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El tic tac de Adorni: Milei sintió el golpe y enfrenta un déjà vu del 2018 macrista

La situación económica y los escándalos internos erosionan la imagen de Javier Milei y revive el fantasma que terminó con la era Cambiemos. Karina suelta a Adorni y se inclina por Santilli. La oposición reordena expectativas.

Mirá cómo le fue a Francos por ser distinto.

Para justificar el tono rabioso, su cosplay televisivo de Javier Milei, Luis “Toto” Caputo invocó la mal arriada expulsión de Guillermo Francos. El ministro repitió el argumento frente a empresarios y amigos que siempre lo vieron como un ancla racional en el gabinete libertario, un insumo escaso y necesario frente a la bomba sucia de Manuel Adorni, el jefe de Gabinete cuyo destino parece sellado.

Caputo, Toto, eligió un ejemplo raro: a la distancia, la salida de Francos –que ahora disfruta un retiro dorado en el directorio de YPF pero se fue destratado– computa como un error táctico de los Milei luego del daño infinito que hizo Adorni, su sucesor. La historia se escribe en el futuro, pero el Adorni-gate podrá quedar registrado como el hecho que detonó, desde adentro, a la gestión libertaria.

La crisis pegó y parió una novedad. Milei admitió, por primera vez, que hay problemas en la economía, que los “últimos meses fueron duros” y que “hay gente en los extremos de la distribución”, casi una autocrítica a la matriz del plan libertario, que muestra sectores que crecen sin generar empleo y otros, trabajo-intensivos, están a la baja, como lo muestra la consultora Equilibra: minería, intermediación financiera y agro, para arriba; Comercio, industria y Construcción, para abajo.

Al fenómeno de crecimiento sin generación de empleo los analistas lo llaman jobless growth y es analizado, en detalle en el informe del CETYD, de IDAES-UNSAM, a partir de un interrogante estructural: el crecimiento de la economía sin generación de empleo no es una extrañeza criolla –el último registro que marca el estudio es India, pero ocurrió también en Estados Unidos en 2001 y en Argentina y Brasil en los ‘90– pero existe un riesgo cierto de que esa dualidad se convierta en la normalidad con el plan Milei y no en una cuestión temporal. 

La poesía fanática
¿Resetear o redoblar?

Santilli es un dirigente multilateral que viene de coronar, casi en secreto, una operación de salvataje a trece provincias, costura que requirió reuniones con los Milei y los Caputo, Toto y Santiago, toda una ingeniería de la supervivencia y el equilibrio. Su fantasía es gobernar la provincia de Buenos Aires, pero si el presidente y/o su hermana se lo piden no podría negarse aunque jure que no quiere ser jefe de Gabinete. ¿A quién validaría el ministro de Economía si pudiese elegir? Con Sturzenegger arrastra una tirria nunca resuelta. Santilli es, si se aplica el parámetro Francos, distinto en un sentido peligroso para su supervivencia.

Déjà vu macrista

Marzo fue un mes terrible. En abril, según los estudios de opinión pública, la tendencia sigue: la imagen de Milei se deterioró a niveles cercanos a los 30 puntos, la aprobación de la gestión cayó y la expectativa futura, el principal activo libertario, está en su peor momento. Facundo Nejamkis, de #OpinaArgentina, traza una analogía, una especie de recuerdo sobre el 2018 de Mauricio Macri, que marcó un quiebre que Cambiemos no logró revertir y terminó, un año después, con una derrota casi total. “Milei registra un deterioro de la imagen luego de una victoria electoral en la elección de medio término tras la cual, como con Macri, hubo un empeoramiento en las condiciones sociales por la pérdida de empleos y caída de la industria”, dice, aunque aclara que la principal diferencia es que “Macri presentó problemas serios con el dólar y Milei tiene, en cambio, un dólar controlado e incluso a la baja”.

El estudio de abril de #OpinaArgentina muestra un deterioro acelerado en indicadores sensibles: el 46% no llega a fin de mes, el 56% cree que su situación será peor en los próximos meses, el 67% teme que él o alguien de su familia pierda el trabajo, el 61% cree que la inflación subirá y el 62% afirma que el Gobierno no está solucionando el problema de la inflación. Un dato cruza todo: el 60% atribuye a Milei la responsabilidad de la crisis económica actual.

Según Nejamkis, se trata más de una recaída: “Es un coletazo del deterioro que se registró antes de las elecciones de octubre pasado, cuando el clima social era negativo pero todo se modificó por el apoyo de Trump y luego con el triunfo electoral”. “Juntas esas dos cosas instalaron una ola de optimismo que hizo pensar que el Gobierno lograría avanzar con una batería de cambios y, a partir de ahí, vendría un crecimiento de la economía. Pero eso no ocurrió. Por el contrario, hubo un descontrol del proceso inflacionario y un empeoramiento de las condiciones de vida”, analizó. 

Todos para abajo

Un informe que circula en despachos libertarios marca, aunque el estudio usa un método diferente de medición, que la imagen del presidente llegó en marzo a 27 puntos luego de estar en 35 enero y en 31 en febrero. Pero, además, la caída arrastra a todo el ecosistema: Bullrich, Luis Caputo y Santilli, figuras que rankeaban bien, fueron a la baja como el presidente. Los datos de Adorni son otra cosa: lo anulan para cualquier tarea pública futura.
¿Entró en una fase de deterioro irreversible? Tiene, Milei, herramientas para intervenir. Los duros que se molestaron demandan una reacción de la Casa Rosada. La permanencia de Adorni es una nube tóxica cuyo contagio perdura. La segunda aparición de la escribana Adriana Nechevenko y las facturas del pasaje en primera de regreso de New York parecen acelerar el tic tac de la salida del jefe de Gabinete. La decisión judicial de levantar el secreto bancario promete, de mínima, insumos para la novela Adorni.

Un cambio de nombres debería sumar, además, alguna corrección de orden económico, un asunto que a simple vista parece más complicado dado el dogmatismo de Milei. “La situación social es crítica pero esto no es del 2001 porque, a diferencia de De la Rúa, Milei tiene caja para corregir algunas cuestiones”, explican en La Plata, en el entorno de Axel Kicillof.

El cálculo de Kicillof

Kicillof dice que no es tiempo de hablar de armados electorales sino de que aparezcan las voces críticas a Milei. En privado, repite una frase: “El problema de Milei no son los perros ni las formas, es su política económica destructiva”. Apareció, esta semana, una medición de la consultora Trends que muestra dos datos: el peronismo le ganaría a LLA y Kicillof, el opositor que más rankea, derrotaría a Milei en un hipotético ballotage.

La danza de las PASO

Aparece, en diagonal, un hilo rojo que unifica a todas las tribus que no habitan el continente Milei: la necesidad de impedir que el Gobierno elimine o suspenda las elecciones PASO. El Ejecutivo prepara el envío del proyecto de Reforma Política y activó a Martín Menem, que llevó a Casa Rosada un mensaje puntual y directo: solo hay que abrir el Congreso para tratar temas que logren el apoyo de los aliados. Está, en agenda, la aprobación del acuerdo comercial con Estados Unidos.

“Mandemos cosas que sabemos que pueden salir, no tiremos bombas de humo que después nos generan problemas”, avisó el riojano, que con ese argumento frizó el proyecto sobre Presupuesto Universitario, asunto que generó ruido en el Gobierno cuando salió el fallo que obliga a la Casa Rosada a cumplir la ley que aprobó el Congreso, Milei rechazó y el Parlamento ratificó.

Es un misil contra la idea de mandar 90 proyectos, que Milei anunció en su mensaje del 1 de marzo y que los primos atribuyen a Sturzenegger y a Santiago Caputo. La ley de Hojarasca estará en el menú pero, para llegar al recinto, tendrá que perder varios capítulos. La discusión de fondo es, sin embargo, la Reforma Política y la cantidad de cambios que incluirá.

Como contó Cenital, una propuesta es establecer el sistema de elección uninominal. En el karinismo creen que ese formato es malo, supone un riesgo para el Gobierno y que, además, no tendrá apoyo en el Congreso. En Casa Rosada aceptan, ahora, que se conforman con un solo artículo de la reforma: la suspensión -ni siquiera la eliminación- de las primarias nacionales. “No va a funcionar eso de sumar cosas extravagantes, como ley de Lemas o votación uninominal, para después sacarlas y que quede lo que nos importa de verdad”, avisan desde el Congreso.

BONUS.
 

  • Kicillof prepara un viaje a España, invitado por Pedro Sánchez y Lula Da Silva. Una cumbre de presidentes progresistas que vienen, ambos, de ponerle límites a Donald Trump: Sánchez encabezó la resistencia europea a la guerra con Irán y Lula, que le ganó la pulseada por los aranceles, negocia en diagonal con China y con Gran Bretaña. Esto último es, como se contó acá el domingo pasado, un tema delicado respecto a la cuestión Malvinas, que esta semana sumó otro capítulo: el respaldo del presidente de Chile, José Antonio Kast, al reclamo de soberanía sobre las islas, un asunto que le valió alguna polémica en su país.
  • Si algo le faltaba al tema Adorni es que se abra, subrepticiamente, una línea policial. En el staff de prestamistas, varias de ellas jubiladas, que consiguió el jefe de Gabinete para su expansión inmobiliaria figuran Graciela Molina de Cancio, una comisario inspector retirada, y su hija, la oficial Victoria Cancio. Le prestaron 100 mil dólares a Adorni. Cancio ocupó, en otros tiempos, la división Viviendas de la Policía Federal, lo que según la investigación la vincularía a operaciones inmobiliarias, con hipotecas y créditos. Se vinculó, además, con la exvicejefa de la PFA, Mabel Franco, que tuvo como subalterno a Ernesto Cancio López, también retirado. ¿Los Cancio son parientes? El retirado envió este viernes a grupos de WhatsApp de uniformados un descargo diciendo que la señora que financió los inmuebles del jefe de Gabinete no es su esposa. La mujer tendría, por su paso por Vivienda de la PFA, vínculo con Nechevenko, cuya oficina está a 2 cuadras de la jefatura de la Policía. Causalidades, seguro. Apareció, además, un antiguo asunto sobre la operación de una financiera que trabaja con efectivos de la fuerza y flota la pregunta sobre la capacidad crediticia de Molina y De Cancio para disponer de ese monto.
  • El caso Nahuel Gallo ofrece derivadas curiosas. El gendarme que estuvo detenido más de 400 días en Venezuela estuvo en Casa Rosada, visita que mostró juntas a Alejandra Monteoliva y Patricia Bullrich, una relación que está casi rota y más tensa a partir de la mala hora de Adorni, que fue el promotor de la rebeldía de la ministra contra su exjefa. La visita de Gallo aportó un dato desconocido: la intervención de Claudio “Chiqui” Tapia en la repatriación del gendarme fue por un pedido directo del excanciller Gerardo Werthein, que no quería negociar de manera directa con Nicolás Maduro y buscó un atajo.
  • El ruido por el reglamento para la elección de jueces tuvo, el jueves, su micro novela. Horacio Rosatti apareció en las comisiones que empezaban a tratar las propuestas, entre ellas una de la Corte, que firmaron Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Solo dos integrantes del Consejo, según la versión oficiosa, estaban dispuestos a darle curso a la propuesta de los cortesanos (Jimena de la Torre y César Grau) por lo que la sugerencia de Rosenkrantz-Lorenzetti estaba condenada a perder por paliza. Por eso, se cuenta, Rosatti se presentó para eludir una derrota de los otros supremos y evitar, así, que escalara el tema. De fondo, claro, el asunto tiene que ver con algo que Juan Bautista Mahiques activó con intensidad: el envío de pliegos. Ante un Gobierno desordenado y paralizado, lo único que parece funcionar es la maquinaria para designar jueces. Hasta el día de hoy, de los 67 pliegos de designación a magistrados del PJN enviados por el Ministerio de Justicia al Senado, 45 (dos de cada tres) surgieron de ternas enviadas desde que Rosatti es presidente.


Por Pablo Ibáñez-Cenital