Baires Fly, dueña del Gulfstream, cotizó el traslado a pedido de un intermediario norteamericano y el excandidato brasileño embarcó con pasaporte italiano. Su titular, Luis Grande, niega cualquier relación con la causa ANDIS.
El avión privado en el que Flávio Bolsonaro salió de la Argentina en la madrugada del miércoles costó unos 140 mil dólares. No lo pagó el senador brasileño ni nadie de su entorno de forma directa, sino un broker de Estados Unidos que contrató el servicio a Baires Fly, la operadora argentina dueña del Gulfstream G400, con identificación LV-JQW, según pudo reconstruir PERFIL. El traslado se pactó el lunes, el mismo día en que Flávio les aseguraba a sus aliados del Partido Liberal (PL) que se quedaría en Brasil para encabezar la oposición a Lula da Silva.
Según reconstruyó este medio, la operación se armó como cualquier vuelo ejecutivo. El intermediario norteamericano pidió un presupuesto y la empresa cotizó el traslado. En las conversaciones previas, el broker avisó que los pasajeros serían brasileños, la compañía pidió que tuvieran la documentación en regla y se mencionó que Bolsonaro podía estar entre ellos. Cerca de la empresa sostienen que los documentos recién se los entregaron a la tripulación cuando el grupo llegó al aeropuerto de Puerto Iguazú. Eran pasaportes italianos. "No sorprendió que sea Bolsonaro", indicó la fuente consultada.

El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes le había cancelado los pasaportes brasileños, incluido el diplomático, y le había prohibido salir del país, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero y evasión de divisas. Flávio tiene ciudadanía italiana desde 2023. Con esos papeles, la Dirección Nacional de Migraciones informó a las 2 de la madrugada del miércoles que había entrado a la Argentina “con documentación hábil” y “sin ningún impedimento legal”. Este martes a las 22.50 ya había cruzado el puente Tancredo Neves con su esposa y sus dos hijas, y a las 0.21 de este miércoles despegó hacia Guayaquil, con destino final en Miami.
La declaración general del vuelo confirma varios puntos de la operación. El documento es de “salida”, está fechado el 27 de octubre y registra a Baires Fly S.A. como propietaria de la aeronave LV-JQW, en un vuelo “privado” con origen en el aeropuerto de Cataratas del Iguazú (SARI) y destino en Guayaquil (SEGU). En el manifiesto de pasajeros figura en primer lugar “Nantes Bolsonaro Flavio”, con nacionalidad italiana y un pasaporte de ese país. Su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus dos hijas, menores de edad, figuran con nacionalidad brasileña. La tripulación declarada es de tres personas: dos pilotos y una tripulante de cabina, todos argentinos. El papel tiene el sello de Migraciones con la leyenda “Documentación verificada” y fecha del 28 de octubre, el de la Aduana del aeropuerto internacional y una anotación manuscrita que resume “04 PAX” y “03 TRIP”.
La salida desde la Argentina no fue puntual. En la empresa admiten que hubo que demorar el vuelo y que la demora se le cobró al cliente, como prevén los contratos de este tipo de servicios. Baires Fly opera nueve aviones y hace vuelos ejecutivos y sanitarios. En la compañía insisten en que su intervención se limitó a eso: operar un vuelo contratado por un tercero. Remarcan que nadie de Baires Fly fue citado por la Justicia ni aparece vinculado a ninguna causa.

Tampoco hubo contacto con el Gobierno, según las mismas fuentes. Nadie de la administración de Javier Milei llamó a la empresa, ni antes ni después del vuelo. La versión más fuerte que circula es de un involucramiento personal del asesor Santiago Caputo, quien habría viajado hasta Misiones para garantizar él mismo la salida segura de Bolsonaro.
El dato se suma a las inconsistencias oficiales que dejó el caso. El martes a la mañana, Casa Rosada difundió un comunicado en el que afirmaba que Migraciones no había registrado ningún ingreso de Flávio Bolsonaro y que no existía “ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro”. Horas después, el propio organismo confirmó el ingreso y la salida.
Que el pago haya pasado por un broker estadounidense agrega otra capa al caso. Folha de S.Paulo, en base a fuentes cercanas a la familia, informó que la administración de Donald Trump conocía el plan. El esquema permitió que la contratación no quedara a nombre del clan Bolsonaro y que la operadora argentina no tuviera trato directo con quien finalmente pagó.
En las últimas horas, el nombre de Baires Fly también quedó vinculada a la causa por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde es mencionado el empresario Sergio Mastropietro. Grande, titular de la empresa, lo descartó de plano: “Absolutamente un carajo tiene que ver Baires Fly con ANDIS”, dijo a PERFIL.

Por Mauricio Caminos - Perfil

