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"Las quiero a todas ataditas": detuvieron a 15 penitenciarios acusados de haber abusado y maltratado a mujeres presas en una cárcel bonaerense

La investigación reconstruyó una violenta secuencia dentro de la Unidad Penal N°51 y apunta a varios agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense por los ataques a cuatro internas.

Quince agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ocho mujeres y siete varones, fueron detenidos acusados de haber torturado y abusado sexualmente de cuatro internas de la Unidad Penal N°51 de Magdalena. La investigación, a cargo del fiscal Álvaro Garganta, reconstruyó una escalada de violencia ocurrida entre la tarde del miércoles 3 de junio de 2026 y las primeras horas del jueves 4 de junio.

Según la acusación, las cuatro fueron sometidas a golpes, el uso de gas pimienta, humillaciones y otras formas de violencia mientras estaban bajo custodia del personal penitenciario. En dos casos, además, se investigan abusos sexuales.

Entre las principales acusadas está Daiana Belén Balmaceda, quien se desempeñaba como jefa de Vigilancia y Tratamiento. Para el fiscal, existen elementos para considerarla autora de torturas contra las cuatro víctimas, coautora de un abuso sexual con acceso carnal contra una de las internas y partícipe necesaria de otro cometido contra otra de las mujeres.

“Las quiero a todas ataditas”

El expediente reúne declaraciones de víctimas y de integrantes del propio Servicio Penitenciario que describieron lo que ocurrió dentro de la Unidad 51.

Una de las testigos relató haber visto a una interna boca abajo en el piso de un aula, con las manos esposadas o mientras le colocaban las esposas. Según su declaración, Balmaceda estaba junto a la mujer y, después de salir del lugar, la escuchó gritar: “Las quiero a todas ataditas”.

Otro testimonio incorporado a la causa la ubicó dando órdenes durante el operativo y arengando al personal. La frase que quedó asentada fue: “Vamos, vamos, que sepan que el penal lo manejamos nosotras”.

“Besame la bota porque ésta es mi cárcel”

Una de las cuatro víctimas declaró que Balmaceda ingresó a su celda y luego ordenó que la trasladaran. De acuerdo con su testimonio, una vez reducida le exigió que se arrodillara.

Besame la bota porque esta es mi cárcel, acá se hace lo que yo digo”, declaró la mujer que le dijo la jefa penitenciaria, según quedó incorporado en el requerimiento fiscal al que accedió TN. La interna también relató que fue sometida a distintas humillaciones mientras estaba bajo custodia del personal.

La investigación sostiene que los hechos se produjeron en medio de un conflicto entre internas y que la intervención del personal derivó en una secuencia de violencia contra cuatro mujeres que estaban detenidas.

Esta falta de contención se replicó incluso en el sector de atención médica del penal. De acuerdo con el expediente, cuando una de las agredidas logró pedir auxilio tras ser golpeada y asfixiada con gas lacrimógeno, la enfermera de guardia se negó a asistirla o a registrar sus heridas, lanzándole una advertencia antes de devolverla al aislamiento: “Para que aprendas que estás en Magdalena”.

Otra de las mujeres, además, denunció haber recibido golpes de puño y patadas mientras estaba esposada. De acuerdo a su declaración, varias agentes la insultaron, la obligaron a arrodillarse y la golpearon en distintas partes del cuerpo.

De igual modo, una presa denunció que fue trasladada hasta un aula junto a personal penitenciario, donde fue reducida. La acusación sostiene que en ese lugar fue víctima de un abuso sexual y ubicó a Balmaceda entre quienes habrían participado del episodio.

El caso de otra interna también forma parte de los hechos investigados por el fiscal Garganta. Su declaración describió que fue llevada a otro sector del penal, donde varios agentes masculinos le arrancaron la ropa y la sometieron a abusos mientras estaba bajo custodia.

La imputación contra los 15 detenidos

La responsabilidad atribuida no es la misma para todos los detenidos. En el requerimiento, Garganta individualizó el rol de cada acusado y los delitos que considera acreditados de manera provisoria.

La investigación incluye imputaciones por tortura y, en relación con dos de las víctimas, por abuso sexual con acceso carnal, gravemente ultrajante y agravado por haber sido cometido por personal perteneciente a las fuerzas de seguridad.

Entre los acusados hay jefes y agentes de diferentes áreas del penal. Algunos son señalados como autores directos de los ataques y otros como partícipes necesarios, por haber colaborado o aportado las condiciones para que las agresiones pudieran llevarse adelante.

Para reconstruir lo ocurrido, la fiscalía incorporó, además de los testimonios, planillas de asistencia y registros internos de la cárcel que permitieron establecer quiénes estaban presentes y qué funciones cumplían los acusados durante la fecha en la que ocurrieron los hechos.

Por Alexis Acuña - TN