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El filicida genera el parricidio

“Si te fuiste, Mauricio, fuiste”. Por Jorge Asís

El filicida genera el parricidio

Toboganes

¿Acaso Larreta (Geniol) fue tan subestimado por Mauricio (El Ángel Exterminador)?
Mauricio atraviesa la instancia francamente más incómoda. La etapa del estadista en tránsito. De Exterminador pasa a Jarrón Chino.
El filicida genera, en efecto, el parricidio.

Justamente El Ángel decidía tardíamente exterminar cuando la víctima sorprendía con la impertinencia de la emancipación.
Por elementales diferencias sobre el sistema técnico de votación. Formal vulgaridad para desatar el conflicto que se contenía por el atributo de Larreta para tolerar el esmeril.
La reacción temperamental de Mauricio marcó la primera consecuencia del error. Haberse prematuramente bajado de la candidatura presidencial. Ilusiones colectivas para el Segundo Tiempo.
Sostener que El Ángel se bajó porque “no le daban los números” es ofensivo. Una manera de faltarle el respeto. Las encuestas se convirtieron en ejercicios operativos de adivinación.
Al instalarse en las alturas de los intereses de poder, corresponde ser estampillado por la “imagen negativa”.
Aquello que genéricamente se denomina sociedad a quien desprecia, en realidad, es a la política.
Corolario del fracaso unificador del tobogán donde históricamente juegan los oficialismos y las oposiciones.

Afectados

El filicida (Mauricio) recibió el golpe. La «traición al equipo”. Es decir: a él.
La reacción de cultura calabresa consolidó la identidad del parricida que no se atrevía a ser.
Ahora a Geniol no le queda otra alternativa que la emancipación. Si retrocede, fue.

La reyerta interna de la Mutual PRO deja tres afectados principales.
El fundamental es El Ángel. Al haber arrugado, el estadista trunco se queda con “balas de fogueo”. Como define en off un mutualista que elogia en público “la grandeza de su generosidad”.
En “orsai” queda también el veloz Jorge Boga Macri, Paladar Negro I. En un rapto de súbita inteligencia, decidió ausentarse de inmediato. Terapia sana del silencio.
El mal manejo del primo complicó transitoriamente la aspiración que tenía casi cerrada. Ser el único postulante de la Mutual para despachar en el Maxikiosco del Artificio Autónomo.
Al acompañar el efluvio del encono familiar, y disentir como ministro de Larreta, quedó enrolado en la fila de los reclamadores. Para habilitar a los que procuran sacarlo del cargo.
Y para ser profanado, sin gran imaginación, como “el Wado de Alberto”.

Otra afectada es la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien.
Debe percibir que el rival subestimado, acosado con las encuestas operativas, con una calculada jugada adquiere repentina solidez.
Para quedarse la pobre adherida a la estrategia del Ángel perforado.
En el fondo Geniol, en realidad, le hizo un gran favor a la Montonera del Bien. Le facilitó la tarea ingrata de perforar.
Ahora Patricia sabe que lo peor que puede pasarle es que Mauricio abandone la falsa neutralidad y se pronuncie públicamente a su favor.
Pero quedó enredada en la madeja de quien la apoya por la gracia de compartir el rival.

El carisma de la cicatriz

¿Es Larreta un zurdito? como sostiene a la bartola el fenómeno Javier Milei. El C-Boy (el león que vence solo a la manada de leones).
¿O acaso Larreta representa a la derecha neoliberal?
Como lo sostienen desde la izquierda trotskista financiada por el Estado.
O desde la confusa izquierda que se cuelga del peronismo. Advierten contra “el regreso de la derecha”.
Larreta no representa ningún desafío impertinente para los especialistas del macaneo político. A lo sumo, Geniol es un desarrollista pragmático.
Frondizista tardío. Naturalmente influenciado por las simplezas de Rogelio Frigerio, El Tapir que pasó a la historia por haber introducido al tenedor de libros Héctor Magnetto, El Beto.
(El Tapir es el abuelo extinto de El Tapirito, homónimo que quiere gobernar Entre Ríos).

Sin brillante argumentación, con discurso utilitario, Larreta profesa la ideología de la acción. Método de pensamiento tan claro que no existe.
La ideología de la acción aquí sustituye a la ociosidad de la reflexión.
La estrategia consiste en la continuidad de la exaltación al trabajo. En este plano el larretismo se aproxima al talonario de recetas del peronismo. Invoca “una sola clase de hombres, los que trabajan”.
La vulgaridad de lo concreto suplanta a la entretenida fogosidad del relato.
Geniol dista de caracterizarse por la riqueza del vocabulario o por las envolturas de la oratoria. Tampoco por la atracción que los franceses denominan “charme”. Mantiene el carisma de la cicatriz.
Con la multiplicación de reuniones cada quince minutos. Con reticencia para relajarse en las sobremesas o en la amenidad de las charlas “de política”.
Basta contemplar por televisión para desmenuzar un discurso que remite al conjunto de ideas básicas. Alude al “proyecto integral”, o al “plan integral”.
A la construcción del “consenso” para “encarar el plan”.
A la repetición del verbo en modo infinitivo “trabajar, trabajar y trabajar”.
O desde que vacunó al Ángel. Aferrarse a “la ley”, al “no lo digo yo, lo dice la ley”.
Y a las ceremonias de auto-ponderación. Al insistir: “jamás van a escuchar de mí una crítica a un aliado”. O al infaltable “yo no respondo agravios”.

El Celebrity

“El enemigo está adentro, el adversario está afuera”.
Mauricio debió atender la sentencia.
Con el “arrugue de barrera” se pegó un tiro en el pie. Desperdició meses de crecimiento y remató la conquista de centralidad.
Sospechó que Larreta deseaba “jubilarlo antes de tiempo”. Aunque estaba por jubilarse solo.
Le costó simular la furia cuando Larreta lo dejó de adorno en el escenario de Costa Salguero. 2021. Festejo del triunfo electoral con entrecruzamientos que no había avalado.
Pronto El Ángel comenzó la paciente tarea de esmerilar. A través de la instrumental Patricia.
Pero paulatinamente el Ángel exhibió muestras de crecimiento político. Con la ayuda sustancial de Alberto, El Poeta Impopular, presidente del ex gobierno de La Doctora.
La secuela de papelones y desventuras de Alberto facilitaron la comparativa recuperación de Mauricio.
Se atenuaron los catastróficos errores del Tercer Gobierno Radical que había presidido.
El Ángel tuvo un 2022 de gloria. La construcción política de Celebrity funcionaba. Era ampliamente positiva y le proporcionaba la magnitud de jefe.
El Celebrity de pronto brindaba extrañas cátedras de liderazgo. En la carencia fue consentido como líder. O estadista de verdad.
Se lució con su librito en el verano de Mar del Plata. Generó acontecimientos para conquistar la pedantería de la centralidad.
Desde Rosario, supo destacarse con la ferretería aportada por los buscapinas de la Fundación Libertad.
O desde Doha, durante la legitimidad del Mundial.
O desde París, con el mensaje superador de la fotografía con Messi.

O desde las reposeras de Cumelén. Residencia transformada en Puerta de Hierro. Recibía con indulgencia a los entusiastas postulados para sucederlo.
Como Patricia, que tuvo el honor de ser alojada hasta con su marido.
O Miguel Pichetto, El Lepenito, el más defraudado por el “arrugue de barrera”.
O por el mismo Larreta, que cometía el penúltimo error. Trasladarse al sur era la manera explícita de reconocerlo como jefe.
Al Celebrity no le entraban las balas y se le admitía o perdonaba todo. Hasta que extendiera el suspenso del Segundo Tiempo. Con los viajes de estadista catedrático que enseñaba a ejercer el liderazgo.
Dominaba, El Ángel Exterminador, su peripecia. Hasta después de la emotiva fiesta de casamiento. Con un video se exterminó con el histórico “arrugue de barrera”.
“Si te fuiste, Mauricio, fuiste”.