Misiones Para Todos

El desafío impostergable de gestar una alternativa desde abajo

“El libertario tiene a su propio ‘mago de la Rosada’, que es el joven y enigmático Santiago Caputo, integrante del exclusivo petit comité que comparte en soledad con Karina. Allí cada día, el asesor pasa por su tamiz literario los acontecimientos y vela porque no se desvíen del eje mítico ‘pueblo versus casta’ y que el León no abandone ante la opinión pública su vocación carnívora. No es una tarea sencilla, puesto que las debilidades parlamentaria y territorial son enormes, y porque populismo y negociación no hacen buena pareja; rebeldía y concesión tampoco. El libertarismo argento persuadió a los votantes de que todos los miembros de la clase política – sin distinción de ética, ideología o partido -, eran feos, sucios y malos. En consecuencia, tener que confraternizar con esa ralea se parece a una especie de traición. Además, Javier Milei fue elegido – incluso ganó un debate televisivo en el que claramente fue derrotado -, por su falta de experiencia política”. 

Jorge Fernández Díaz “El Rasputín de Javier Milei y un relato que complica la gestión”, en La Nación (4/2/2024)

La furia del León traicionado

Después de que el oficialismo decidiera devolver el proyecto de Ley Ómnibus a comisión por falta de acuerdos para aprobar ciertos artículos de la iniciativa, el diputado nacional por La Libertad Avanza (LLA), Alberto Benegas Lynch, hizo una solaautocrítica desde el oficialismo por el fracaso del tratamiento de la iniciativa en el Congreso, consistente en que no tendrían que haber creído en “la palabra de los políticos”.

Y consideró que, de aquí en más, “Hay al menos tres opciones. Se pueden rever ahora los 664 artículos de la ley en un nuevo debate, se puede aplazar la discusión y darla más adelante o someter las reformas a consulta popular. Esta última no me parece mal. Tendría que ser vinculante en todo caso”.

En las últimas horas, la furia del Ejecutivo por el revés vivido en la Cámara de Diputados arremetió contra propios y ajenos. Osvaldo Giordano, ex titular del Anses ha sido de sus primeras víctimas. En su red social favorita, el Presidente le dio “me gusta” a los posteos que pedían echar al dirigente cordobés, tras el voto negativo de su esposa, Alejandra Torres, en la Ley Ómnibus, lo cual podría romper el puente entre la Casa Rosada y la Casa de Gobierno de Córdoba.

En paralelo, Marcela Pagano analiza irse del bloque de LLA, y la jefatura de Martín Menem entró en crisis. El Bloque oficialista cruje atravesado por distintas internas. Hay discusiones pendientes y se cuestiona el rol de las principales figuras. 

Otras de las represalias en curso, de imprevisibles consecuencias, es la que hoy enfrenta al gobierno central con las provincias, dado que Javier Milei cumplió con su palabra: fundirlas a ellas y a sus habitantes hasta que no le aprueben la Ley Ómnibus. En efecto, recortó un 27% el gasto primario en enero de 2024 respecto a 2023. Los rubros más damnificados fueron salud, educación, obra pública, industria, jubilaciones y política ambiental. El recorte, especialmente a Buenos Aires, fue de un 56% en términos reales comparado con enero de 2023. Eliminaron las transferencias de recursos a cajas previsionales provinciales, infraestructura de hospitales, políticas educativas y penitenciarias, entre otros. 

Así, Milei profundiza su ofensiva contra los gobernadores pensando en poner freno al pacto fiscal. Además, tiene bajo la lupa a los funcionarios que responden a los mandatarios provinciales y no piensa en convocar a una reunión para tratar el paquete fiscal, declarando una guerra basada en la quita de subsidios

Mientras se aplica la motosierra contra el pueblo, se paga la deuda con el FMI, como también a otros organismos multilaterales. Ya lo dijo Nicolás Avellaneda, la deuda se pagará con “la sangre y el sudor de los argentinos”. 

Si bien el revés parlamentario oficialista supuso cierta oxigenación para una democracia de bajísima intensidad que habrá que refundar, también es cierto que se hizo sentir en la calle el acumulado de todas las jornadas de lucha que se han venido sucediendo desde que la militancia perforó el Protocolo Bullrich el 20/12 pasado. 

No obstante, como se desprende de las declaraciones anteriores del nieto del ideólogo ultra liberal que tanto alaba el Presidente, el gobierno aún conserva capacidad de daño legal.

El mayor desafío para el Gobierno sigue siendo el social y, detrás de ese, el político. Más allá de la devaluación, la altísima inflación, la caída de ingresos, y las escaramuzas de dirigentes opositores en la calle y el Congreso, la aprobación del Gobierno se mantiene. A casi dos meses de haber inaugurado su gestión, el gobierno de Milei cosecha una aprobación del 47% y una desaprobación del 50%, según una encuesta de D’Alessio Irol/Berensztein de este mes. Esto implica una caída de solo tres puntos en la aprobación y un alza de seis en la desaprobación con relación a diciembre de 2023. Si bien son noticias auspiciosas para un Gobierno que vendió ajuste y shock, el Presidente sabe que la manta es corta en un país con más de 40% de pobres y caídas de sueldos desde 2017.

En este marco, cabe destacar que los mensajes oficialistas intervenidos con Inteligencia Artificial (Milei como Terminator aniquilando a quienes le fallaron y Villarruel como Wonder Woman), que el progresismo tanto defenestra, parecen tener un impacto positivo en los sectores juveniles que votaron al economista anarco liberal resentidos por haber tenido que cursar la secundaria confinados durante la pandemia de COVID 19. Aquí hay que decir que algunos analistas han visto al ascenso de Milei como revancha de los jóvenes del Siglo XXI contra las políticas del Siglo XX, entre otras causas, dada la ineficacia persuasiva de las viejas retóricas.

Para entenderlo mejor corresponde tomar nota acerca de que la victoria electoral de La Libertad Avanza supone una reacción popular contra el fracaso del orden progresista, y eso no podía tener otro signo que el de una derecha que, en su versión actual, se empeña en desmantelar al Estado para dejarnos a merced del mercado.

Como si la incertidumbre y la angustia de lxs argentinxs fuera poca, la decidida apuesta de nuestro presidente en Israel vuelve a involucrarnos en el conflicto de Medio Oriente, con serio riesgo de sufrir represalias semejantes a las padecidas durante la década de los 90s.

Fortalezas y debilidades del campo popular 

La expectativa de los sectores políticos y gremiales rebeldes reside en prestar atención a cómo evolucione el panorama tras el inicio del ciclo lectivo ya que, si en tal contexto no se recompone la lógica de “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, se hará harto difícil frenar el genocidio social en curso.

Ante semejantes dilemas, un lugar común en los debates militantes viene siendo el que se pregunta por las similitudes y diferencias del momento actual con aquel que condujo a la crisis del 2001.

No falta quien opina al respecto que hoy muchas organizaciones se han robustecido, ya debido a las capacidades multiplicadoras que proporcionó – en algunos casos – su paso por el Estado, ya por cuanto pudo lograrse desde el llano en la interactuación con él, para promover autogestión.

No obstante, desde una mirada macro corresponde tomar nota acerca de que hacia el Argentinazo aún existía un peronismo con suficiente músculo como para poner coto a la protesta social – lo que ocurrió el 26 de Junio de 2002 durante los trágicos sucesos que tuvieron lugar en la entonces Estación de Avellaneda, que por eso mismo ahora lleva el nombre de las víctimas fatales producidas en aquellas circunstancias -, y ofrecer una alternativa de recambio capaz de encauzar el conflicto reconstruyendo la gobernabilidad con una impronta  progresista.

Si la primera consideración hace al “haber” del capital con que actualmente cuenta el campo popular – lo cual redunda en su capacidad de ocupar el espacio público instalando demandas que frecuentemente obtienen conquistas parciales -, la segunda debe anotarse en la lista del “debe”. Y eso es así dado que cualquier ofensiva popular de carácter táctico que esté en condiciones de producir nuestro pueblo, carece de una alternativa progresiva capaz de traducir tal esfuerzo en términos de una institucionalidad virtuosa.

Para no discurrir en abstracto, digamos que el panorama opositor cuenta con un peronismo desarticulado y sin liderazgo de peso, en cuyo seno aflora la figura del gobernador bonaerense, más como promesa que como realidad efectiva que cuente con el consenso mayoritario de todo su arco partidario.

Y dentro del oficialismo se vive lo que la Ministra de Seguridad definió como un “rediseño”, bastante semejante a un asalto al poder liso y llano por parte del macrismo, que desde la primera hora concibe al grotesco e imprevisible Primer Mandatario como su Caballo de Troya, movimiento que contaría con el beneplácito de la Vicepresidenta de la Nación. 

Pese a tales especulaciones, desde Roma, Javier Milei dio luz verde para avanzar en un acuerdo con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, y no descarta otorgar lugares en el Ejecutivo para la tropa del PRO.

Es más, en las últimas horas ha trascendido que Macri estaría viajando a Roma para acordar con el Presidente el mentado rediseño de su gabinete.

Hasta nuevo aviso, y mal que le pese a nuestras penurias, ese parece ser el recambio más factible que estaría a punto de suceder. 

Por su parte, el Primer Mandatario continúa su Luna de Miel con Black Rock, que acaba de hacerle un guiño comprando el bono que el Banco Central emitió para los importadores. Dicha inversión del fondo más grande del mundo – que hoy viene incrementando exponencialmente su capital en el mercado de las Bitcoins – es mínima, de apenas USD 1,8 millones y se conoce poco antes del encuentro de su CEO, Larry Fink, con Milei.

Lejos de Palacio, y por ahora fundamentalmente en AMBA y alrededores, el dinamismo de las asambleas de base viene reuniendo gran cantidad de vecinxs autoconvocadxs que, en el marco de la lucha contra el paquetazo gubernamental, sostienen las más diversas intervenciones, desde perfomances artísticas hasta capacitaciones exprés en primeros auxilios, siempre en la vía pública.

Son síntomas de una vitalidad social que, frente a las amenazas de criminalización de la protesta y libre portación de armas de guerra para las fuerzas de seguridad, no describen precisamente a un pueblo sometido.

Como sostiene el intelectual orgánico Miguel Mazzeo, hoy existe en Argentina una amplia franja social en “estado de disponibilidad hegemónica”.

El encuentro entre lxs diputadxs de izquierda y la dirigencia cegetista compartiendo la convocatoria al Paro del 24/1, el arco político plural que confluyó armoniosamente en dicha concentración, el categórico rechazo al DNU y la Ley ómnibus por parte de Unión por la Patria y el FIT, constituyen auspiciosos indicadores de que, con una derecha ultramontana arrasándolo todo, el más mínimo gesto de macartismo es un lujo que no estamos en condiciones de permitirnos.

Hará falta una mayor celeridad en el Plan de Lucha inaugurado por la central obrera – que va siendo hora de que apueste más por la acción directa que por la persuasión de los cortesanos – para crear condiciones más propicias a la gestación de una alternativa capaz de redimir de tanto sufrimiento a este pueblo castigado, pero de pie. –

Por Jorge Falcone-La Gomera de David