La expresidenta de Bolivia Jeanine Áñez fue detenida por la policía en la madrugada del sábado acusada de sedición y terrorismo por la crisis política de 2019 que precipitó la renuncia del entonces mandatario Evo Morales, informó el ministro de Gobierno.
«Informo al pueblo boliviano que la señora Jeanine Áñez ya fue aprehendida y en este momento se encuentra en manos de la Policía», anunció el ministro de Gobierno boliviano, Eduardo Del Castillo Del Carpio, en un mensaje en las redes sociales.
Poco después de que se confirmara su detención, Áñez denunció mediante un tuit un acto de «abuso y persecución política» del MAS.
«Me acusa de haber participado en un golpe de Estado que nunca ocurrió. Mis oraciones por Bolivia y por todos los bolvianos», agregó.
La Fiscalía General del Estado de Bolivia emitió el viernes una orden de aprehensión contra Áñez y varios de los que fueron sus ministros.
Según la prensa boliviana, el viernes por la noche las autoridades allanaron la vivienda de Añez en la ciudad de Trinidad, ubicada a unos 600 kilometros de La Paz.
La orden de detención fue difundida por medios estatales bolivianos y confirmada por una de las exautoridades procesadas en el momento de su detención.
Se dispuso la medida para Áñez, cinco de sus exministros y cuatro militares por su presunta responsabilidad en el denominado «caso golpe de Estado», de acuerdo a la resolución.
Al menos dos exministros de Áñez también fueron detenidos poco después de conocerse la decisión del fiscal asignado.
Las exautoridades y exjerarcas militares son sindicados de la comisión de delitos de «terrorismo, sedición y conspiración» en los hechos de octubre y noviembre de 2019 que provocaron la renuncia de Evo Morales.
Después de la dimisión del líder cocalero, Áñez asumió el gobierno hasta finales de 2020.
Morales y su partido, que retornó al poder con Luis Arce Catacora como nuevo presidente de Bolivia, acusaron a la exmandataria de protagonizar un «golpe de Estado» en 2019.
Por su parte, Áñez denunció en varias oportunidades que los procesos abiertos en su contra son parte de un plan de persecución política del evismo.
La teoría del golpe de Estado, que defiende el oficialismo boliviano, es refutada por sectores de oposición que señalan que en 2019 se produjo un levantamiento social provocado por el presunto fraude electoral con el que Morales pretendía quedarse en el poder por cuarta vez consecutiva.

