El gobernador de Misiones Hugo Passalacqua quedó tercero entre los mandatarios provinciales con mejor imagen del país, con un 53,4% de valoración positiva, según la medición de agosto de CB Global Data. Pero esta vez el dato tiene un componente político que excede al ranking: llega cuando el mandatario termina de despegarse de Carlos Rovira y avanza en la construcción de un esquema diferente.
Passalacqua quedó detrás del neuquino Rolando Figueroa, que lideró con 55,7%, y del tucumano Osvaldo Jaldo, segundo con 55,1%. La diferencia entre los tres es estrecha y ubica nuevamente al mandatario misionero en el lote de gobernadores con mayor respaldo dentro de sus propias provincias.
Sin embargo, la fotografía de agosto encuentra a Passalacqua en una situación muy distinta a la de mediciones anteriores. Ya no es solamente el gobernador de un oficialismo conducido políticamente por Rovira. Ahora intenta convertirse en el articulador de una nueva mayoría provincial que reivindica horizontalidad, protagonismo de los intendentes, mayor libertad interna y una conducción menos concentrada.

La ruptura pudo haber mejorado su imagen
Sería apresurado atribuir el resultado de la encuesta directamente a la ruptura con Rovira. El estudio mide imagen de dirigentes y no pregunta específicamente por las razones que explican esa valoración.
Pero existe un dato político difícil de soslayar: el proceso de independencia de Passalacqua respecto del ex líder, hasta ahora, pudo haber mejorado imagen pública. El Gobernador atraviesa el momento más profundo de la ruptura ubicado entre los tres mandatarios mejor evaluados del país.
Ese dato resulta especialmente relevante porque una de las grandes incógnitas abiertas después de la fractura era dónde estaba el respaldo social del oficialismo misionero: si permanecía ligado a la figura de Rovira y a la estructura política construida durante más de dos décadas o si podía trasladarse hacia una nueva conducción encabezada por Passalacqua.
La encuesta no resuelve definitivamente esa pregunta, pero aporta una primera señal.
Passalacqua empieza a construir su propio modelo
Durante las últimas semanas el Gobernador dejó de limitarse a producir movimientos políticos y comenzó también a ponerle palabras a la ruptura.
Su discurso durante el homenaje a San Martín en San José fue probablemente la señal más explícita. Allí habló contra el “absolutismo” y cuestionó los sistemas en los cuales una persona decide “quién va, quién crece y quién queda”.
La definición tuvo una inevitable lectura provincial después de años de una estructura oficialista caracterizada por la fuerte centralidad política de Rovira.
Al mismo tiempo, Passalacqua comenzó a colocar a los intendentes en el centro del nuevo armado. La idea que intenta instalar es que las decisiones políticas ya no bajen exclusivamente desde una conducción central, sino que municipios y dirigentes territoriales tengan participación en su construcción.
Movimiento por lo que Viene, convertido en primera minoría dentro de la Legislatura provincial, es por ahora la expresión institucional más visible de ese proceso.
Una disputa que ahora también pasa por la opinión pública
La fractura del antiguo oficialismo ya modificó bloques legislativos, alineamientos nacionales, intendencias y estructuras partidarias. Pero la próxima batalla será necesariamente por la legitimidad social.
Y allí el ranking de agosto adquiere mayor importancia.
Porque Passalacqua no solamente necesita construir poder institucional por fuera de Rovira: necesita demostrar que esa independencia tiene acompañamiento en la sociedad.
El 53,4% de imagen positiva no alcanza por sí solo para afirmarlo, pero constituye un dato favorable para esa construcción: mientras el viejo esquema se fragmenta, el Gobernador conserva niveles elevados de valoración personal.
En el extremo contrario del ranking quedaron Gildo Insfrán, de Formosa, con 40,7%; Ricardo Quintela, de La Rioja, con 42,6%; y Axel Kicillof, de Buenos Aires, con 44,2%.
Stelatto, otro misionero en el podio
La encuesta dejó además otro dato significativo para la política provincial. Leonardo “Lalo” Stelatto quedó tercero entre los intendentes mejor valorados del país, con 56,4% de imagen positiva.
El jefe comunal de Posadas fue superado solamente por Susana Laciar, de San Juan Capital, con 57,1%, y Jorge Jofré, de Formosa Capital, con 56,8%.
El resultado aparece pocos días después de que Stelatto negara estar trabajando para una candidatura a gobernador en 2027 y asegurara que su prioridad sigue siendo la gestión de Posadas.
De esta manera, dos de las figuras institucionalmente más importantes de Misiones aparecen en el podio nacional de sus respectivas categorías.
Pero es Passalacqua quien concentra hoy la mayor atención política. No solamente por su condición de gobernador, sino porque sobre él recae el desafío de demostrar que la ruptura producida durante las últimas semanas representa algo más que un cambio de nombres.
El interrogante que empieza a atravesar a la política provincial es otro: si Misiones está simplemente reemplazando a quien conduce o si efectivamente está cambiando la manera de ejercer el poder.
El ranking de agosto no responde esa pregunta. Pero muestra que, mientras intenta hacerlo, Passalacqua conserva respaldo suficiente para disputar la conducción del nuevo escenario político misionero.

