Una protesta juvenil convocada a través de las redes sociales, inspirada en las movilizaciones de Francia, acabó el sábado en violentos enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra en el centro de Barcelona. Los altercados dejaron un centenar de detenidos, entre ellos numerosos menores.
El centro de Barcelona vivió el sábado una noche de disturbios, con barricadas en llamas, comercios saqueados y enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la Policía. Los incidentes, que comenzaron a última hora de la tarde en los alrededores de la plaza de Cataluña, se saldaron con 128 detenidos, aproximadamente una cuarta parte menores de edad, según el balance de las autoridades. 15 agentes resultaron heridos.
La concentración, difundida a través de las redes sociales bajo el lema 'Instituts Indignats', pretendía trasladar a Barcelona el movimiento juvenil 'Lycéens Indignés', vinculado a las protestas estudiantiles que han sacudido Francia durante las últimas semanas. La convocatoria llegó a reunir a unas 600 personas en su momento de mayor afluencia, según las informaciones publicadas por la prensa española.
Los incidentes comenzaron alrededor de las 18:00, cuando varios grupos de jóvenes, muchos de ellos vestidos de negro y encapuchados, causaron daños en el mobiliario urbano. Tras la intervención de los antidisturbios, los manifestantes se dispersaron por las calles cercanas a la plaza de Cataluña, donde siguieron los enfrentamientos con la Policía.
Durante los incidentes, los manifestantes lanzaron piedras y otros objetos contundentes contra los agentes, mientras varios grupos levantaron barricadas, incendiaron contenedores y rompieron escaparates. Los Mossos respondieron con cargas policiales para dispersar a los participantes y tratar de recuperar el control de la zona.
Según 'La Vanguardia', unos 14 establecimientos fueron saqueados. Los altercados también provocaron daños en motocicletas, bicicletas, marquesinas y otros elementos del espacio público. En total, se registraron 33 pequeños incendios, de acuerdo con la información publicada por 'El País'.
La violencia obligó a numerosos comercios a cerrar sus puertas y a la Guardia Urbana a restringir los accesos a la plaza de Cataluña, desde Urquinaona hasta Universitat. También se interrumpieron temporalmente las paradas de trenes en la estación de plaza Catalunya, mientras turistas y vecinos trataban de alejarse de los enfrentamientos.
El teléfono de emergencias 112 recibió 450 llamadas relacionadas con los disturbios hasta las 22:00, según 'La Vanguardia'.
Las autoridades condenan la violencia y anuncian medidas judiciales
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, condenó los incidentes y anunció que el Ayuntamiento se personará en las actuaciones judiciales para reclamar responsabilidades por los destrozos. "Esto no quedará así. Iremos hasta el final", advirtió Collboni, que también señaló que los hechos podrían tener consecuencias para los padres o tutores legales de los menores implicados.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, también rechazó los altercados y defendió la actuación policial. "Protestar es un derecho democrático", afirmó, aunque recordó que los ataques y destrozos no pueden justificarse como parte de ese derecho.
Por su parte, la consejera catalana de Interior, Núria Parlon, calificó los incidentes de "violencia gratuita y vandalismo" y aseguró que los responsables no defendían ninguna reivindicación legítima. Ambos dirigentes desvincularon expresamente los disturbios de la acampada por el derecho a la vivienda instalada desde hace semanas en la plaza de Cataluña.
Por Christina Thykjaer - Euronews

