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De mano derecha a arrepentida: quién es Mirta “Shakira” Guerrero, la acusadora de Milagro Sala

Apodada así por su larga cabellera, la referente del movimiento jujeño Pibes Villeros acusó a la líder de Tupac Amaru de ser “un monstruo” y dijo que la acompañó por necesidad.

Mirta “Shakira” Guerrero, la ex colaboradora de Milagro Sala que habló sobre sus estrechos vínculos con la líder de Tupac Amaru, a la que definió como “un monstruo disfrazada de dirigente”, y a la que culpó por instalar “un Estado paralelo” en Jujuy, pasó muchos años disfrutando de la impunidad que le daba su protectora. Pero se cansó.

Presa durante tres años y tres meses de prisión, “Shakira” describió sus vivencias junto a la líder social y dijo que “la plata iba directamente a la casa de Milagro Sala, la recibían, la contaban y ella tenía dos placares con doble fondo, donde la guardaba”.

“A Milagro la conocí hace 26 años. En aquella época mi hija iba a un jardín y ella solía hacer reuniones a través de ATE. La conocí y empecé a militar, tiempo después se armó la Túpac Amaru y eso me fue sumando. La necesidad que había en aquella época me hizo sumarme”, relató Guerrero.

Asimismo, reveló que la líder social viajaba con abultadas delegaciones para transportar dinero y rememoró una visita al Papa Francisco en el Vaticano con 16 personas.

Según el procurador Eduardo Casal, la referente del movimiento social Pibes Villeros “cumplía funciones de seguridad, formaba parte de los pagos a cooperativistas y era delegada de escuela”.

“También fue parte del grupo cerrado de finanzas de Milagro y participa de las acciones de amedrentamiento de los residentes en el barrio de la Tupac Amarú. Guerrero siempre intervenía cuando desalojaban a alguien en el barrio”, agregó a principios de este año.

Según la justicia, Shakira “formó parte del círculo de confianza de la jefa de la asociación ilícita, siendo su principal función la relativa a la custodia y traslado del dinero proveniente del fraude en perjuicio del Estado hacia el destino que se le indicaba”. 

Y agregaron: “Actuaba a la vez utilizando la violencia a fin de cumplir los designios de la jefa de la asociación ilícita”.

“Shakira”, tal y como la apodaron por su larga cabellera, fue condenada a seis años de prisión en la causa conocida como “Pibes Villeros”, en la que las cámaras del Banco Nación de Jujuy la filmaron retirando por caja, en dos días, unos $30 mil millones de pesos que eran para realizar obras. 

En 2012, Shakira protagonizó un altercado con un equipo periodístico del programa “Periodismo para Todos” de Jorge Lanata, en el momento que los mismos realizaban tomas en uno de los barrios más grandes que construyó la Tupac en la capital provincial.

En 2012, ella y su compañera Patricia “Pato” Jaldín fueron detenidas después de haber sido acusadas de “violación de domicilio y amenazas”, hecho que sus abogados calificaron, sin embargo, como “una clara vocación de persecución política a quienes integran la Organización”.

Guerrero y Jaldín fueron acusadas de ingresar al predio de una Cooperativa y propinar amenazas de muerte a tres cooperativistas del barrio Alto Comedero, de la capital jujeña.

Un año después, mientras estaba detenida en el penal de mujeres de Alto Comedero junto a Sala, intentó suicidarse mediante ahorcamiento. La mujer dijo en ese momento, de acuerdo al relato de su organización: “¿qué necesitan… que me corte para que me atienda? Díganle a Gerardo (Morales) que si quiere un muerto, acá lo va a tener”.

En 2021, Shakira fue condenada a un año y medio de prisión de ejecución condicional acusada, junto a Jaldín, de “robo en poblado y en banda en grado de tentativa” por ingresar en 2016 a una bloquera ubicada en el barrio Islas Malvinas de San Salvador de Jujuy para sustraer materiales del predio.

En libertad condicional tras haberse cumplido dos tercios de su condena, la ex militante, que siempre sostuvo ser inocente, se mostró arrepentida de su participación en la Tupac Amaru y aseguró haber dejado de creer en Milagro Sala, a quien definió como una persona “muy violenta” que logró poner en pie “un Estado paralelo” en Jujuy.

“Milagro era violenta, siempre lo fue. Ella saltó toda la vida a favor de los hombres y en contra de las mujeres. A mi me pasó que estuve en su casa y me tiraron una colcha y me empezaron a pegar. Cinco hombres fuertes, grandes y ella mirando. Quería ver si yo resistía golpes. Yo la miraba a ella y se cagaba de risa”. 

“Imagináte si eso me lo hizo a mí, que dejé a mi familia para trabajar con ella… En ese momento no se podía decidir, no había trabajo”, recordó Guerrero.

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