El Presidente saturó la escena pública en la semana corta: tres largos discursos, protagonismo durante el informe de su jefe de Gabinete en Diputados y hasta una visita a un portaaviones norteamericano. La justicia a medida y la variable que nunca podrá controlar.
Tres discursos de más de una hora de extensión en días consecutivos; la asistencia, sin precedentes, durante el informe de su abollado jefe de Gabinete ante la Cámara de Diputados, y una aparición en la cubierta de un portaaviones norteamericano en ejercicios navales en el Mar Argentino. El presidente Javier Milei apeló al artificio de saturar el espacio público, en este caso, de su propia presencia, con la intención de recuperar la agenda política. Lo logró.
Se sabe, “inundar la zona” (flood the zone) es un recurso que se asocia al estratega y figura influyente de la extrema derecha norteamericana, Steve Bannon. Una estrategia de comunicación central en el desarrollo y consolidación de estos movimientos, analizada con maestría por Giuliano da Empoli en su ya famosa trilogía de ensayos políticos. Milei ha desbordado el espacio público de palabras —se discutirá en qué medida falsas o no—, hasta un grado de hartazgo, hasta casi vaciarlo de sentido.
Milei es el mensaje. Su emisor y su medio. Todo se confunde en Milei. Desagregado en conferencista y performer trágico, la promesa radica en hacer olvidar desde lo difícil que es el tránsito a través del desierto de la reconversión económica, hasta el desenvolvimiento amateur de Manuel Adorni en el manejo de los dineros públicos.
Este procedimiento contiene una contradicción fundamental. En momentos en que la confianza en su Gobierno, el rumbo de la economía y su propia imagen muestran un pronunciado deterioro en las mediciones de opinión, Milei se propone él mismo, junto a más y mayores dosis de ortodoxia económica, como único remedio. La inflación de marzo es “horrible, repugnante”, pero la vamos a vencer si perseveramos. Los sectores que no resistan, "simplemente desaparecerán". "Voy a acompañar a Adorni a su exposición en el Congreso".
Un estudio de la consultora Monitor digital publicado por PERFIL registró, aunque conservando una ponderación negativa, una recuperación de la figura de Adorni en la conversación en redes sociales, en detrimento de la imagen del Milei. Más de la mitad de los hashtag analizados el día del informe del jefe de Gabinete en Diputados estuvieron orientados en contra del Presidente. Como se anticipaba, el costo de las denuncias que llueven sobre Adorni lo está pagando Milei.
En el escenario monopolizado por Milei, las luces a veces alcanzan al Gabinete . Es un equipo heterogéneo, donde tienen relevancia el ministro de Economía, el canciller y la ministra de Capital Humano, como quedó demostrado con sus presencias en el palco principal del recinto en Diputados, junto al Presidente y su hermana, secretaria General de la Presidencia. Separemos a Adorni, un funcionario investigado por enriquecimiento ilícito, transicionando: el conjunto ofrece la imagen de un grupo de excursionistas, de aquí para allá, cumpliendo con el acto de presencia, brindando aplausos y sacándose selfies, sonrientes, a voluntad de las estrategias de comunicación y, acaso, a la del líder. No es una casualidad el perfil bajísimo que asigna a su derrota personal el asesor Santiago Caputo.
Aun con la inestimable ayuda de Vaca Muerta, por momentos parecen manos sencillas para administrar el doble emprendimiento nuclear de Milei: la transformación del sistema de creencias y el cambio de la matriz productiva de la Argentina. Este último, un desafío que en países como Australia, ese espejo deseado, demandó, además de liderazgo, un acuerdo entre todos los sectores y años de adaptación. La apuesta aquí es hacerlo en meses, de manera salvaje, sin otra contribución que los textos de Friedrich Hayek.
La sala de prensa de Casa Rosada
A última hora del jueves, previo al feriado, el Gobierno dispuso la reapertura a partir del lunes de la sala de periodistas de la Casa Rosada, clausurada la semana pasada. La razón de la restricción a la prensa al acceso a la Casa de Gobierno fue la denuncia que la Casa Militar presentó ante la Justicia penal federal contra dos periodistas y directivos del canal TN por la difusión de un informe grabado allí, mediante el uso de lentes inteligentes. Se los acusa del presunto delito de espionaje. En el canal aseguran que habían informado sobre esa producción ante los canales correspondientes.
Como ya se dijo aquí, el Gobierno nunca habló de cierre de la sala porque, de hacerlo, estaría violando de manera deliberada derechos constitucionales. Retiró sí momentáneamente el acceso biométrico a los acreditados. Por la misma razón, no podía demorar demasiado en reponerlo. La prohibición degrada la calidad de la democracia en la Argentina y la del propio experimento libertario a los ojos de las democracias liberales del mundo.
La relación del Presidente con la prensa aún tiene varias páginas por ser escritas.
Milei empezó imitando de Donald Trump su indignación con los medios. Como lo fueron para el kirchnerismo, son un enemigo imprescindible para las estrategias de acumulación de poder amigo-enemigo. Algo cambió con el estallido del escándalo $Libra que, como estamos viendo en el revoleo de nombres en la Justicia federal, desvela al Presidente. Milei rezuma algún tipo de resentimiento verdadero a partir de las revelaciones que ha hecho el periodismo de investigación en el caso de la criptoestafa, que lo comprometen seriamente.
No dejan de sorprender sin embargo los insultos que el Presidente lanzó al grupo de acreditados en el Congreso cuando abandonaba el palacio legislativo, rodeado por una decena de custodios. A la carrera en los pasillos y con su característica voz raspada Milei acusó de “chorros” y “corruptos” a periodistas precarizados, que apenas si pueden sobrevivir multiplicándose, entre dos o más empleos.
Con complicidades, Milei puede intentar armar una Justicia a su antojo. Pero el periodismo es una variable que no nunca podrá controlar.

Por Walter Curia-Perfil


