Roque Gervasoni es el único funcionario de la Renovación Neo en la trinchera contra el ajuste y la hipocresía libertaria. La controversial "perestroika" que impulsa el gobernador Hugo Passalacqua apunta a la militancia misionerista. Diego Hartfield no puede disimular quién es y lo qué es, eso esperanzador, la soberbia mata talento.
Desde country en Buenos Aires a una vacaciones en Miami
El presidente del IMaC, Roque Gervasoni, publicó una foto en su cuenta de Facebook para ridiculizar al diputado nacional libertario Diego Hartfield como "corredor de bolsa" junto con una crítica fuerte a sus videos. El conflicto entre el renovador y el se convirtió en uno de los choques discursivos más fuertes de la semana en Misiones. No solo porque se cruzaron dos estilos, sino porque se enfrentaron dos lecturas económicas completamente opuestas sobre la crisis nacional. Y, sobre todo, porque en el ida y vuelta mostró que uno conoce el funcionamiento del Estado y otro se ampara en slogans.
Todo comenzó cuando Gervasoni confirmó un recorte del 40% en los contratos con relación de dependencia del IMaC, forzado —según explicó— por la abrupta caída de recursos nacionales que afectó a todas las provincias. En una extensa publicación, el funcionario describió la situación como “uno de los momentos más duros” de su gestión, responsabilizando directamente al modelo económico de Javier Milei.
“El equilibrio fiscal de Nación lo logran con recortes durísimos a las provincias… hacen un cóctel totalmente destructivo”, advirtió. Y reconoció que el ajuste “golpea las puertas de mi oficina” obligándolo a tomar decisiones “con dolor a flor de piel”, incluso hacia trabajadores que “seguramente votaron este modelo LIBERTARIO que asfixia”.
Hartfield desde la playa
Apenas horas después, el diputado nacional Diego Hartfield —convertido en figura pública a fuerza de videos defendiendo el modelo libertario— eligió responder. Con tono acusatorio, afirmó que “hacen crecer el Estado y después nos echan la culpa”, defendiendo al gobierno nacional.
Para el legislador, la crisis no se originó en la motosierra libertaria sino en un supuesto “Estado elefantiásico” financiado por impuestos, ATN y déficit. Repitió la receta: menos Estado, más “alivio” al sector privado y un ajuste que —según él— permitiría que vuelva el crecimiento.
La respuesta expuso, más que una mirada técnica, una simplificación dogmática sin referencias a la realidad provincial ni a los indicadores actuales. Una línea argumental que puede funcionar en redes donde las cuestiones técnicas y reales no se discuten en profundidad.
Gervasoni responde: “Habla sin saber”
La reacción de Gervasoni fue inmediata y contundente. Desde su cuenta personal, devolvió crítica con crítica, pero con datos, contexto y un diagnóstico económico mucho más elaborado que las frases de manual del diputado.
“El corredor de bolsa sin título ahora también se declara economista; hace una mezcla de informaciones y conceptos que es candidato para el micro ‘Hablemos sin saber’”, lanzó.
Luego, desarrolló un análisis de fondo:
- que el superávit de Milei no se logró por crecimiento ni eficiencia, sino “recortando transferencias, paralizando la obra pública y retirando al Estado de funciones básicas”;
- que sin salarios, sin obra pública y sin crédito no hay consumo, y sin consumo no existe actividad privada que resista;
- que la obra pública no era gasto, sino “herramienta clave para sacar gente de la pobreza y dinamizar economías regionales”;
- que los impuestos financian hospitales, escuelas y rutas, algo que el discurso libertario omite mientras las tarifas siguen subiendo y los ingresos se derrumban.
Pero el cierre fue el golpe político más certero:
“En lugar de hacer videos en playas para vender humo, el gobierno debería ocuparse de la gente endeudada, de los comercios que cerraron, de las familias que ya no pueden sostener tarifas, alquileres y alimentos”.
Un contraste que beneficia a Gervasoni
El cruce dejó expuesto un contraste nítido. Mientras Gervasoni explica números, admite dificultades, pide disculpas y se hace cargo de decisiones difíciles, Hartfield responde con eslóganes despegados de la realidad provincial. Mientras uno habla de trabajadores, comercios y familias, el otro se refugia en teorías generales que no explican por qué Misiones perdió más del 80% de los ATN o por qué la obra pública nacional está paralizada.
En un momento de crisis profunda, la discusión entre ambos no solo es política: también es pedagógica. Y, al menos en este capítulo, la solvencia argumental del funcionario provincial terminó dejando al diputado libertario en un lugar incómodo, casi caricaturesco, atrapado entre su propio libreto y un país real que ya no encaja en frases de 20 segundos grabadas en la playa.
Fuente: Misiones Opina

