empleado.

Otro aspecto crucial del modelo económico es los ganadores que propicia, ninguno es generador de mano de obra intensiva y de puestos de trabajo. La minería, la explotación hidrocarburífera, la intermediación financiera y el agro proveen divisas necesarias, pero no son grandes generadores de empleos.

Este contexto es general para casi todas las provincias argentinas, Misiones es una más de ellas. Los grandes centros urbanos han tomado medidas drásticas, Córdoba centralizó gastos y desfinanció distintos ministerios, Buenos Aires reunió a intendentes oficialistas y opositores para anunciarles que el año será muy complejo en materia económica. Se prevé un 2026 sombrío a lo largo y ancho del país.

Diseñar herramientas para amortiguar la crisis

Misiones, como las demás provincias, intenta que la crisis sea menos brutal a través de distintos tipos de iniciativas, una herramienta que concita el apoyo generalizado por parte de empresarios y consumidores es la de los Programas Ahora, que han sido prorrogados hasta junio con mejores reintegros y mayores topes. Otra medida tendiente a motorizar el consumo es el acompañamiento a distintos eventos comerciales como El Reventón en Posadas que este año ofrecerá sus beneficios los días 9 al 12 de abril.

Asimismo, debe destacarse la operatoria financiera cuyo objetivo es aliviar la deuda de las familias de trabajadores públicos, jubilados y pensionados asfixiados por distintos créditos.

Otro punto de interés es el turístico para Semana Santa, así como la promoción de la Exposición Agroindustrial de Oberá, la continuidad de los programas de Salud en toda la provincia, así como la presencia territorial que continua tienen el mismo objetivo, que la crisis sea más leve.

Es importante aclararlo, porque, pese a que la sociedad no es tonta y lo sabe, hay quienes señalan que estas iniciativas intentan solucionar totalmente los problemas. Y no es así, no brindan una solución definitiva, es imposible que un subestado pueda solucionar una formidable crisis propiciada por el Estado Nacional, una provincia no puede compensar totalmente y mejorar el poder adquisitivo perdido, un evento puntual, por más loable que sea no reemplaza la cotidianidad económica detenida, donde el consumo masivo de cada argentino sigue registrando caídas mes a mes, con locales vacíos y empresas que cierran. El ciudadano reclama, con razón, soluciones en tiempos de crisis, y lo hace con quien tiene más cerca: primero el gobierno municipal, luego el provincial y finalmente al gobierno nacional.

La escasez que se administra debe ser exhibida a través de datos y ejemplos, explicar una y mil veces el contexto, sin exabruptos ni enojos. La búsqueda de soluciones se realiza con presupuesto acotado y en medio de un escenario donde desde Nación ejecutan y avisan que el plan sigue inmodificable: ajuste, achique y enfriamiento de la economía.

Lo dicho, nada alcanza, pero peor es la pasividad, o los funcionarios de oficina. Por eso el mensaje es que la quietud, el esperar que la situación se modifique como si fuera un fenómeno climático no es viable. En la agenda del gobernador Passalacqua se observa esa dinámica, que no lo exime de críticas, reclamos, ni tampoco convierte a cada acción de gobierno en éxitos rotundos.

En cierto sentido podemos decir que la sociedad es bilardista, no se contenta con buenas intenciones, reclama resultados. Sin resultados los discursos bonitos, las promesas de un futuro paradisíaco, las culpas al pasado caen en saco roto. Esta prolongada crisis puso sobre la mesa nuevamente las obligaciones básicas de la política: cuidar, sostener, escuchar, priorizar y explicar.

En suma, la disyuntiva que atraviesan las provincias no es si pueden o no sortear y resolver la crisis, sino como capear el escenario. ¿Quedarse de brazos cruzados o intentar hacer lo posible para que el daño sea menor y ordenar prioridades? Esto último es lo que propone Misiones: asumir la responsabilidad cotidiana ante la ciudadanía y exhibir el contexto generado por el gobierno nacional.

Todos los sectores están golpeados, cansados y desencantados. No es un momento normal para gobernar y vaya que el gobernador lo sabe -transitó también el gobierno de Mauricio Macri, que comenzó nuevamente el ciclo de deuda en Argentina.

El problema parece persistir en el tiempo y mientras más persiste el ciclo nocivo que hemos descripto, peor será para Misiones: menos recursos coparticipables redundan en un peor funcionamiento de todas las dependencias estatales y de los misioneros en general. Un problema que, aunque generado fronteras afuera de la provincia, debe atenderse aquí.

Por Aníbal Blasco