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El plan del PJ para volver al poder sin el kirchnerismo

El PJ intenta dejar atrás el kirchnerismo duro sin romperlo. La nueva agenda prioriza industria, empleo y acuerdos con el mercado.

El peronismo empezó a moverse. No con un acto masivo ni con una consigna épica, sino con algo más silencioso pero igual de significativo: una discusión económica con actores que, hasta hace poco, parecían quedar por fuera del ADN kirchnerista. El encuentro convocado por el Movimiento Nacional Justicialista no es solo un seminario técnico: es la señal de un giro.

Ayer martes 14 de abril, a las 18:30 en Defensa 113 se reunieron dirigentes y técnicos para debatir los lineamientos económicos de un eventual próximo gobierno peronista bajo una consigna que sintetiza el cambio de época: “sin industria no hay Nación ni trabajo para todos”.  El armado del encuentro también revela la intención política. Entre los principales referentes estarán Miguel Ángel Pichetto, Guillermo Moreno, Gustavo Menéndez y Horacio Valdez. A ellos se sumará un equipo técnico diverso como expositores: Pablo Challú (coordinador), Juan Manuel Pichetto, Eduardo Setti, Oscar Carreras, Roberto Pons, Santiago Fraschina, Esteban “Gringo” Castro y Walter Romero.

La foto no es casual. Combinó dirigentes políticos, sindicales y economistas, en un intento de reconstruir una mesa amplia que vuelva a poner en el centro la producción, el empleo y el desarrollo. Es, en los hechos, un ensayo de programa antes que una definición electoral. En ese contexto, las palabras de Moreno funcionan como hoja de ruta. “Estamos tratando de juntar las diferentes tribus del peronismo… ir hacia los mínimos comunes denominadores”, explicó en Delta 90.3. La frase no es inocente: implica abandonar maximalismos ideológicos para construir una mayoría competitiva.

Ese giro tiene dirección: hacia el centro, con guiños cada vez más explícitos a la derecha productiva y al establishment. La consigna industrialista, lejos de las viejas “banderas kukas”, busca reordenar el discurso en torno a la producción. Traducido: menos confrontación con el capital y más seducción a quienes invierten, producen y —sobre todo— están hoy desencantados con el experimento libertario.

Pero el punto clave está en la estrategia electoral. “Creo que el candidato del peronismo debería ser el del ballotage”, insistió Moreno. Es decir, no necesariamente el más representativo del núcleo duro, sino el que tenga capacidad de ampliación. En esa lógica, dejó una definición que sacude la interna: “A lo mejor es más interesante Pichetto que Axel”.

El nombre de Miguel Ángel Pichetto aparece así como una síntesis posible de ese corrimiento hacia un perfil más dialoguista con el poder económico. Pero con un límite evidente: podría ser competitivo en una segunda vuelta, aunque no necesariamente fuerte para atravesar la primera. Ahí entra Axel Kicillof. Su reciente foto con Emilio Monzó y Nicolás Massot funciona como otro gesto en la misma dirección: mostrar centralidad, apertura y capacidad de diálogo con sectores no kirchneristas.

Ese movimiento, sin embargo, no implica una ruptura total. Más bien lo contrario: un intento de relegar al kirchnerismo duro sin expulsarlo del todo. Cristina sigue siendo parte, pero ya no el eje ordenador. Moreno lo deja claro: “Cristina no puede estar corrida… pero tampoco puede ser lo único”.

La narrativa también cambia. Se reemplazan las consignas de confrontación con el capital por un discurso productivista, orientado a la reindustrialización. “Tenemos que enamorarnos con un esquema que diga que el peronismo viene a reindustrializar la Argentina”, plantea Moreno. Es, en términos simbólicos, un cambio de canción.

En ese nuevo escenario aparece un actor inesperado: Jorge Brito. Su eventual participación en una interna —también codiciada por Mauricio Macri— podría funcionar como la validación final del giro “pro banca” del peronismo.

La hipótesis es clara: una interna amplia que legitime ese corrimiento hacia el centro y que permita construir una oferta competitiva para desbancar a Milei. Pero con un riesgo latente. Moreno advierte sobre Kicillof: “Puede ganar, como Alberto, pero va a fracasar de la misma manera”.

La discusión, entonces, está abierta. Y el encuentro del martes no es menor: es el primer intento concreto de darle forma programática a ese giro político. Un paso inicial en una redefinición más profunda, donde el peronismo intenta volver a ser mayoría sin dejar de ser, al menos en parte, lo que fue.

Axel Kicillof | Foto:Axel Kicillof

Por Maximiliano Sardi - Revista Noticias