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La cara oculta de la pelea entre Techint y el Gobierno

Rocca&Roll: por qué el Grupo de Paolo Rocca perdió una licitación gigantesca

El holding de los Rocca perdió un contrato millonario de provisión de caños para petroleras de Vaca Muerta, contra una firma india. El impacto en el tablero de poder político y económico

La empresa con sede en Bombay (India) Welspun le ganó a Siat-Tenaris la pulseada por la adjudicación de la venta de los caños para el gasoducto de Southern Energy, que recorre casi 500 kilómetros para llevar el gas producido en Vaca Muerta hasta la costa atlántica de Río Negro. El precio cotizado por la firma india superaría levemente los 200 millones de dólares (es una licitación privada y no se brindaron precisiones al respecto), mientras que la subsidiaria de Techint habría presentado una oferta por un valor 40 por ciento mayor. Para muchos, Techint “corría con el caballo del comisario” en este concurso (es decir, tenía todas las condiciones para ser elegido el ganador antes de concursar), ya que YPF, presidida por el ex directivo de Tecpetrol Horacio Marín, tiene posición predominante en Southern Energy. Pero esta vez el lobby de Techint no tuvo el resultado que esperaban.

Desde el entorno de Paolo Rocca se ha lanzado, en forma extraoficial, una catarata de cuestionamientos a la adjudicación a la empresa india --incluso se mencionó en diversas fuentes, sin ser desmentido, un intento de volcar la resolución del concurso a través de ofrecerle una segunda alternativa a Techint para “mejorar” su oferta--, sin lograr el objetivo. A Rocca le falló hasta el intento de enarbolar la bandera de la defensa de “la industria nacional”: los caños que hubiera aportado, de ganar la licitación, son fabricados en parte en Brasil, lo cual hubiera provocado que el 60 por ciento de la facturación a cobrar habría tenido por destino a ese país.

Desde las filas cercanas al “zar del acero”, se sumaron dos argumentos más en las últimas horas intentando descalificar a la firma indica Welspun. Uno, es que la chapa que utilizará para los caños del gasoducto es de origen chino, lo cual desde la postura de Techint la ubica bajo sospecha de “estar subsidiada” en su costo de producción. El otro, es que al estar el proyecto de Suthern del gasoducto amparado bajo las ventajas del RIGI (régimen de incentivo a grandes inversiones), lo obligaría a respetar la participación de producción nacional en su realización.

Ambos argumentos son tan controvertidos como cantidad de interpretaciones se puedan hacer sobre las normas respectivas. En particular, en el marco de una política económica que no tiene ni pretende tener ninguna consideración hacia la protección de la industria nacional en ningún aspecto.

En las últimas horas, Federico Sturzenegger, uno de los referentes más fuertes de la actual política, se ocupó personalmente de descalificar a quienes defienden la adjudicación a Techint en nombre de la industria nacional.

“Techint habría ofrecido los caños 40% más caros. Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones. Como el precio del gas está fijo, ese mayor costo lo hubiéramos pagado quizás con un precio mayor de la energía para miles de empresas (incluyendo pymes) y consumidores”, sostiene en su redes el ministro de desregulación. Máa allá de la falacia de sus argumentos --costos más bajos en la producción del gas en Vaca Muerta no significan un menor precio para el consumidor local, solamente mayor rentabilidad empresaria, en una produción que sólo se destinará a la exportación--, lo que queda en claro es la lógica y el objetivo de esta política: más concentración del ingreso en sectores claves como el de hidrocarburos, y más exportaciones primarizadas sin beneficio para la industria.

Paolo Rocca asegura que si se lo margina de esta licitación, se perjudica la producción nacional de su empresa y ;la de cientos de proveedores. No es la primera vez que este empresario nacido en Milán, titular de un conglomerado con domicilio en Luxemburgo, se erige en defensor y representante de las pymes argentinas, pero para defender beneficios propios.

Su modus operandi quedó claramente expuesto cuando, en el pasado mes de diciembre, amenazó con cerrar la planta que Tenaris tiene en Valentín Alsina si las petroleras de Vaca Muerta deciden importar caños en vez de adjudicarle a su empresa el contrato.

“La gerencia nos dijo que durante esta semana están tratando de pulir asperezas y números para lograr que esos caños se hagan en Valentín Alsina, pero claramente eso no está cerrado. Entonces plantean que si como empresa no pueden garantizar grandes proyectos, es inviable que la planta siga en funcionamiento”, comentó en los primeros días de diciembre el delegado general de la UOM en la fábrica, José Villa, transmitiendo la angustia de 400 empleados amenazados por la brutal extorsión.

En esos términos estaba planteada la licitación: puliendo “asperezas y números para lograr que esos caños se hagan en Valentín Alsina”. Una negociación havbitual, quizás, en licitaciones anteriores.

El proyecto de Southern Energy para exportar gas natural licuado (GNL) desde Río Negro prevé iniciar en 2026 el tendido de los gasoductos que conectarán la producción con los buques de licuefacción. Este gasoducto, junto al oleoducto VMOS con un recorrido similar ya está muy avanzado, son los que posibilitarán convertir a Vaca Muerta en un gran exportador de hidrocarburos entre 2029 y 2030.

Techint había logrado adjudicarse la provisión de caños para el Gasoducto Néstor Kirchner (bajo el gobierno de Alberto Fernández) y el oleoducto Vaca Muerta Sur (licitado por un consorcio privado encabezado por YPF). Perdió la licitación por los caños para el gasoducto de Southern (aunque todavía no la da por perdida definitivamente) y ya inscribió su nombre (Sacde-Techint) para pelear por la obra civil e ingeniería de instalación y tendido del gasoducto.

Por Raúl Dellatorre-Página/12