Nueva oleada de protestas en Irán: crisis interna, desgaste regional y los límites de las lecturas externas
Mientras Venezuela vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional y reaviva interpretaciones sobre posibles “efectos contagio” en otros regímenes cuestionados, las protestas en Irán invitan a una advertencia clave: no todo malestar social responde a impulsos externos ni a alineamientos geopolíticos automáticos. En el caso iraní, la crisis combina factores económicos, políticos y sociales de larga data, agravados por el retroceso de su poder regional, pero con una disputa que sigue siendo esencialmente doméstica.
Análisis y textuales de Said Chaya, coordinador del Núcleo de Estudios en Medio Oriente de la Universidad Austral, especialista en política y seguridad regional.
A continuación, compartimos las principales definiciones de Said Chaya, coordinador del Núcleo de Estudios en Medio Oriente de la Universidad Austral, especialista en política y seguridad regional:
- “La situación en Irán volvió al centro de la agenda internacional por la intensificación de las protestas, pero es un error frecuente y tentador intentar leer lo que ocurre en Teherán como un reflejo de otros procesos, como los aires de cambio en Caracas.”
- “Estamos lejos de una ‘Primavera de los Pueblos’ auspiciada por Donald Trump: en Medio Oriente, lo decisivo suele estar en la intersección entre la coyuntura global y regional y las dinámicas domésticas, y no es posible entender una sin la otra.”
- “Los actores locales no esperan pasivamente la ayuda extranjera, sino que buscan presentarse como socios posibles frente a potencias interesadas, con intereses propios, márgenes de negociación y un conocimiento del terreno y de la sociedad que los vuelve actores valiosos.”
- “Contrariamente a una interpretación extendida, estos actores no funcionan como proxies o peones de potencias externas, sino como partners que persiguen objetivos propios, aun cuando interactúan con intereses occidentales.”
Una crisis estructural y de larga data
- “La crisis iraní es de larga data y combina factores internos y externos, pero el primer ingrediente doméstico clave es el económico, con sanciones que dificultan el acceso a los mercados internacionales y un deterioro sostenido de las condiciones de vida.”
- “La inflación, el aumento de la pobreza y del desempleo, junto con el control estatal sobre la oferta y la demanda de bienes esenciales, fueron profundizando el malestar social en los últimos años.”
- “El segundo factor central es político: la elección de Ebrahim Raisi en 2021 marcó el nivel más bajo de participación presidencial y simbolizó una ruptura del contrato político de la Revolución de 1979.”
- “La postulación de Raisi, proveniente directamente del entorno del ayatolá Khamenei, fue una movida inusual que desplazó el carácter deliberativo del Congreso y del Gabinete como espacios del poder popular.”
- “Tras la muerte de Raisi, la elección de Massoud Pezeshkian, con un perfil reformista y enfocado en la reconstrucción económica, fue interpretada como un desafío al líder supremo.”
- “Frente a las protestas, Khamenei mantiene un tono desafiante, mientras Pezeshkian intenta abrir canales de negociación, aunque cuidando la apariencia de unidad y evitando confrontaciones abiertas con el ayatolá.”
- “El tercer factor clave es el social, y tiene como punto de inflexión el asesinato de Mahsa Amini en 2022, que detonó protestas masivas por los derechos de las mujeres y contra el abuso policial.”
- “La muerte de Amini funcionó como un canal que permitió confluir reclamos económicos, políticos y sociales en manifestaciones de agenda amplia, descentralizadas y sin liderazgos claros.”
- “La intensidad de esas protestas fue contenida mediante el uso de la fuerza estatal, pero en un escenario provisorio y limitado, donde no puede afirmarse que la última palabra ya esté dicha.”
El desgaste del poder regional
- “Más allá de lo doméstico, el accionar israelí en el marco de la regionalización de la guerra de Gaza debilitó la imagen de poder que Irán había logrado proyectar en Medio Oriente.”
- “Los ataques a instalaciones en territorio iraní, la operación del Mossad que terminó con la vida de Ismail Haniyeh en Teherán y la eliminación de Hassan Nasrallah en Beirut redujeron de forma significativa la influencia regional de Teherán.”
- “La caída de Bashar al-Assad en Siria dejó a Irán sin un aliado central en el Levante, rompiendo una relación consolidada durante al menos tres décadas.”
- “La pérdida de poder regional impacta en la imagen del gobierno a nivel interno, pero no genera un reflejo automático que explique por sí solo las manifestaciones: la disputa sigue siendo esencialmente doméstica.”
No hay un “efecto Trump” y un desenlace abierto
- “No existe un ‘efecto Trump’: la solidaridad discursiva de Estados Unidos o de Israel no implica un alineamiento de los manifestantes con intereses geopolíticos externos.”
- “La Revolución Islámica de 1979 demuestra que los grandes cambios en Irán no fueron teledirigidos desde el exterior, sino impulsados por una sociedad politizada, con valores identitarios fuertes y un marcado celo nacional.”
- “El destino de esta nueva oleada de protestas es incierto: el gobierno apuesta al control y la represión, mientras los manifestantes buscan ese golpe de azar que permita un quiebre efectivo.”
Fuente: Universidad Austral

