La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete reabre el debate sobre el rumbo político del Gobierno, entre una estrategia más dialoguista para consolidar apoyos y la continuidad de la lógica confrontativa que caracterizó a La Libertad Avanza.
Un transformista es aquel que se viste con ropa y accesorios del género opuesto con fines fundamentalmente artísticos, teatrales o de entretenimiento. Teléfono para el analista de Diego Santilli que, anoche, cuando salía de la Quinta de Olivos, luego de ser nombrado jefe de Gabinete dijo que quería ser quien encarne “un gobierno transformista”. Si buceamos en su historia, entendemos mejor este fallido memorable.
En el barrio porteño de Villa Urquiza, en el cruce de las calles Congreso y Donado, hay un busto del líder comunista vietnamita Ho Chi Minh que fue inaugurado en 2012 por el entonces ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli, quien al lado del embajador vietnamita en Buenos Aires reconoció al líder comunista como un "héroe en la lucha contra el colonialismo".
Aquel Santilli, que se ocupaba de varios puntos de la agenda progresista del gobierno del PRO en CABA, dos años después publicó un libro infantil llamado "Mi Familia Verde", en el que enseñaba a los alumnos de primaria cómo desarrollar hábitos que preservan el medio ambiente y combatir el cambio climático. En 2010, Santilli fue clave en la institucionalización de los cartoneros como empleados estatales en la separación de residuos de la Capital. ¿Quién diría que aquel político sería hoy el jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, quien considera que el cambio climático es un invento de los socialistas y comunistas, a quienes les atribuye toda la decadencia del país?
Probablemente estas contradicciones se le pasaron por la mente, cuando salió de la reunión con Milei y Karina en la Quinta de Olivos y le dijo a la prensa que va a continuar con un gobierno “transformista”, en vez de transformador. Lindo fallido que lo advirtió al instante y agregó “transformista y reformista”.
Si dividiéramos a todos los políticos en dos grandes grupos podríamos decir que están los conductores y los choferes. Los primeros quieren ir a un lugar en particular, tienen una idea de país y se encargan de convencer a otros para marchar hacia ese horizonte que sueñan. Los segundos son profesionales del volante: pueden ir a la derecha o a la izquierda, al norte o al sur; lo que los guía es el cliente que está a bordo. Santilli no tiene GPS ideológico. Un día es ambientalista, al otro mileísta, antes larretista y mucho antes peronista. Pertenece a la misma raza de políticos que Patricia Bullrich, aunque su impronta no es el enfrentamiento sino el encuentro, el diálogo, la capacidad de decirle a cada interlocutor exactamente lo que quiere escuchar. Es lo que la ciencia política llama justamente transformismo: la habilidad de mutar de forma sin perder poder, de servir a todos los amos sin traicionar a ninguno porque nunca hubo lealtad genuina que traicionar. Santilli sintetiza una época y la reproduce, es un cazador de poder en estado puro y una de las mayores expresiones de lo que el propio Milei llamó "la casta". Por eso puede pasar del “comunista” Larreta a La Libertad Avanza sin que le tiemble el pulso ni le cambie la sonrisa.
Si vamos sobre la biografía política de Santilli, nos vamos a encontrar con alguien que siempre tomó decisiones que lo acercaban al poder.
Nació en 1967, es hijo de Hugo Santilli, empresario de la construcción, ex dirigente de River Plate y ex presidente del Banco de la Nación durante el gobierno de Menem, y de María Luisa Forchieri, tarotista. Esa combinación —el padre menemista con poder real, la madre tarotista— ya dice algo sobre el origen, una clase acomodada pero vinculada con lo popular. Fue el estadio Monumental el que vinculó a Menem con Santilli padre: el viejo Hugo presidió River en la etapa gloriosa del 86, cuando el club ganó la Libertadores y la Intercontinental, y esa relación lo llevó después a la presidencia del Banco Nación.
El hijo arrancó su carrera en el lugar que corresponde a alguien de ese linaje: inició su actividad política en el Partido Justicialista durante la década del noventa, dentro del espacio peronista que encabezaba Gustavo Beliz, crítico de Menem y aliado al entonces gobernador Néstor Kirchner. Luego se acercó a Roberto Lavagna y, tras la conformación del PRO, se integró al armado de Mauricio Macri. Es decir: peronismo, centro-derecha y finalmente macrismo. Un recorrido que en la Argentina no sorprende a nadie pero que define perfectamente al hombre: pragmático, adaptable, sin ideología dura.
Se recibió de contador en la UBA, estudió marketing en Berkeley y se especializó en Administración y Gestión Pública en la Escuela de Administración de París con una beca del gobierno francés. La formación es la del cuadro técnico que quiere proyectarse hacia arriba.
Desde ahí su carrera fue una acumulación metódica de cargos: legislador porteño, senador nacional, ministro de Ambiente y Espacio Público bajo Macri, vicejefe de Gobierno junto a Rodríguez Larreta entre 2015 y 2021.
Vamos a mostrar un video de aquel Santilli larretista, de 2014, hace once años cuando era un funcionario preocupado por el cambio climático.
Durante esos años acumuló responsabilidades ejecutivas de peso, especialmente en materia de seguridad, y se convirtió en una de las figuras más visibles de la gestión de Larreta.
En 2021 dio el salto más audaz: dejó la Ciudad y encabezó la lista de diputados de Juntos por el Cambio en la provincia de Buenos Aires, venció en la interna a Facundo Manes y se impuso al oficialismo en las legislativas.
Vamos a ver el spot de ese año en el que Santilli le ganó al peronismo.
Era una apuesta clara a convertirse en el gran referente del PRO bonaerense de cara a 2023. Pero en las PASO de ese año fue derrotado en la interna por Néstor Grindetti, alineado con Patricia Bullrich.
Lo que vino después es lo más revelador de su carácter político. Cuando Milei ganó, Santilli fue de los primeros del PRO en alinearse. A pesar de que Milei había dicho de su jefe político de entonces, Horacio Rodríguez Larreta, que era un “zurdo de mierda” y de él mismo que era “sinónimo de corrupción”, los recibió como aliados junto a Ritondo. El tándem Santilli-Ritondo funcionó como el ala del PRO que más se acercaron a La Libertad Avanza y entendía que los vientos políticos favorecían a la extrema derecha.
Apoyó la Ley Bases y promovió acuerdos entre el PRO y La Libertad Avanza desde su banca. Eso tiene una ironía notable: como contábamos, el propio Milei lo había llamado "engendro" y "corrupto" antes de las elecciones, diciendo que "no hay nadie que no diga que Santilli es un corrupto" y que representaba "un pantano de corrupción y vínculos con el crimen organizado". Meses después lo nombró ministro.
Vamos a ver algunos de los tuits de hace solo tres años de Milei contra Santilli.

Fuerte. ¿Pensará todavía Milei que Santilli debe dar explicaciones sobre su “estilo de vida” o luego de lo sucedido con Adorni se volvió más comprensivo?
Veamos el siguiente tuit.

Pero bueno, evidentemente, como dice Cristina Kirchner, en política las ofensas perecen a los seis meses.
Antes de ser nombrado como ministro del Interior, Santilli tuvo una parada muy importante. Tras la derrota electoral de La Libertad Avanza en septiembre del año pasado frente al peronismo bonaerense de Axel Kicillof, el candidato libertario para buscar revancha en las elecciones nacionales era Luis Espert, quien fue golpeado duramente por la investigación sobre el financiamiento del investigado por narcotráfico, Fred Machado.
Espert bajó su candidatura poco tiempo antes, tal es así que no se llegó a cambiar la boleta. Santilli estaba convocado a una elección muy difícil y ni siquiera aparecía su foto en la boleta. Por estas dificultades hizo el siguiente spot de campaña.
“Si marcás al pelado, votás al colorado”. Santilli todo lo vuelve simple, simpático. Logra sortear la trama de narcotráfico, corrupción y lavado de dinero. Espert era simplemente alguien que “había bajado la candidatura”. Un teflonado Santilli, nada lo mancha, nada lo daña.
Son divertidas las vueltas del ministro transformista. Para ser aceptado de lleno entre los libertarios, tuvo que reemplazar “al pelado”, pero fue aceptado como propio cuando cumplió la promesa que hizo en el streaming del Gordo Dan, Carajo y justamente se peló en vivo. Vamos a recordar el momento.
Todo un rito, se peló en vivo después de ganar una elección improbable y terminó aceptado más que ningún otro integrante del PRO. Santilli logró lo que Ritondo todavía ni se atreve a soñar. ¿Por qué? Es más maleable, más plástico.
Del pelado Larreta, al pelado Espert y para terminar en el pelado Santilli. Chistes de la política que, a Santilli, lejos de hacerlo ver como un saltimbanqui sin principios logra que se vea como un rasgo hasta simpático.
Ahora fue designado jefe de Gabinete, porque fue una pieza clave en las transformaciones de su gobierno “transformista y reformista”. Básicamente, es el artífice del toma y daca que cambia apoyo parlamentario por fondos discrecionales con los gobernadores. ¿Será quien tenga que sobornar a nuevos Kueiders como denuncian algunos diputados? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, su ateflonamiento y habilidad hacen que a pesar de tener más denuncias y con tan pocas explicaciones que Adorni, Santilli lo reemplazó, porque al igual que Espert, decidió dar un paso al costado.
Santilli tiene el cuero duro y varias denuncias pesan contra él. La más documentada es su vínculo con sociedades en paraísos fiscales. Según los Pandora Papers filtrados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, la madre del Colo, María Luisa Forchieri, la tarotista de la que hablamos al principio, figura como presidenta y única directora de la offshore Lakerise International Limited, radicada en las Islas Vírgenes Británicas. El detalle que vuelve el asunto surrealista: en la AFIP, la misma señora figura como monotributista por "servicios personales de astrología, espiritismo y lustrabotas". Obviamente, la madre tendrá su patrimonio por la sociedad conyugal con su marido.
Su hermano Darío, radicado en Uruguay, aparece como CEO de South Tourin LLC, una sociedad en Florida dedicada al alquiler de propiedades. En total, la familia Santilli-Forchieri tiene vínculos con 14 firmas locales y dos offshores. Cuando en 2018 le preguntaron al respecto, Santilli respondió: "Es normal, todo el mundo lo hace" y en la medida que esté declarado y pague sus impuestos en Argentina no implica ningún delito.
Hasta acá, todo tan surrealista y divertido como Adorni.
El caso Niembro lo comprometió directamente como funcionario. Más de 170 contratos del Ministerio de Ambiente y Espacio Público —que él dirigía— fueron otorgados en forma directa a la productora del excandidato Fernando Niembro. El 75% de los fondos públicos involucrados salieron de su cartera.
Se le criticó en 2019 haber instalado un sistema de reconocimiento facial en cámaras porteñas que la justicia declaró inconstitucional. Una investigación posterior confirmó que entre los datos biométricos recolectados figuraban políticos opositores como Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Estela de Carlotto y Juan Grabois. Pero, siendo justos, ese reconocimiento facial es el que permitió que la justicia pudiera apresar a varias decenas de prófugos.
El hombre que en 2024 se convirtió en uno de los principales promotores de la Ley de Ficha Limpia tiene sus propios expedientes abiertos.
Santilli hizo sacrificios para llegar al lugar en el que está. No solamente tuvo que pelarse o reemplazar a Espert en una elección difícil. Tuvo que entregar su intimidad y además, un matrimonio de veinte años.
La AFI macrista lo espió a él mismo mientras era vicejefe de Gobierno, como parte de la operación sistemática con la que Macri vigilaba a propios y ajenos por igual. En los informes internos lo identificaban como "objetivo pibe" y lo investigaban por enriquecimiento ilícito. El aparato de inteligencia del gobierno al que pertenecía no distinguía entre opositores y aliados. Las consecuencias llegaron hasta su vida personal: Nancy Pazos, su pareja de veinte años y madre de sus tres hijos, lo dejó cuando se enteró de que Macri había mandado a espiar también a sus hijos. "Cuando Macri mandó a espiar a mis hijos fue mi límite", declaró públicamente.
Ahora vamos a ver un fragmento de un editorial de Nancy Pazos, en la que reflexiona sobre el paso de Santilli a la Libertad Avanza y demuestra su rencor hacia Mauricio Macri por la escena del espionaje.
Ahora bien, cuando la AFI macrista investigó, hubo servicios de inteligencia que dijeron haber encontrado delitos para carpetear al propio Santilli. El periodista de El Destape, Ari Lijalad, los difundió. Lo que vamos a escuchar ahora es un presunto audio filtrado en el que servicios de inteligencia que espiaron a Santilli, dicen lo que encontraron.
Fuerte. Si Adorni cayó por no poder explicar su estilo de vida, Santilli no debería ni asumir, pero en política muchas veces la justicia llega cuando se pierde el poder y Santilli está en plena acumulación.
Más allá del propio transformismo de Santilli, cabe preguntarse: ¿cuánto se transforma el Gobierno con su llegada a la Jefatura de Gabinete? ¿Vamos a un Gobierno más dialoguista, que intente mantener cerca a sus aliados y tenga que hacer concesiones o Santilli será absorbido por una lógica de extrema derecha que solo acelera en las curvas? Lo sabremos con el tiempo, por lo pronto, la caída de Adorni deja atrás buena parte de la estética de “la doma” a los adversarios y el bullying como política de Estado.
El Gobierno muestra con Santilli una cara más amable y hay versiones que indican que el nombre del colorado suena para ser el próximo candidato a gobernador de La Libertad Avanza. Esto hace que haya versiones que le asignan al PRO soñar con negociar el apoyo del gobierno en CABA y competir por la provincia a través de Santilli. El ala de Santilli y Ritondo hoy tienen éxitos concretos que mostrar. Parece que se aleja una ruptura. Sin embargo, Milei le adjudica en parte a Macri la caída de Adorni y Lilia Lemoine tuiteó que a Adorni le retiraron el apoyo “los tibios a los que vomita Dios”.
Hace menos de una semana en un discurso de la Fundación Faro, Milei dijo “Macri tiene el récord, defaulteó la deuda en pesos. Pequeño detalle, lo llamaron reperfilamiento: se llama default”. Evidentemente, Milei ve las jugadas de Macri para arrebatarle la representación de la derecha y marca distancia.
Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
Por Jorge Fontevecchia - Perfil


