Misiones Para Todos

German Bordón, de diputado radical acosador a profesor universitario

La reciente ratificación del dictamen del Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo puso al descubierto el largo proceso sucedido desde que la ex diputada provincial y presidenta del partido radical María Losada, denunciara al otrora legislador provincial de su espacio por acoso sexual. Para ella, expulsión y fin de su carrera política; para él, conchabo en la Procuraduría Penitenciaria Federal y docencia en una Universidad privada.

Casi seis años después de la denuncia radicada por María Losada el INADI notificó a la Cámara de Representantes de Misiones que existió violencia de género de Germán Bordón hacia su persona, en el momento en que ambos estaban próximos a asumir como diputados provinciales en 2013.

Losada denunció una situación de violencia de género primeramente al Tribunal Nacional de Ética de la Unión Cívica Radical en marzo de 2015: “el 7 de noviembre de 2013 en la oficina del bloque de diputados de la UCR se desarrolló una reunión legislativa de la que participaron todos los diputados que a partir del 10 de diciembre de ese año formarían parte del bloque. Es decir, el diputado Molina (ya en ejercicio de su mandato), y los diputados próximos a asumir: González, Escalada, Pegoraro, Bordón y la que suscribe”.

“Finalizando la reunión, y en presencia de los otros diputados, Germán Bordón me dirigió la palabra expresando que ‘ellos’ me iban a hacer feliz a partir de ahora, explicando que para alcanzar la felicidad yo debía ‘estar’, en clara alusión a mantener relaciones sexuales, con los otros 5 integrantes del bloque, un mes con cada uno, es decir alternando entre ellos, agregando finalmente que de esta manera ellos evitarían conflictos acerca de la eventual paternidad”, relató Losada y sentenció: “Luego de escuchar semejante agravio que me denigra y deshonra profundamente, lo increpé diciéndole que lo consideraba un misógino violento, abrí la puerta y me retiré del lugar”.

A partir de allí se produjeron una serie de hechos que fueron catastróficos para Losada: expulsión de su partido (del que llegó a ser presidenta) por el hecho de haber formado otro bloque al negarse a compartir espacio con el acosador Bordón (que sería el conductor del bloque de la UCR en la Legislatura provincial).

Ya en 2015 había salido un dictamen del INADI en el que se aseveraba que la conducta de Bordón se inscribía en violencia de género y como había ocurrido en el ámbito laboral, era posible su expulsión de la Cámara de Representantes. Pero en la Legislatura el trámite se estancó, el dictamen quedó sin efecto y ordenaron al INADI un nuevo procedimiento de recolección de pruebas.

En 2018 siguieron las malas noticias para Losada, el INADI cambió sus autoridades, por lo que realizaron otro pedido y lo único que consiguieron fue una dilación que jugó a favor de Bordón. La estrategia fue no informar a la Cámara del dictamen, para que de ese modo no se resuelva la cuestión.

María Losada sostiene amargamente que de la UCR la “expulsaron gratis” y la agraviaron, y que su futuro entero se puso en cuestión: “no sé cómo hubiera sido mi destino, mi vida política en la UCR, si hubiera ganado o perdido, si podría haber sido senadora o diputada”. Exige un desagravio tanto de la UCR como de la Legislatura provincial, más adelante evaluará si tomar acciones civiles y/o penales.

Las irregularidades se acumularon: quien cajoneaba el expediente era Julián Seniuk, ex secretario de Luis Pastori (presidente de la UCR al momento de la expulsión de Losada y Escalada) y redactor del texto que confirmaba la eyección de la hija de Mario Losada del centenario partido.

Ya al comienzo del affaire la vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, de Derechos Humanos, Municipales y Juicio Político de la Cámara de Representantes en ese entonces, Lilia Marchesini, explicaba que el expediente “tiene dos ejes muy fuertes, el de violencia de género y el de persecución política”. Incluso señaló en aquel lejano 2015 que el diputado Germán Bordón “está presente e integra la Comisión de Asuntos Constitucionales y Derechos Humanos, y en ningún momento él ha hecho algún tipo de aclaración respecto a todo lo que en ese expediente está escrito”.

¡Bordón, Bordón, que grande sos!

Por su parte, Germán Bordón salió indemne (hasta ahora) de haberle propuesto tener relaciones sexuales con todo el bloque a María Losada para que “sea feliz”. Actualmente reparte su vida profesional como delegado de la Procuraduría Penitenciaria Federal, donde se encarga de defender los derechos de hombres y mujeres privados de la libertad en el ámbito federal en Misiones, y como docente de la carrera de Derecho en la Universidad Gastón Dachary. Se podría decir que el ex diputado Bordón fue un proto Juez Geminiani, el magistrado de la Cámara Federal de Casación que el pasado Día de la Mujer envió un mensaje al grupo de WhatsApp de la cámara que decía: "Feliz día para todas!!! Especialmente para las delincuentes!!! Solo se alcanzará la igualdad cuando se les reconozca el derecho a delinquir! Y también entonces sean pertinentemente penadas!!! Mientras tanto poniéndolas en evidencia!!! Gran abrazo!!!! Hasta qué la igualdad nos es solo relato!!!"

La UCR Misiones prefirió acusar de traición a Losada, junto a Hugo Escalada, expulsarla y prohibirle utilizar los símbolos partidarios. La particularidad del caso, ya que lamentablemente existen muchos hechos de violencia de género en distintos ámbitos, es que se trata de un apellido insigne en la política misionera y en la esfera radical especialmente: su padre, Mario Losada, fue senador nacional por Misiones durante 16 años, jefe del bloque de senadores de la UCR y llegó a presidir el Senado nacional entre 2000 y 2001.

Esta situación, que se ha convertido en un antecedente sin igual de violencia institucional y política en la provincia y en el país, le sucedió a alguien con el linaje antes descripto dentro de la política misionera, es fácil imaginarse lo que pudo o puede pasar con una legisladora novel de una fuerza política minoritaria.

Por Edgar Morin