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La sorprendente historia de vida de Camila Aldana Albarenga: Dejó empleo estable para crear un emprendimiento inclusivo de talles especiales

Camila Aldana Albarenga tiene 32 años y es residente del barrio porteño de Parque Patricios. Durante 10 fue empleada del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), hasta que renunció para gestar “Echate un vistazo”, una iniciativa online de venta de ropa femenina y masculina sin límite de talles, basada en su propia experiencia y para que nadie atraviese ese momento penoso y frustrante frente a un espejo o perchero. 

“La confianza en ti mismo es fundamental para tomar decisiones laborales acertadas”, esta frase célebre, que no tiene autor, es muy efectiva a la hora de poner en práctica cualquier emprendimiento.  

De esto puede dar fe Camila Aldana Albarenga, quien trabajaba en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) con una buena remuneración. Sin embargo, una mañana resolvió acercarse hasta la oficina de personal y presentar su indeclinable renuncia. 

“La decisión fue instantánea, de un segundo para el otro. Estaba cargando encuestas en la computadora, hasta que le dije a una compañera: ‘Me voy’. Ella preguntó ‘¿Adónde te vas?’ ‘A renunciar’, respondí levantándome del escritorio. Sin más prolegómenos, fui y renuncié”, afirma Camila reconociendo que ese día “no lo había consultado ni con la almohada”.

Tamaña decisión tenía un claro objetivo: crear un emprendimiento de venta de ropa femenina en talles especiales, inspirada en su propia experiencia. “Es que siempre fui gordita y me costó conseguir ropa. Entonces, lo que no quería es que la gente pasase por la misma situación que yo pasé. A cada local que ingresaba, no había talles para mí y yo salía frustrada. Porque las vendedoras, apenas me veían, me decían: ¡‘para vos no hay’! Hoy, me sigo preguntando: ¿Cómo sabe una vendedora si voy a comprar ropa para mí o para otra persona?”, se pregunta promoviendo un trato digno en los comercios de indumentaria. 

Dicho día, al llegar a su casa (antes del horario habitual, por cierto), no tardó en develarlo en el seno familiar, cuyos integrantes no podían salir del asombro, aunque aceptaron la determinación, sin ningún cuestionamiento. 

De inmediato, Camila se puso a pensar en la denominación del emprendimiento. “Entre nombre y nombre, que iba apareciendo, mi madre sugirió: ‘ponele Echate un vistazo’. El nombre me flechó y quedó”, rememora la exitosa emprendedora que, para iniciarse con la venta online, gestó el Instagram @echateunvistazo.woman 

“Desde ese momento, me puse a trabajar y, en una semana, la página empezó a tener mucho éxito. Sobre todo, después de hacer un video, contando mi historia. Rápidamente se hizo muy viral”, asegura orgullosa la soltera de 32 años que tiene más de 45 mil seguidores en la red social. 

A cuatro años del lanzamiento, cuenta que “empecé vendiendo todo tipo de prendas. Hasta que dije: ‘lo mío son talles especiales’. A las dos semanas, por el incremento de las ventas, le propuse a Lautaro, mi hermano menor, venir a trabajar conmigo. Él era supervisor de una red de estacionamientos y, simultáneamente, trabajaba en Arcor. Persuadida, le manifesté: ¡confía en mí, que nos irá bien! Él renunció a ambos trabajos. Fuimos con ‘Echate un vistazo woman’. Al tiempo, largamos ‘Echate un vistazo men’. Y acá estamos”.

Si bien el emprendimiento es relativamente nuevo, la idea de ponerse a comercializar indumentaria la disponía desde la pandemia. “Como tenía muy poco trabajo y hacíamos home office, comencé a vender ropa sin estructura por WhatsApp. Al principio, vendía de todo. Hasta que un día, dije: ‘lo mío, no es esto’. Es algo específico, que tenga que ver con mi historia de vida”, asevera.

Camila es hija de Viviana Graciela Conde y Norberto Fabián Albarenga, nació un 15 de noviembre y reside en el barrio de Parque Patricios, uno de los mayores espacios verdes de CABA.

Desde pequeña, pasaba horas consumiendo programas de televisión. “Siempre fui ‘recholula’. Miraba la tele y decía: ‘¿qué imposible debe ser estar dentro de un canal de TV vistiendo a algún famoso?’. Hoy no lo puedo creer: visito estudios y, por ejemplo, en el programa LAM visto a Laura Ufbal, entre otras figuras del espectáculo”, puntualiza mostrando su sonrisa compradora. 

La escorpiana cursó la primaria en el Colegio Nuestra Señora de Luján. En tanto que, la secundaria la terminó en el CEM. “Nunca se me pasó por la cabeza estudiar una carrera universitaria. Mi idea siempre fue trabajar”, asegura revelando que su primer puesto laboral fue en el INDEC.

Al respecto, Camila señala que “ingresé al organismo recomendada por el mejor amigo de mi papá, primo hermano del ex futbolista y director técnico, Ricardo Caruso Lombardi, a quien no tengo el gusto de conocer. Pero si los ves, puedo asegurar que son iguales”. 

Como toda principiante, tuvo que hacerse bien de abajo. “Empecé saliendo a la calle a efectuar encuestas en zonas precarias de la ciudad. De ahí fui pasando por varios sectores del organismo. En verdad, hacía un poco de todo y me gustaba mucho. En el INDEC estuve 10 años y me llevé grandes amigos”, sostiene la ex empleada estatal.

En la actualidad, Camila está abocada íntegramente a Echate un vistazo. Su propósito de vida es ayudar a que todas las personas puedan sentirse bien. “En mí emprendimiento me involucro con cada clienta que me lo permite, asesorándola, aconsejándola al momento de la elección de la prenda. Eso es lo que me da la mayor satisfacción, porque al final del día puedo decir ‘tarea cumplida’, logré mi objetivo, que es atención personalizada y diálogo. Por esa razón la gente vuelve periódicamente a interesarse por las prendas que encuentran en mi página”, dice ante las atentas miradas de sus papás y de su hermano, satisfechos con el camino recorrido.  

Desde el emprendimiento, su titular propone que la gente debe vestirse con lo que le gusta y le haga sentirse bien, sin importar la mirada del otro. “La gente está muy acostumbrada a usar ropa negra para disimular. No hay que disimular nada. Tenés que vestirte con ropa que te guste y te haga sentir bien. Mis clientas que venían siempre por el negro, hoy las ves vestidas de animal print, de colores. Me lo dicen, me mandan fotos. Eso, me llena de orgullo y está buenísimo. En definitiva, todas somos hermosas y tenemos derecho a vestirnos con la ropa que nos guste sin importar el talle”, finaliza Camila Albarenga. 

Para saber más, ingresar al Instagram: @echateunvistazo.woman | Facebook: Echate Un Vistazo | También se puede consultar la web oficial: https://echateunvistazo.com.ar