La reforma previsional que sube la edad para jubilarse y elimina cajas especiales y profesionales logra ahorrar 0,8% del Producto Bruto Interno (PBI)
Una propuesta para la reforma previsional que sube la edad jubilatoria y elimina las cajas profesionales promete un ahorro del gasto público en jubilaciones y pensiones de 10%, representando 0,8% del Producto Bruto Interno (PBI).
La propuesta de CIPPEC detalla una serie de reformas integrales para la jubilación por vejez, las pensiones por viudez, la edad de retiro y los regímenes de excepción y cajas profesionales.
Qué pasa con el sistema previsional actual
El sistema previsional argentino es descrito como caro, injusto e ineficiente. Argentina dedica cerca del 10% de su PIB a financiar jubilaciones y beneficios similares, un nivel similar al de países mucho más envejecidos.
La ineficiencia se debe fundamentalmente a tres elementos:
La proliferación de excepciones, que permite que aproximadamente 2,8 millones de personas perciban beneficios antes de la edad mínima reglamentaria (60 para mujeres, 65 para varones).
Las reglas anacrónicas del esquema de pensiones por fallecimiento, que resultan en la duplicación de beneficios para más de un millón de personas.
La generosidad extrema de algunos esquemas de excepción en cuanto a la edad de retiro y/o el cálculo de haberes, lo que impacta en el costo agregado.
La injusticia del sistema se fundamenta en la existencia de cerca de 200 regímenes de excepción y la regla de exigir 30 años de aportes para acceder a una prestación contributiva.
Esto lleva a que personas con trayectorias laborales similares obtengan beneficios muy diferentes, dependiendo de factores como la provincia donde vivieron, si trabajaron en el ámbito público o privado, o si su ocupación fue calificada como "especial".
Cuál es la propuesta para reformar las jubilaciones
Las reformas propuestas buscan un reordenamiento del sistema para hacerlo más justo, equitativo, transparente y previsible. A igualdad de recursos, la propuesta distribuye mejor los mismos y mejora los haberes de la mayoría de los futuros beneficiarios.
Las principales reformas propuestas se centran en cuatro áreas del régimen general: estructura del haber inicial, edad de retiro, beneficios por invalidez y pensiones por fallecimiento.
La propuesta también incluye la integración de los regímenes de excepción y la habilitación de un sistema de ahorro previsional voluntario.
Cómo se calculará el haber inicial
La reforma propone un esquema de Prestación Básica (PB) + Prestación Proporcional (PP), eliminado el requisito de 30 años de aportes para que el acceso al sistema sea universal.
Prestación Básica (PB): se define con el valor actual de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). En marzo de 2025, este monto era de $223.297. Actuaría como el nuevo valor mínimo, eliminando la figura del haber mínimo actual.
Prestación Proporcional (PP): se calcula sobre la base de la historia completa de aportes realizados (incluyendo trabajadores en relación de dependencia, monotributistas y autónomos) mediante un cálculo actuarial. Esta metodología reemplaza la fórmula actual que usa el promedio de salarios actualizados de los últimos 10 años.
Cuál será la nueva edad de retiro
La propuesta incluye dos cambios graduales respecto a la edad mínima de retiro:
Equiparación de género
Se plantea un aumento gradual de la edad mínima de retiro de las mujeres de 60 a 65 años, equiparándola con la de los varones. Esta medida se implementaría elevando la edad 6 meses por año a lo largo de 10 años. La diferencia actual no tiene fundamentos en criterios de salud o capacidad laboral.
Actualización por expectativa de vida
Se establece una actualización gradual de la edad mínima para toda la población, aumentando un mes por año, acompañando la evolución de la expectativa de vida.
Además, el cálculo actuarial de la Prestación Proporcional genera un incentivo directo para postergar la vida laboral más allá de la edad mínima, ya que el haber aumenta en función de la expectativa de vida restante al momento de jubilarse.
Qué pasa con las jubilaciones y pensiones por invalidez
Se propone unificar los esquemas de protección por invalidez, absorbiendo las pensiones no contributivas por invalidez en el régimen contributivo.
Las reglas de otorgamiento del esquema contributivo (que requiere la revisión de una comisión médica especializada sobre la base de un Baremo) se adoptarían para la totalidad de los casos, buscando mayor transparencia y equidad.
En cuanto al cálculo del haber, se busca replicar el modelo de los beneficios por vejez (PB más PP), estimando el haber que el beneficiario habría alcanzado si hubiera sobrevivido hasta la edad de retiro.
La propuesta para las pensiones por fallecimiento
Los cambios se enfocan en la elegibilidad, duración y cálculo de haberes:
Elegibilidad universal: se reemplaza el esquema que exige regularidad en los aportes para trabajadores activos por un esquema universal.
Duración limitada: la duración del beneficio para cónyuges jóvenes dejaría de ser vitalicio. Tendría un límite temporal vinculado a la edad del sobreviviente (por ejemplo, 2 años para menores de 30 años).
Haberes para jubilados y pensionados: si el cónyuge pensionado es además beneficiario de una jubilación, la regla propuesta es que solo la Prestación Proporcional del fallecido genere pensión, manteniéndose el cobro de una sola Prestación Básica.
Cuál sería el ahorro en el gasto previsional
La reforma generaría un ahorro de aproximadamente un 10% del gasto proyectado en el largo plazo, equivalente a cerca de 0,8% del PIB.
Los ahorros se generan principalmente por:
Jubilaciones por vejez: si bien la mejora en la fórmula de haberes proyecta un aumento del gasto (0,7% del PIB), este incremento es compensado fiscalmente por los ahorros generados mediante el aumento gradual de las edades de retiro.
Invalidez: la unificación de esquemas y los mejores controles generarían un ahorro de casi 0,3 puntos porcentuales del PIB.
Pensiones por fallecimiento: la limitación temporal de pensiones para cónyuges jóvenes y la revisión del haber para pensionados jubilados generarían ahorros (cerca de 0,2% y 0,05% del PIB, respectivamente).
Un escenario alternativo de moratoria permanente implicaría un gasto en beneficios por vejez 22% más alto que el escenario de reforma.
La reforma busca reemplazar un modelo fragmentado basado en excepciones y "parches normativos" por un esquema de reglas comunes, fortaleciendo la legitimidad del sistema previsional.

Por Dolores Olveira.IProfesional

