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Jorge Macri: “En Juntos por el Cambio nadie debería hablar de candidaturas hasta dentro de un año”

El flamante ministro de Gobierno porteño explicó, en diálogo con Ricardo Carpena para Infobae, por qué dejó la intendencia de Vicente López, fue renuente en hablar de su futuro político y elogió tanto a Horacio Rodríguez Larreta como a Mauricio Macri

— ¿Por qué aceptó este puesto en la Ciudad? ¿Qué representa este desafío para usted?

— Me pareció una convocatoria interesante de Horacio (Rodríguez Larreta). Creo que soy el primer intendente del conurbano que integra un gabinete de la Ciudad de Buenos Aires. Traer la mirada de provincia a ciudad, sobre todo en este país pospandemia y con diez años de experiencia en la gestión, es interesante. Así que me gustó el desafío y lo acepté porque tengo la tranquilidad de saber que hay un equipo en Vicente López que va a poder continuar la gestión sin que yo esté físicamente ahí. Son diez de años, consolidación de un equipo, una gestión muy aceitada. Si sintiera que algo de lo que hicimos hasta ahora se pone en riesgo no hubiera aceptado. Es lindo también poder tomar distancia de un equipo y ver cómo se desenvuelve. Voy a estar igual: una vez que uno es intendente siempre lo es.

— ¿Qué le puede aportar a la gestión?

— Traigo mucha experiencia de provincia. Hace 17 años que empecé a recorrer la provincia de Buenos Aires. Fui diez años intendente y lo que puedo poner sobre la mesa es la capacidad de interactuar con intendentes y con la provincia entendiéndolos a ellos, porque una cosa es querer resolver o encontrar puntos de acuerdo con una mirada desde la ciudad y otra cosa es estar sentado en la ciudad pero hablar el mismo idioma de los problemas y de las complejidades que tiene la provincia. Sos una especie de traductor, entendés ese idioma y entonces es más fácil encontrar acuerdos. Así que mi objetivo es tratar de hablar mucho, interactuar y generar ejes de gestión con los intendentes y hacer lo mismo con la provincia. Tengo la suerte de que el jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires (Martín Insaurralde) es también intendente y el vicejefe de gabinete, Juan Pablo de Jesús, también.

— ¿Se imagina más fácil el diálogo aunque haya tensiones políticas?

— Sí, hablamos el mismo idioma, el idioma concreto de la gestión, de los problemas de los bonaerenses. Hay un lugar común de decir que hay mucha gente de la provincia que entra a la ciudad todos los días, pero también mucha gente de la ciudad que sale todos los días a trabajar a la provincia.

— ¿Cambió su mirada luego el resultado electoral en la provincia de Buenos Aires? Antes de las PASO, cuando se definían las candidaturas, usted se resistía a aceptar a Diego Santilli porque creía que los bonaerenses debían tener un candidato bonaerense y no porteño.

— No sé si cambió la mirada. Nadie es dueño de la verdad. Yo di una discusión pública, pero otros intendentes tenían otra mirada. Mi discusión, más que de nombres, era acerca de cómo tomamos las decisiones y esa es una discusión que permanece en nuestro espacio, cómo decidimos quién o qué, porque a veces puede ser un nombre, a veces es qué hacemos, y en un espacio político el día que se deja de discutir eso se deja de discutir políticas. Voy a seguir discutiendo esas cosas.

— ¿Cree que no fue la mejor forma de elegir al candidato bonaerense?

— No, creo que no, pero al final salió bien, y además yo discuto, pero el día en el que se acaba la discusión, doy vuelta la página y me pongo a laburar. De hecho, Vicente López fue el municipio que más diferencia de votos le otorgó a Diego Santilli. No especulé un segundo. El día que dan vuelta la página me pongo a laburar y trato de que ganemos, cosa que logramos hacer.

— Esta función que va a desempeñar en la Ciudad, que es coordinar las políticas con el área metropolitana, ¿fue una idea suya o del jefe de Gobierno?

— De Horacio. Y fue posterior al tema candidaturas, de hecho ya estábamos en campaña y me hizo la invitación él, con lo cual para mí tiene doble valor, porque a veces en un momento de tensiones, de búsqueda de acuerdos uno ofrece soluciones o salidas, esto fue después, entonces lo valoro mucho más, no estaba obligado o con la necesidad de ponerse de acuerdo conmigo. Hubo algo que valoro mucho: cuando discutís con mucha pasión, tensión y convicción con alguien, eso puede romper las relaciones o puede consolidarla, y yo siento que en el caso de Horacio la consolidó. Entre los dos, pusimos a prueba la confianza entre ambos, tuvimos muchísimas reuniones de las cuales nadie se enteró, las reservas, y creo que salimos bien, nos conocemos desde hace mucho, pero este año fue intenso y muy valioso. Lo veo entusiasmado. Espero que no se arrepienta.

— ¿Usted se hizo larretista u Larreta se hizo “jorgemacrista”?

— En realidad, los dos queremos que el PRO siga siendo la centralidad de nuestro espacio político, y el radicalismo está disputando eso, quiere que la centralidad de Juntos pase por ellos. Es buena esa competencia. En lo primero en que estamos de acuerdo es que el PRO siga siendo el espacio político más relevante para que pueda poner al próximo presidente de la Nación, al próximo gobernador, que tenga muchos intendentes, que siga creciendo, y eso lo entusiasma a Horacio, a Mauricio (Macri), a Patricia (Bullrich). Todos estamos embarcados en ese mismo desafío. Vengo a ayudar a eso, acá jamás Horacio me dijo “jurame lealtad”. No, me dijo: “Te invito a trabajar juntos”, y eso a mí me entusiasmó.

— ¿Qué opina sobre las críticas tan duras de Elisa Carrió del sábado pasado contra Rodríguez Larreta o un sector de la UCR? ¿No conspira contra la unidad ese tipo de actitudes?

— En Juntos por el Cambio conviven diferentes miradas sobre la actualidad política y también diferentes formas de expresar nuestras ideas, y no creemos que eso sea un problema. Todos sabemos cuál es el estilo provocador de Carrió. Ella es muy directa y transparente para decir lo que piensa y somos respetuosos de eso. Una cosa es no hablar sobre candidaturas y enfocarnos en trabajar para dar respuestas a los vecinos, y creo que todos debemos hacer eso, pero todo lo demás son discusiones políticas que nos fortalecen y nos ayudan a consolidarnos como espacio. No podemos dejar de debatir, compartir nuestra postura e intercambiar opiniones.

— ¿Cómo imagina que se va a alcanzar ese objetivo dentro del PRO en medio de las tensiones que existen y a las que se suma la competencia presidencial entre Larreta, Bullrich y quizá Macri?

— Pasamos por un proceso muy valioso este año y Patricia decidió no ser candidata, yo tampoco, y el PRO tuvo muy buenos resultados en todo el país.

— Pero se insinúa una pelea por la candidatura presidencial en 2023.

— Buscaremos acuerdos o se competirá. La herramienta de las PASO es útil, hay que esperar. Tengo una postura definida que la voy a aplicar para mí y voy a invitar a todos a que la abracen: que por lo menos durante un año nadie hable de candidaturas. Acabamos de salir de una elección, la Argentina está muy mal, el 2022 va a ser muy difícil y por eso nadie debería hablar de candidaturas, por lo menos hasta noviembre del año que viene.

— Muchos no hablan de las candidaturas, pero ya trabajan en ellas.

— Sí, pero una cosa es que vos plantees ser mejor y otra cosa es que definas que todo empiece y termine en vos. No es un momento de tanto “yo”. Es un momento donde debería reinar un proyecto más colectivo porque la gente reclama eso. Cuando decidí también no competir en provincia, la gente me decía: “¿Pueden no pelearse?” Y tienen razón.

— Después del triunfo resonante de Juntos por el Cambio en las elecciones, las tensiones para definir la jefatura del bloque de diputados del PRO no fueron una buena señal.

— Pero también es cierto que hay que definir quién va a ser presidente del bloque, hay una fecha límite, a la sesión preparatoria de Diputados hay que llegar con el presidente del bloque y del interbloque definidos, entonces va a haber un poco de discusión. Siempre se puede hacer mejor, igual ustedes (por los periodistas) siempre buscan el codazo, es atractivo, es divertido, y está bien.

— Es un procedimiento extraño para dirimir las diferencias, más allá de lo que diga el periodismo…

— No, ustedes nunca inventan. Buscan, y si buscan es porque existe.

— ¿Ya propuso a sus pares del PRO esta tregua de un año sin hablar de candidaturas?

— Lo propongo y lo voy a ejercer en nombre propio. Creo que la mesa del PRO tiene que intentar establecer reglas de juego, mecanismos claros de convivencia y competencia. La gente observa mucho cómo nos comportamos: es un momento donde la Argentina está en carne viva y el 2022 va a ser muy difícil, tenemos que ser muy cautos y muy responsables.

— En este compás de espera de un año, si se acepta su propuesta, ¿cómo imagina que se pueden definir las candidaturas? En el PRO no hay internas como en el radicalismo?

— No, pero no descarto que lo hagamos.

— Si no, el riesgo puede ser que a las PASO de 2023 vayan Larreta y Bullrich por separado y terminen perdiendo con Facundo Manes, por ejemplo.

— Puede ser que uno sea tan claramente mejor candidato que otro y entonces la mejor manera sea competir.

— Es un riesgo el radicalismo unido y ustedes divididos en unas PASO.

— Y viceversa.

— ¿Entonces se va a analizar la posibilidad de internas en el PRO?

— No se puede no hablar. Si hay algo que tenemos que hacer es hablar mucho, siempre parto de que a veces parte del problema es que las cosas no se hablan lo suficiente. Hay que poner sobre la mesa las tensiones y las diferencias que tenemos. Mauricio ha tenido una gran cualidad que es formar a muchos: no creo que haya un espacio político con un liderazgo nuevo que en unos 20 años haya logrado generar tantas figuras políticas tan relevantes, acceder a lugares tan importantes como un presidente, gobernadora, jefe de gobierno, intendentes en la provincia de Buenos Aires. Mauricio ha sido un tipo tremendamente generoso y eso a ninguno de nosotros nos limitó, no nos dijo todos tenemos que pensar igual, y uno de los valores que tiene el PRO es que no pensamos todos igual, por suerte. Yo no pienso igual que hace 10 años, gracias a Dios, y seguramente dentro de dos años no voy a pensar igual que hoy, porque el desafío del ser humano es seguir evolucionando y aprendiendo, entonces sí hay distintas miradas, por suerte. Hay que ponerlo en la mesa. Nos hace mejores.

— Quizá lo que falta es un sistema para dirimir las diferencias.

— Es parte del crecimiento porque venimos de un espacio político con un único líder, una única figura que definía todo. Hoy el proceso es más colegiado, un poco más horizontal, pero no es sin Mauricio, es con Mauricio, es con él y con todos los que tengamos “ganas de”, y eso es parte del crecimiento. Lo he escuchado a Horacio y también que él demuestra tener un crecimiento muy importante.

— ¿Cuál debe ser el papel de Mauricio Macri?

— No voy a decir qué tiene que ser él. Lo veo en una postura muy de mentor, muy generosa, muy preocupada en sostener la unidad, en exigirnos crecimiento y maduración a todos. Él espera de mí que sea mucho más que un intendente, que Horacio que no sea solamente un jefe de Gobierno y que gestione bien, que Patricia que sea mucho más que una muy buena ex ministra y presidenta del PRO.

— ¿Qué espera exactamente?

— Que crezcamos, que tengamos capacidad de vincularnos, de resolver conflictos, de escuchar al otro, de desarrollar mecanismos de toma de decisiones. Por otro lado, quiero un espacio mucho más horizontal, pero después salimos corriendo a papá a preguntarle cómo resolvemos este lío. Ese no es un espacio más horizontal o más maduro.

— ¿No genera un grado de tensión adicional el hecho de que Mauricio Macri mantenga latente la posibilidad de competir de nuevo por la Presidencia en 2023?

— ¿Por qué? Hay mucha gente que se siente representada por Mauricio, me parece que él debe seguir representándola…

— ¿Y para eso ser candidato a presidente nuevamente?

— ¿Quién se lo podría negar? Pero hoy no lo veo enfocado en esa tarea.

— Quizá el papel de mentor no sea compatible con una candidatura presidencial.

— Todos ordenamos nuestra vida en función de prioridades. Hoy nuestra prioridad tiene que ser sostener la unidad de Juntos por el Cambio, y que el PRO sea el tronco, la construcción central, el sostén principal o el motor de Juntos por el Cambio. La UCR tendrá el deseo de serlo, pero el primer ordenador es la unión de Juntos por el Cambio. Segundo, 

— ¿Usted qué quiere ser en 2023? ¿Candidato a gobernador bonaerense, candidato a jefe de Gobierno, volver a la intendencia de Vicente López?

— Nadie tiene que hablar de candidaturas, así que no voy a hablar yo.

— Pero no lo descarta, por lo visto.

— Es que no es un momento ni de garantizar ni de descartar. Llevo muy pocas horas en un cargo nuevo como para a empezar a hablar de lo que quiero ser dentro de dos años. Primero tengo que darle tranquilidad a los vecinos de Vicente López de que la gestión haya sido buena y por eso me animo a tomar esta distancia sin desaparecer, y segundo tengo que garantizarle a los vecinos de la ciudad de Buenos Aires que ocupo un rol que le va a agregar algo de valor, si a esa ensalada le pongo un deseo de candidatura hasta mi mamá me retira el saludo; Belén, mi mujer, no me habla más, mis hijos me van a decir “papá, sos un trucho”, y todos tendrían razón, así que no lo voy a hacer.

— Otra duda es si usted mantendrá la presidencia del PRO bonaerense ahora que es funcionario porteño. Ya lo criticó el intendente Sebastián Abella. ¿No hay incompatibilidad?

— No, me parece que no, es algo que vamos a discutir en el partido eventualmente. Llevo mucho tiempo de conocer la provincia de Buenos Aires, con lo cual no creo que un cargo me haga desaparecer esa cualidad, pero que alguien tenga derecho a opinar distinto está muy bien.

— ¿Usted no va a descuidar los temas bonaerenses?

— No, una de las cosas que me apasiona de esta tarea es el impacto que puede tener esta función no sólo sobre la vida de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires, sino sobre la vida de muchos bonaerenses. Espero poder resolverle cosas concretas a mucha gente de la ciudad y de la provincia.

— ¿Qué cosas concretas le puede cambiar a la gente desde su nueva función?

— Hay temas de seguridad, de medio ambiente, de salud ni hablar: la pandemia lo dejó en claro que estuvimos reunidos con Fernán Quirós que hay un montón de cosas para profundizar en el trabajo en conjunto entre municipios y ciudad, provincia y ciudad. En seguridad, los anillos digitales son unas de las herramientas que en Vicente López y en la ciudad estamos usando con mucho éxito y podría ser replicada en muchos otros municipios, como el lector de patente que te avisa si entra un auto que cometió otros ilícitos o tiene una denuncia por robo. Eso te permite cortar el accionar de una banda rápidamente. Después, trámites que tenés que hacer de un lado de la General Paz y después repetir del otro lado. Hay tantas cosas… La General Paz es un no lugar, la ciudad está haciendo una transformación de todos los bajos del tren Mitre elevado. Hoy vas a la zona del Barrio Chino y lo que era la espalda de Barrancas de Belgrano donde estaba la vía y decías “qué feo”, hoy la ves y es divino. Bueno, ¿por qué la General Paz no puede ser igual? Hay mucho para hacer.

— Cuando se habló de su llegada al gabinete porteño se comentaba la necesidad de que Rodríguez Larreta incorporara a alguien que tuviera “volumen político”. ¿Lo siente así?

— Este es un cargo netamente político, pero no entiendo la política sólo como rosca. La política siempre tiene que tener sentido de transformación, de resolver algún problema, a veces es el diálogo, a veces falta vínculo, puntos en común, por ahí hay ministros nuestros en la Ciudad que tienen grandes ideas similares a los ministros de Provincia y no han logrado todavía ponerse de acuerdo, y a veces es identificar qué hacer juntos. Voy a tratar de ayudar en los dos frente. No hago ese divorcio: algunos dicen que la gestión es pura sin política y otros que dicen la política es pura rosca. No, yo creo que la política bien entendida tiene en mí tanta pasión por gestionar como por dialogar y buscar acuerdos, no las divorcio, no las separo, no sé hacer política de otra manera más que entendiendo de gestión, qué resolver, qué problema encarar, ahora eso requiere de acuerdos también, requiere charlar, sí, claro, pero después pongamos los patitos en fila y resolvámosle los problemas a la gente.

— Rodríguez Larreta tiene un proyecto presidencial y puso en marcha una mesa política que va a apuntalar ese plan. ¿Usted va a formar parte de esa estructura?

— Supongo que sí, que como ministro de gobierno voy a ser parte de esa política que defina Horacio, pero él no me invitó a ocupar un lugar para trabajar por su candidatura. No lo veo hoy a él enfocado en esa tarea, me invitó a formar parte de un equipo de gestión en un cargo con mucho volumen político. A veces se comete el error de pensar que uno va a ocupar un cargo por decirlo muchas veces o por gritarlo fuerte, y la gente ya no funciona así, busca quien le resuelva problemas. Entonces creo que la invitación de Horacio es que yo ayude a eso, a que desde la ciudad se resuelvan más problemas de todos. Además, está lleno de gente de cada rincón de la provincia y del país. Vengo a hacer eso. Que Horacio tiene vocación no tengo ninguna duda, y que tiene derecho a tenerla, tampoco.

— ¿Usted trabajará para esa vocación presidencial de Larreta?

— No voy a hablar de candidaturas durante un año, pero si estoy acá es para ayudarlo en todo lo que pueda ayudar. ¿Quién va a ser el Presidente? Qué sé yo…

— ¿Su ayuda a ese proyecto está hablada con otros dirigentes del PRO?

— Yo no voy a tomar una decisión tan relevante como esta sin hablar con Mauricio y con Patricia.

— ¿Qué le dijeron?

— Me alentaron, confían mucho en mi capacidad, creen que voy a agregar al rol, a los vínculos. Estuve con Mauricio el fin de semana y se lo notaba entusiasmado.

— ¿Le dio su aprobación en forma explícita?

— Sí, no le fui a pedir permiso, pero estaba entusiasmado. También es un crecimiento para mí, es salir de una zona de confort. No digo que la intendencia no funciona bien: saqué 63% de los votos la última vez que me presenté a intendente, pero el país está muy mal y todos tenemos que hacer un poquito más. Además, no puedo hacer de Vicente López una isla: si el país y si la provincia están sin rumbo, antes o después Vicente López va a estar mal, y esto se los explico a los vecinos, les digo: no alcanza, ¿Cuántas cámaras puedo poner si el problema de la inseguridad se descontrola? No es individual, y vengo a ayudar a un país que necesita que hagamos las cosas mejor.

— ¿No teme que se asocie esta designación en la Ciudad sólo somo una fórmula para legalmente estar en condiciones de volver a competir por la intendencia de Vicente López en 2023?

— No.

— ¿No teme que se piense eso o no hará eso?

— No sólo no es eso, sino que no alcanza. Los que hacen esa lectura son demasiado optimistas, para mí la ley es clara, salvo que se cambie la ley, y yo no alentaría eso.

— ¿Tomándose licencia no alcanzaría para presentarse a una nueva reelección?

— No, creo que no. La ley está por arriba de esa lectura.

— En el Frente de Todos están todos muy entusiasmados con esa interpretación de la ley y hay un pelotón de intendentes ocupando cargos en el gobierno bonaerense.

— Qué sé yo, igual siento que le aporté un montón a Vicente López. Desdramatizo ese tema. Algunos creen que son imprescindibles. Espero ser bien recordado en Vicente López, pero todos tenemos un tiempo en el que podemos aportar y otro en el que estamos más para acompañar. Mi deseo es que siga mi equipo, hoy Soledad Martínez toma esa responsabilidad y lo va a hacer muy bien, hay un equipo consolidado. Estoy para aportar desde otro lugar.

— Luego del triunfo electoral, en Juntos por el Cambio se abrió una disputa para determinar quién podía atribuirse el rédito político del resultado. Bullrich dio a entender que interpretaba que, a partir de sus viajes por las provincias donde se elegían senadores, era un poco la dueña de esa victoria, mientras que Rodríguez Larreta daba la misma sensación por sus giras por el interior y sus apuestas en la Ciudad y en la Provincia. ¿Cómo se balancea este juego de competencias?

— Cuando hago una lectura de esta elección, creo que ganó el equipo, no ganó nadie solo, ni siquiera el PRO o la UCR. Todos, la diversidad, la Coalición Cívica, lo que aportaron los sectores peronistas, los intendentes, los candidatos, todos tenemos una parte de este logro que es lo bueno que nos hace sentir a todos valiosos, y a ninguno imprescindible. Eso es buenísimo.

— ¿Mérito solamente de ustedes o también hubo responsabilidad del Gobierno, que hizo las cosas tan mal que les permitió que ustedes ganaran?

— Cuando termina una elección, siempre me pregunto cuántos de los votos que entraron en una urna es porque la gente me quiere y cuánto es porque quieren menos a los otros. Es difícil saberlo. En una elección intermedia, si sos gobierno y perdés, gobernaste mal. Si me hubiera tocado alguna vez como intendente perder una elección intermedia, algo que no me pasó nunca, si estás en el cargo y perdiste, te vas a casa. Pero si en una intermedia perdés, la gente te está dando un mensaje: “No me gusta cómo resolvés mis problemas”. Entonces, hubo un gran fracaso del gobierno nacional, y la gente nos eligió porque somos el mejor vehículo para ese mensaje y, además, porque gobernamos en la Ciudad de Buenos Aires, en varias intendencias y en provincias.

— También es cierto que bajó la participación electoral y crecieron terceras opciones como los liberales o los trotskistas. Son elementos para tener en cuenta y no marearse con el triunfo.

— Sí. En este juego, si te la creés, fuiste.

— ¿El problema no es que muchos se la creen?

— Es un error creértela. La gente cada vez vota con más libertad, con menos anclaje, los mismos o muchos de los que estuvieron entusiasmados y lo votaron a Alberto hace dos años, en las PASO le dijeron ahora que no, y eso fue buenísimo porque es un alerta para todos, nadie tiene la vaca atada, todos tenemos que renovar el apoyo de la gente todos los días, no hay cheque en blanco.

— ¿Cómo interpreta la reacción de Alberto Fernández después de las elecciones?

— Yo espero que quien se presentó a un cargo de gobierno, gobierne.

— ¿No está gobernando el Presidente?

— No está gobernando. Insisto: no hay gobierno, no hay norte, no hay plan, no hay certezas, no hay certidumbre, no hay objetivos, no hay sueño, no hay desafío de país al que queremos llegar, nada. Hay descripción de la herencia recibida y para eso están ustedes, los periodistas, no quienes gobiernan. Imagínese si yo en Vicente López dijera “muchachos, no sé si voy a levantar la basura porque qué desastre me dejó tal o cual”. A la gente le importa tres belines, te presentaste a un cargo, sin beneficio de inventario, vos te presentaste para resolver problemas y siento que este gobierno sigue atado a describir el “ah, pero Macri” ¿Para qué te presentaste? ¿Era difícil? Y sí, más vale; que la pandemia lo empeoró, sí, también en Vicente López; ahora, ¿qué está mejor? ¿Vicente López o el resto de la provincia? ¿Qué está mejor, la ciudad o muchos lugares de la provincia? Es la misma pandemia, son los mismos dos años, la diferencia es cómo se gestiona. Es hora de que el Gobierno se ponga a gobernar. No siento que lo hagan. Describen, se quejan, se lamentan, y nadie los eligió para el lamento.

— ¿Cómo analiza el repliegue de Cristina Kirchner después de las elecciones?

— Que avancen, que gobiernen, que resuelvan temas. No veo nada de eso, nos cuentan lo que van a empezar a hacer algún día y la gente quiere respuestas. La inflación, la inseguridad. La gente está muy mal y lo manifestó en las urnas. Hay que perder el país como lo perdieron: no hay antecedentes en la historia política de que un gobierno peronista, o pejotista, porque hay muchos peronistas con nosotros y no les quiero faltar el respeto, haya perdido una elección intermedia con esta contundencia en todo el país. Sí hubo fenómenos como en 2009, muy centralizados en provincia de Buenos Aires, o en 2013. Pero este fenómeno nacional es un mensaje recontra claro: “Estamos mal, resuelvan problemas”. Es lo que tiene que hacer el Gobierno.

— Dijo que el año que viene va a ser muy difícil. ¿Qué imagina que puede pasar?

— Con este mismo nivel de inflación, la gente la va a pasar muy mal. El Gobierno tiene que encontrar el rumbo económico rápidamente y recuperar confianza para que la gente no quiera salir corriendo y sacarse de encima los pocos pesos que recibe. Eso es lo que tiene que hacer el Gobierno y después recuperar políticas públicas. Nosotros dejamos la vara mucho más alta respecto de la seguridad, había una decisión política de ir a buscar el delito donde estaba y eso ha desaparecido. Necesitamos un país que vuelva a disfrutar del éxito del privado, tenemos un problema grave que es que el kirchnerismo no cree que un país se construya con privados a los que les vaya bien.

— Esta semana, el ministro Martín Guzmán prometió en la CGT que va a haber un acuerdo con el FMI con crecimiento y sin ajuste. ¿Cree que es posible?

— Ojalá. Sería lo primero que logran hacer. Y ojalá porque también vivo en este país que me duele.

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