A casi 51 años del asesinato de "Patulo" Rave
Jacek Piechocki deberá presentarse ante el juez Ernesto Kreplak por su presunta participación en el secuestro y homicidio del militante de la UES. La fiscalía sostiene que integraba la organización paraestatal que sembró el terror en La Plata antes del golpe de Estado.
Cuando Jacek Piechocki pensaba que se había salido con la suya, le llegó la hora de presentarse en los tribunales para dar explicaciones sobre su paso por la Concentración Nacional Universitaria (CNU). El juez federal Ernesto Kreplak llamó a indagatoria a Piechocki por su supuesta vinculación con secuestro y asesinato de Ricardo “Patulo” Rave, un militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) a quien la banda de ultraderecha –con apoyo del Ejército y la policía bonaerense– torturó y colgó de un puente en La Plata.
Piechocki (80) deberá presentarse el próximo 23 de junio a las once de la mañana en el juzgado federal de Kreplak. El juez decidió su convocatoria como imputado tras un pedido de la unidad fiscal que integran Gonzalo Miranda, Ana Oberlin y Juan Martín Nogueira.
“Patulo” era parte de una familia con militancia en La Plata. Eran nueve hermanos. Como estudiante secundario, conocía a algunos de los matones de la CNU, como Carlos “Indio” Castillo, el represor que el año pasado eligió la Corte Suprema para mandar un mensaje contra los juicios –y, en particular, la extensión de las prisiones preventivas–.
El 23 de diciembre de 1975, “Patulo” decidió pasar a saludar por la casa en la que vivían sus padres con sus cuatro hermanos menores. Llegó cerca de las 23. Él ya no vivía allí. Estaba de novio y tenía intención de casarse pronto. Tenía previsto ir al día siguiente a Villa Gesell para pasar unos días en la playa.
Entre las dos y las tres de la madrugada, una patota irrumpió en la vivienda de los Rave. Entraron a la pieza en la que “Patulo” dormía con dos de sus hermanos varones menores. Los sacaron a los empujones y patadas mientras los apuntaban con armas de fuego. En el ínterin, la banda saqueaba todo lo que era de su interés en la casa.
Uno de los hombres que tenía voz de mando dijo: “Éste es uno de los anda jodiendo con el boleto”. La referencia era al reclamo por el boleto estudiantil. “Patulo”, como cientos de estudiantes secundarios, había participado en movilizaciones durante 1975 –entre las que se incluía el reclamo por el transporte para poder ir a clase–.
En un determinado momento, la patota –en la que había integrantes que vestían uniforme de fajina y borceguíes– se llevó al muchacho después de decirle que se vistiera y agarrara el documento. Él se fue pidiéndoles a los padres que se quedaran tranquilos y que llamaran al tío “Willy”, que era militar de carrera.
Horas después, llegó el aviso de que debían presentarse en la jefatura de policía. El padre fue y allí se enteró de cómo habían destrozado a su hijo, a quien golpearon y colgaron del puente denominado Camino Arana entre 30 y 90, La Plata. La familia también contó que había sido acribillado.
Para la fiscalía, hay indicios más que suficientes que marcan que Piechocki estuvo en la casa de los Rave cuando secuestraron a “Patulo”. El Ministerio Público Fiscal (MPF) calificó a la CNU como una organización armada paraestatal que llevó adelante de manera sistemática, organizada y con connivencia estatal crímenes durante mediados de los años ‘70.
La CNU solía cometer crímenes que tenían como sello característico el acribillamiento. El ensañamiento con los cuerpos de sus víctimas perseguía tres objetivos: instalar el terror, demostrar la identidad de los autores y hacer gala de su capacidad operativa.
En el primer juicio por los crímenes de la CNU que se hizo en La Plata se mencionó a Piechocki. De hecho, la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos había pedido que se lo investigara, tal como surge de los fundamentos de la sentencia.
La información más detallada sobre Piechocki proviene de la investigación que hicieron Daniel Cecchini y Alberto Elizalde Leal para Miradas al Sur y que después se publicó en el libro La CNU: El terrorismo de Estado antes del golpe.
Allí se contaba que los Piechocki eran dos hermanos: Jacek –el mayor– y Cristóbal –el menor–. Ambos estaban ligados a la CNU. Jacek se presentaba como “Pablo” y las agrupaciones de izquierda solían llamarlo “pan de leche” por su tez blanca y su cabello rubio. Había quienes se referían a él como “Alemán” o “Polaco”.
Era frecuente verlo vistiendo un traje azul. Lo describían como un provocador que solía gritar que los “bolches” debían volver a Moscú. Según esas fuentes, era uno de los matones que ingresaron armados a una asamblea de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Fuentes judiciales le dijeron a este diario que se encontró un legajo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA), en manos de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), en el que se hablaba de Piechocki como un activo elemento de la CNU. Jacek Piechocki se dedicó a la abogacía con el tiempo.
Otro que lo mencionó como integrante de la CNU fue Alfredo Ricardo Lozano, un policía al que se conocía con el apodo de “Boxer” y también era parte de esa organización de extrema derecha. Lozano dejó una declaración ante escribano público en la que se refería a Piechocki como “Polaco” y lo asociaba al “Indio” Castillo.
En la actualidad, el caso de “Patulo” está siendo examinado por el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata que lleva adelante el segundo juicio por crímenes de la CNU. En el proceso, se considera que la familia –que actúa como querellante con la representación del abogado Pablo Llonto– sufrió otros hechos de violencia previos, como el secuestro de un hermanito de nueve años.
En el proceso están siendo juzgados Castillo, Juan José “Pipi” Pomares y Antonio “Tony” Jesús. Fue en este juicio que el TOF 1 --integrado por Jorge Gorini, Gabriela López Iñíguez y Roberto Minguillon-- le pidió al Ministerio de Justicia que informe si iba a continuar querellando en las causas de lesa humanidad.

Por Luciana Bertoia.-P/12

