Desde mediados de 2024, parte del oro físico del Banco Central (BCRA) dejó el país rumbo al exterior, en una operatoria presentada por el gobierno como “positiva” para obtener rendimiento y, eventualmente, usar el metal como garantía para conseguir liquidez en dólares.
El problema no es solo financiero: es político e institucional. A más de un año, los organismos de control y la justicia chocan con un muro de “confidencialidad” y respuestas incompletas.
La secuencia es conocida pero los detalles centrales siguen fuera de escena. en julio de 2024, el diputado y sindicalista Sergio Palazzo pidió por acceso a la información pública y solicitó datos concretos (destino, transportadora, vuelos, montos y actas internas) sobre salidas de oro fechadas, entre otras, el 7 y el 28 de junio. El tema escaló cuando el propio ministro de economía Luis Caputo confirmó la operación y la justificó en términos de “maximizar retornos” de los activos.
Según datos oficiales citados por Chequeado, el BCRA informó en 2024 que sus reservas de oro rondaban 1,98 millones de onzas troy (cerca de 61 toneladas) y un valor equivalente a más de us$ 4.800 millones (según reportes oficiales de ese año). Es decir: no se discute un vuelto. se discute un activo estratégico, difícil de reponer y clave en la credibilidad de cualquier banco central.
La crítica no es “por mover oro”, es por no rendir cuentas
Administrar reservas implica mover instrumentos y, a veces, jurisdicciones. Ningún país serio hace política monetaria como si fuera una caja fuerte doméstica. Pero el BCRA y el gobierno eligieron un camino que combina alta sensibilidad con baja trazabilidad pública.
- la Auditoría General de la Nación (AGN) denunció trabas para auditar la operación y describió un esquema que vuelve la revisión “imposible en los hechos” (acceso restringido, sin copias ni registro suficiente), mientras el Banco Central se ampara en la confidencialidad.
- en diciembre de 2025, la cámara contencioso administrativo federal ordenó al BCRA responder pedidos de información: si dice que revelar datos “pone en riesgo” el sistema, debe justificar punto por punto qué información concreta generaría ese peligro. Incluso se mencionó que los lingotes “habrían sido” depositados en una cuenta en londres vinculada al banco internacional de pagos.
Cuando un banco central administra reservas, puede reservar ciertos detalles operativos por seguridad. Lo que no puede —sin pagar un costo enorme en confianza— es convertir la confidencialidad en una excusa para la opacidad total frente a controles institucionales. Si la operatoria es sólida, documentada y beneficiosa, la rendición de cuentas debería fortalecerla, no amenazarla.
El riesgo que nadie quiere nombrar en voz alta
En Argentina, además, hay un factor que vuelve todo más delicado: el riesgo de embargos en litigios internacionales. Economistas con miradas distintas coincidieron en que tener oro fuera del territorio puede abrir flancos, dependiendo de jurisdicción y estructura legal. No es una hipótesis paranoica: es un antecedente histórico de manual para un país litigante.
Y acá aparece el punto más crítico: si el argumento oficial es “vamos a sacarle rendimiento”, entonces el estándar mínimo es informar —al menos— qué instrumento se usa, qué costo tiene el traslado, qué contraparte interviene, qué garantías se entregan y qué riesgos se asumen. sin eso, el relato de eficiencia se transforma en un acto de fe.
las preguntas que siguen sin respuesta clara
- ¿dónde está exactamente el oro y bajo qué figura legal (custodia, cuenta, depósito, repo, garantía)?
- ¿cuánto se pagó por traslado, seguros y custodia, y quién lo contrató?
- ¿qué retorno real generó (si lo generó) y con qué riesgo asociado?
- si hay confidencialidad, ¿por qué se bloquea también a la AGN, cuya tarea incluye tratar información sensible?
En tiempos de ajuste, el gobierno pide credibilidad para sostener un programa económico. pero la credibilidad no se decreta: se construye. y en un banco central, se construye con reglas, papeles, auditorías y controles. El oro puede viajar. La transparencia desaparecer.
Por Jerónimo García
Esto decía Jerónimo García el 5 de mayo de 2025 en el programa El Ciudadano Se Rebela sobre la Ruta del oro de "Toto" Caputo

