Misiones Para Todos

En busca de una alternativa popular ante el nuevo orden global post democrático

El Imperio agoniza matando a propios y ajenos

Durante la pandemia del COVID 19, no pocos idealistas creímos advertir indicios de un eventual nuevo orden global más humano y en sintonía con la Madre Tierra, a partir del clareamiento de cielos y espejos de agua propiciados por la desaceleración de la economía, la incursión de animales silvestres en algunos cascos urbanos, y el emocionado reconocimiento general al compromiso de los agentes de salud.

Sin embargo, tras el desconfinamiento, ese “Efecto Disney” se disipó de inmediato. Para muchos analistas de la política internacional, aquella cuarentena ofició como caldo de cultivo de un nuevo orden global post democrático del que ya habla sin tapujos desde el Wall Street Journal al Partido Verde británico, y que ha sido categóricamente confirmado durante la madrugada del 3 de enero próximo pasado con la incursión imperial a sangre y fuego en una nación soberana de Nuestra América, cuya motivación - el saqueo del petróleo - no intentó maquillar ninguno de sus promotores.

Como si no alcanzara con ello, acaba de trascender la advertencia del presidente de EEUU, Donald Trump a las autoridades venezolanas, afirmando que si no cooperan con las exigencias de Washington, “están preparados para un segundo ataque”, incluso más duro que el primero. Esta amenaza surge tras la operación que resultó en la captura del presidente constitucional de la Venezuela Bolivariana, Nicolás Maduro Moros, y el interinato en ese cargo de Delcy Rodríguez. Trump explicó desde la Casa Blanca que mantienen contactos con la presidente interina y canales abiertos con Caracas, pero insistió en que si las autoridades “no se portan bien”, podría haber una nueva ofensiva militar estadounidense dentro del territorio venezolano. Por su parte, Rodríguez ha rechazado públicamente las órdenes de Washington sobre la política interna venezolana, defendiendo que las decisiones del país deben tomarse desde adentro e insistiendo en la intención de resolver las divergencias a través del diálogo político, no por imposiciones externas. Esta tensión se da en un momento crucial tras la captura de Maduro, donde Washington ha mostrado interés en influir en la “transición” política, incluso vinculando temas como el acceso al crudo y la restauración de relaciones diplomáticas, lo que ha reconfigurado la dinámica interna y regional.

Pero “no todo lo que brilla es oro” para la Casa Blanca. Sin ir más lejos, la muerte ante cámaras del enfermero norteamericano de 37 años Alex Jeffrey Pretti en Minneapolis y la ofensiva del ICE bajo el segundo mandato trumpista ha propiciado que hasta la propia prensa hegemónica del Gran País del Norte califique dicha operatoria como Terrorismo de Estado. Los medios de todo el planeta han repasado hasta el cansancio las imágenes que desmienten la versión oficial, dan cuenta del clima de impunidad, el choque entre el gobierno federal y Minnesota ante la denuncia de “ocupación”, y el despliegue de la Guardia Nacional. Además, explican cómo la persecución migratoria se convirtió en un negocio multimillonario: privatización de entrenamientos, contratos tecnológicos, biometría e inteligencia artificial, y un aparato armado que opera como fuerza de guerra interna, a la manera de las propiciadas por la Doctrina de Seguridad Nacional que dio fundamento a los Terrorismos de Estado que campearon en Nuestra América entre los años 70 y 80. Protestas en ascenso, derechos civiles en retroceso y la pregunta clave de esta era: cuando un Estado mata sin consecuencias, ¿qué queda de la democracia?

Como viene siendo público y notorio, toda acción criminal perpetrada por las fuerzas que deberían preservarnos está precedida por abundantes argumentos tendientes a justificarla.

Ante la ya flagrante guerra cognitiva y cultural en curso, el combate al neofascismo deberá encargarse de desmantelar la manipulación emocional, la desinformación y el uso de IA que buscan hackear la mente y polarizar a la sociedad. Las claves incluyen fortalecer la educación crítica, fomentar la autonomía mental, combatir fake news en redes sociales y construir narrativas contrahegemónicas que promuevan la solidaridad y el bien común.  

Bajo esa premisa, resulta urgente entender tanto la naturaleza como el alcance de la Guerra Cognitiva, dado que se trata de un "duelo de ideas" y un ataque constante a la percepción, utilizando noticias falsas y clichés para neutralizar el pensamiento crítico.

Su campo de batalla principal son las redes sociales, donde los algoritmos amplifican la polarización y la desinformación.

En tal contexto, se impone al campo popular desmentir noticias falsas en el entorno familiar, cuestionar estereotipos y no callar ante el desprecio normalizado.

La novedad también demanda la creación de espacios de ayuda mutua, defender la educación crítica y promover el altruismo, contrarrestando el autoritarismo, el racismo y el patriarcado, tendiendo a superar la situación meramente defensiva de las luchas y proponer alternativas de futuro, desafiando la narrativa del neofascismo que intenta limitar el pensamiento rebelde. 

Esta lucha es fundamental para neutralizar la manipulación de la percepción pública que busca modificar el comportamiento popular propiciando formas de tolerancia o resignación al autoritarismo.

Así lo describe Peter McLaren en el prólogo, del ensayo “Guerra cognitiva y cultural. Claves para combatir el auge del neofascismo”, sosteniendo que tal conducta “juega un papel importante en el desarrollo de un proyecto revolucionario antifascista que intente crear los espacios de ayuda mutua y de altruismo desinteresado, donde el poder se concentre en la comunidad y se dirija al bien común, donde se humanicen las relaciones sociales y se respeten las diferencias, donde se eviten el totalitarismo en política, el autoritarismo en la religión, el paternalismo en nuestras relaciones sociales, el patriarcado en nuestras familias, el ecocidio en nuestra relación con la naturaleza y el epistemicidio en nuestras relaciones con otros grupos, comunidades y países”.

En nuestro caso, bueno es recordar que hacia octubre de 2025 el gobierno de La Libertad Avanza estaba de salida, y no seguiría en ejercicio de no haber mediado el soplo de vida que le insufló la administración Trump, lo cual - definitivamente sin dominio de la inflación - convierte a la libertariana en una gestión de Walking Deads.

Muy a pesar de ello, un primer mandatario inéditamente insensible al dolor ajeno, mientras hace más de 50 días que la Patagonia arde sin más asistencia que la de heroicos socorristas, prefiere imitar al Dúo Pimpinela con Fátima Flores en el auditorio del Hermitage Hotel marplatense, cercado por compatriotas que lo señalan como vendepatria

En conclusión, ahora que el magnate inmobiliario que alquila el Salón Oval de la Casa Blanca parece estar recalculando el desastre que su política de mano dura vino produciendo en Minnesota, vale la pena tomar nota de las lecciones que deja la lucha de ese pueblo, que ha sido capaz de organizarse para hacer sonar bocinazos de alarma ante la proximidad de la represión paraestatal, producir embotellamientos deliberados para obstaculizar su circulación, y hasta dar la vida por semejantes de origen no anglosajón, significativo detalle a tener en cuenta en un momento en que los trolls de Javier Gerardo Milei, procurando ser más papistas que el Papa, denuncian que las villas de emergencias argentinas están pobladas por un 90% de inmigrantes ilegales y supuestamente de dudosa calaña.

En conclusión, todas las alarmas que despierta la gestión anarcocapitalista son pocas. Para tomar debida dimensión, baste con señalar que en los últimos días la Multisectorial No a la Base Yanki en Neuquén expresó su preocupación y alarma ante los aterrizajes en nuestro suelo nacional, desde el 23 de enero próximo pasado, de manera semifurtiva, porque no fueron anunciados públicamente con anticipación (sólo informados por la embajada de los Estados Unidos en tiempo presente, y sin información por parte de los funcionarios del estado nacional argentino), de dos aviones de transporte del Departamento de Guerra de los Estados Unidos (!)

A todo esto, saludablemente, el Frente de Sindicatos Estatales y Gremios de Empresas Públicas que impulsa ATE resolvió realizar un Paro General con movilización el día que se trate la reforma laboral en el Senado y además evalúa anticipar medidas de fuerza en los primeros días de febrero en las provincias cuyos gobernadores respalden el proyecto del oficialismo. El Secretario General de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, además, expresó ese mandato en la reunión que mantuvo en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) con sindicatos de la CGT. Dicho encuentro dio a luz una nueva herramienta de lucha. Se llama Frente de Sindicados Unidos (FreSU) Lo integran gremios como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), la Federación de Aceiteros, la Asociación de Trabajadores del Estado y La Fraternidad, entre otros. Este nuevo espacio, donde abrevan gremios de la CGT y de las dos CTA, acordó un plan de acción con movilizaciones en diferentes provincias para culminar el 11 de febrero, fecha prevista para el tratamiento de la reforma en el Senado, en una gran movilización frente al Congreso.

Vale la pena recordar que Daniel Yofra, hoy titular de la Federación de Trabajadores Aceiteros, llevó a los trabajadores de su sector a ganar los sueldos más altos del país y se convirtió en la figura que mejor encarna al sindicalismo combativo. No tiene un lugar destacado dentro de la estructura de la CGT, de la que es crítico, pero en el mundo del trabajo es una referencia indiscutida. Desde allí viene reclamando a los gremios y las centrales obreras - tanto a la CGT como a las CTA - que se pongan al hombro la pelea contra la reforma laboral, no con un paro, sino con un plan de lucha que escalone varias huelgas y movilizaciones. “No hay otra, con este gobierno”, sostiene.

En la misma tesitura, la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT) convocó a un Cabildo Abierto para organizar “de forma unitaria” la movilización contra la mentada reforma y los cambios en la Ley de Glaciares,que el Gobierno intentará aprobar en el Senado. La cita será el miércoles 4 de febrero en el Hospital Garrahan, a partir de las 16, y también se tratará la “defensa de los 44 trabajadores del hospital sumariados”.

Habrá que ver cómo reacciona la conducción de la CGT, ante esta muestra de autonomía en lo que hace a la lucha contra la reforma laboral.

Por su parte, el activismo LGTBQ+ ha resuelto retomar la iniciativa que impulsara con singular eficacia el 1° de febrero del pasado año. Según sus promotorxs, el antifascismo y el antirracismo deben habitar el conflicto y no la rosca, deben salir a la intemperie y no acostumbrarse a la comodidad, deben centrarse en las necesidades concretas de las vidas que son descartables y no en prácticas agotadas como discutir indefinidamente por montar un escenario o consensuar un documento cuando abundan compañerxs que duermen en plazas y no tienen para comer.

En las últimas horas vienen celebrándose asambleas abiertas en distintos puntos del país para organizar lo que será una nueva Marcha del Orgullo Antifascista a realizarse el próximo 7 de Febrero.

Tales iniciativas traen a la memoria una elocuente estrofa del inolvidable cantautor uruguayo Daniel Viglietti: “que una gota con ser poco, con otra se hace aguacero”.-

Por Jorge Falcone-La Gomera de David